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8 de julio de 2013

EQUILIBRIO


Ahora que estamos en verano os propongo hacer un viaje a la costa de Huelva para pasar unos días de asueto. Si conocéis este entorno, que esta está muy ligado al Parque Natural de Doñana, sabréis – sino os lo cuento yo-, que se encuentra plagado de bosques de Pino piñonero (Pinus Pinea). Estos bosques de pino forman una cúpula verde de acículas sostenida por altos troncos que, salvando las distancias, siempre me han recordado a la Mezquita-catedral de Córdoba, pero creada de manera natural por la mano sabia de la naturaleza.

Mezquita-catedral de Córdoba / Bosque de Pinus pinea

A los pies de los troncos de estos pinos encontraras miles de piñas. Las piñas de los pinos están muy ligadas a las matemáticas, pues su formación en espiral se estructura en función de una sucesión de números 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13… una secuencia numérica que el matemático Leonardo Fibonacci denominó la proporción aurea.

Un plano que representa un hermoso jardín, un lienzo pintado con maestría, no existe diferencia. El arte, la poesía, son parte del diseño de jardines, por tanto un concepto como la proporción aurea, que se encuentra como vemos en el caso de la piña en la naturaleza, es una elemento a tener en cuenta a la hora de diseñar una jardín moderno si pretendemos crear un espacio vivo en equilibrio (simétrico o asimétrico), y en perfecta armonía con el medio natural.
Piña de Pinus pinea
 
La proporción aurea podemos definirla de forma escueta de la siguiente forma: si dividimos un segmento en dos partes de tal modo que queden dos partes de distinto tamaño, el resultado de dividir la parte menor por el todo del segmento será un número igual, al que resultará de dividir el segmento mayor por el todo.

Esta proporcionalidad se encuentra repetida una y otra vez en la naturaleza, como puede ser en la piña antes comentada, en los girasoles o en las conchas de los caracoles. También se ha utilizado esta proporción en construcción desde la Antigüedad, pasando por el Renacimiento, hasta llegar a nuestros días.

El equilibrio, la armonía en el diseño de jardín más allá de la técnica, quedará supeditado a la disposición de sus elementos sobre el terreno. Los detalles de organización de sus elementos, cada material empleado, la forma en que se relacionan estos componentes, son una forma de comunicación, una forma de expresión de los detalles que son la esencia, la impronta que nos trasmite el jardín. 

Pero el detalle por sí solo no se basta para comunicar la esencia del jardín, la organización de estos detalles, el modo en que los elementos de la composición del espacio verde se relacionan es fundamental. La armonía con la que interactúan estos componentes entre sí, la proporción de estos, el equilibrio con el que se comunican y comunican la esencia del jardín, es condición sine qua non, a la hora de abordar con éxito el diseño.

Tal vez los clientes o visitantes del jardín no perciban el equilibrio entre la relación y la proporción de los componentes del jardín, de hecho, el paisajista ha de ser hábil para que esta armonía quede oculta aunque se presente en los trazos del diseño de tal modo que, finalmente, lo que  perciban los usuarios sea un entorno natural agradable, hermoso, capaz de emocionar.
Como vemos, durante siglos los arquitectos, artistas y diseñadores han utilizado la proporción aurea en sus obras. Pero es cierto que de inicio es complicado dominar este concepto, por eso, una simplificación de la proporción aurea es la regla de los tercios, que viene a ser la relación de la proporción aurea en los rectángulos, 1:1,168.

Al parecer los seres humanos nos sentimos atraídos visualmente hacia aquellos elementos del medio natural que presentan la proporción aurea – como a mí me ocurre con la piña-, de igual forma nos sentimos atraídos hacia aquellas imágenes cuyas proporciones se encuentran cercanas al triangulo áureo. La regla de los tercios, una derivación de la proporción aurea, es una técnica de diseño básica que puede ayudarnos a encontrar el equilibrio, armonía y una mayor calidad estética a nuestro jardín.   

La regla de los tercios consiste en dividir un rectángulo en dos líneas paralelas que a su vez son cortadas por otras dos líneas perpendiculares. Al final obtenemos cuatro intersecciones y nueve cuadrados, dejando el rectángulo y las líneas como si se tratase del tablero del juego “las tres en raya”. Las cuatro aéreas de cruce son las adecuadas a la hora de colocar el objeto de interés, pues son las zonas a las que de forma natural se dirige el ojo humano. 

Esta técnica es utilizada por los fotógrafos al capturar una imagen, basándose en que al hacer una fotografía, si el elemento principal está en el área central, la fotografía suele ser poco interesante.  

En resumen, en el diseño del paisaje no podemos negar que en su faceta artística es una forma de expresión capaz de comunicar la esencia de un jardín. Las técnicas artísticas que utilizan el orden de las proporciones nos pueden ayudar a dotar al conjunto del diseño de equilibrio y armonía.         

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5 comentarios:

  1. Creo que mas que un hermoso pinar, la Mezquita de Córdoba simula mas un palmeral expléndido , un oasis inventado, pensado y hecho por el hombre para contemplación de ser humano y donde habita el Ser Supremo, donde el hombre plantea sus necesidades para que Ser Supremo le escuche y se comunique con él.
    Esos dobles arcos de herradura de la Mezquita-Catedral de Córdoba, son el resultado de las obras arquitectónicas de la época romana hechos por los musulmanes en la península ibérica.
    No se pretende una sombra espesa cono la del pinar de Huelva, las palmeras si dejan pasar la luz cenital que penetraba por los laterales de la misma. Una luz que viene de frente no desde arriba como en las catedrales góticas o renacentistas.
    Los naranjos colocados en el el patio de las abluciones en el s. XIX, están dispuestos en alineación con los fustes de las columnas del interior.
    Naranjos humanos y columnas de mármol para Alá.

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    1. Imagino que tienes razón Eleuterio. La Mezquita de Córdoba, si evoca un paisaje natural, ese ha de ser el Paraíso Perdido, el oasis en medio del desierto. Vida. Pero yo por desgracia no he podido viajar y visitar ninguno. Así que a mí personalmente, La Mezquita de Córdoba me evoca a un pinar, que es un paisaje que me es más familiar y lo conozco. Muy acertado tu comentario Eleuterio. Un abrazo.

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    2. >José Luis , no se trataba de menospreciar tus comentarios , si no de hacer las clara la lectura de lo que la Mezquita-Catedral de Córdoba representa.
      Un pinar para mi tiene otra luz otro nivel distinto a un palmeral, no así un oasis como tal, porque los oasis no están hechos por la mano del hombre , son naturales, es simplemente naturaleza, agua y naturaleza con palmeras. La Mezquita es un oasis hecho por y para el hombre y para el Ser Supremo. Hay una intención en su ejecución, en la naturaleza esa intención no existe. Por eso los Jardines son paraísos hechos por y para el hombre, no son nada naturales , y gozan de estar dentro de las artes. "El Jardín es una obra de arte" , es algo sentido, pensado y realizado en un lugar determinado por el ser humano.
      Reivindