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19 de diciembre de 2012

ELEUTERIO CALLEJA: “El futuro de los Jardines de Moratalla pasa por que se cumplan las actuales Leyes de Patrimonio Histórico de Andalucía”


He realizado recientemente una visita a los Jardines de Moratalla, ubicados en el término de municipal de Hornachuelos  (Córdoba). La cancela principal, que no pasa desapercibida por sus formas templadas en hierro y por los dos jabalís de piedra que la custodian, pasa junto a la N-431 y se encuentra frente a la estación de ferrocarril.

Eleuterio Calleja Marchal en
Los Jardines de Moratalla
Eleuterio Calleja Marchal, Técnico Coordinador del Departamento de Jardinería del Centro IFAPA de Palma del Río, lleva estudiando los Jardines de Moratalla desde 1984, ha escrito numerosas publicaciones sobre los mismos, y tuvo la amabilidad de acompañarme en esta visita, facilitándome, además, el acceso a la propiedad.

Un camino bordeado de Eucaliptos y que pasa por unas parcelas agrícolas, nos dejó junto al Palacio. Desde aquí iniciamos la visita.

 


Me comentó Eleuterio que una de las mejores épocas para visitar Moratalla es la primavera, pero lo cierto es que en otoño también encontramos imágenes inolvidables; dorados  y rojos, los parterres se encontraban inundados de las hojas de los Plátanos de sombra, ni si quiera los setos recortados de Boj escapaban a esta invasión.

“Los primeros Jardines en Moratalla son de entre 1850 y 1870, y se realizan por encargo del IX Marques de Villaseca”, me contó Eleuterio, “posteriormente, en 1914, se efectúa una ampliación en la que en la que interviene el arquitecto paisajista francés J.C.N.Forestier, que es contratado por el II Marqués de Viana”.

El resultado, “un esplendido jardín de estilo romántico con una vegetación exuberante”. Inicialmente “la finca contenía 2.000 fanegas de tierras, en la actualidad consta de 22 hectáreas, 8 de jardín propiamente dicho y el resto de huerta ornamental.”

Los jardines cuentan con varias partes diferenciadas y que se han ido incorporando a lo largo de la historia, según ha ido evolucionando. Eleuterio me guió con paso seguro por todos estos espacios, mientras me comentaba las características singulares de los mismos.

El jardín del s. XIX: Es el jardín que nos recibió al principio de la visita, y el más antiguo del conjunto. Está compuesto por un seto de Boj (Boxus sempervirens), que delimita parterres de formas sinuosas que asemejan una flor. En el interior de estos parterres se encuentra una masa de Agapanto (Agapanthus unibellatus), completando el conjunto una cúpula de Plátanos de sombra (Platanus hispanica) y una doble alineación de Castaños de indias (Aesculus hippocastanum).

También había plantadas Palmeras (Phoenix dactylifera), de las cuales solo queda un ejemplar y en mal estado.  

“La floración de los Agapantos azules y blancos son un espectáculo de color a finales del mes de mayo”, me apuntó Eleuterio.

El Palacio de Moratalla y El Jardín del S. XIX
Continuamos con nuestro paseo y recorrimos La Avenida de Acceso, ampliación realizada por Forestier, y que destaca por sus ocho terrazas, cada una de ellas con ornamento característico y peculiar.

En la primera terraza, se erguían en un pedestal de mármol las cuatro alegorías a las estaciones del año (Venus, Flora, Diana, y Andrómeda), pero según Eleuterio “en el año 2005 fueron retiradas para su limpieza”. En el centro de la terraza hay un enorme jarrón que presenta figuras con animales y herramientas de caza, asimismo, dos figuras sentadas son las asas.
En la segunda terraza aparece una mesa circular con bancos. Es un reloj solar y que lleva sobre su tablero los signos del zodíaco.

Mesa del Zodíaco en el eje central de la Avenida de Acceso
A continuación accedimos a la tercera terraza, donde nos encontramos un estanque con forma de estrella de ocho puntas, al que habíamos accedido a través de dos escaleras simétricas de tres peldaños.
La cuarta terraza es una de las que más llamó mi atención. En ella encontramos el laberinto, un singular juego de agua que comienza en un estanque semicircular.
El Laberinto de Agua

En la quinta terraza hay un estanque de forma poligonal, en la sexta, otro estanque de formas estrellada y semicircular. En el centro de la séptima terraza existe otro estanque con forma de estrella de ocho puntas.

Durante todo este trayecto nos había estado acompañando un hermoso canalillo de ladrillo que une los distintos estanques y juegos de agua de la avenida. Por supuesto nos dio paso a la última de las terrazas, la octava, cuyo estanque rectangular se encuentra lleno de Nenúfares (Nymphea alba).

Siguiendo esta avenida llegamos hasta la gran verja de hierro que mencione al principio. Está realizada al más puro estilo versallesco, y fue diseñada por el propio Forestier.

Los dos enormes jabalíes de piedra que custodian el acceso en realidad “al principio Forestier proyectó colocar leones según los planos originales”, me explico Eleuterio, “pero fueron sustituidos por los jabalíes, que son un animal más adecuado a la zona donde nos encontramos”.           
Verja de Acceso con los jabalíes de piedra
Vista de la Avenida de Acceso

Regresamos por la Avenida, pero esta vez en sentido ascendente. Los dos taludes laterales estaban llenos de especies diferentes: Cipreses, Cedros, Fresnos, Moreras, Adelfas, Plumeros, Manzanos, Prunos, Opuntias, Árboles del amor, Nísperos, Buganvillas, Lirios, etc. Todo en un permanente contraste de color orquestado por el otoño.
Nuestro siguiente emplazamiento fue La Fuente Del Recreo un jardín dividido en tres terrazas. Comienza en una escalera doble que cobija un arco donde se encuentra la figura de un Cupido sentado.  

Pasando por otra escalera, son múltiples en este lugar, llegamos a una fuente circular que alberga una masa arbustiva de Cala (Zantedeschia aethiopica).
La Fuente del Recreo

De aquí parte un canalillo que desemboca en un estanque semicircular construido en piedra de rocalla. “El antiguo Paseo de los Bambúes se regaba a través de aquí, y el agua llegaba hasta el río Bembézar. Ahora está de forma salvaje con plantas en su mayoría autóctonas”, me explico Eleuterio.

Accedimos por el camino de las Espireas hasta La Pradera de Violetas, una ventana al valle del Guadalquivir Cordobés, una gran cúpula dorada de Plátanos y donde antiguamente crecían las violetas, pero que hoy en día se encuentra plantado de Gramón (Stenotaprum secundatum).
La Pradera de Violetas

La visita se acercaba a su fin. Fuimos por la parte trasera del palacio y dejamos atrás La Casa del Guarda Mayor, pasamos por la huerta de Naranjos para, una vez allí, seguir un camino que nos condujo hasta La Fuente del Venado, así denominada por estar coronada por un ciervo de hierro fundido.
La Casa del Guarda Mayor

El conjunto se compone de una montaña de lastras de pizarra de Sierra Morena, sobre el que se levanta el venado. En su mitad caía un enorme caño de agua a un estanque, también construido en pizarra. Según Eleuterio, “el estanque alcanza los 3 metros de profundidad”.
La Fuente del Venado
Para finalizar, nos introdujimos en la huerta, recorrimos algunas alineaciones de Naranjos y, tras descender una fuerte pendiente, llegamos hasta La Fuente de Doña Leonor. Allí nos esperaba un frontón de ladrillo del que brotaba un caño de agua natural de manantial que se vertía en un estanque.  La fuente “fue realizada en 1913 y bautizada con ese nombre por la hija del II Marqués de Viana. Sirvió en su día de zona de baños”.

La Fuente de Doña Leonor
Una vez que habíamos completado la visita y nos dirigimos a la salida, mis últimas preguntas a Eleuterio hicieron referencia al estado y futuro de estos esplendidos Jardines de Moratalla: “La masa arbórea presenta un deterioro progresivo”, y añadió que para la adecuada conservación de los jardines “es necesario que se cumplan las actuales Leyes de Patrimonio de Andalucía”.

Atrás dejé Los Jardines de Moratalla, declarados de Interés Histórico Artístico en 1983. Una recomendación, no se los pierdan.


Ya puedes ver las imágenes de los Jardines de Moratalla en el video adjunto.
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1 comentario:

  1. Hola qué estupendo recorrido has descrito en esta entrada de tu blog, me gustan especialmente los nombres científicos de las plantas que observaste y la descripción que junto con las fotos invita a imaginar un paseo a través del jardín. Debe ser magnífico visitarlo, echaré un vistazo a las otras entradas de tu blog, me he quedado intrigada por saber más. ¡Saludos!

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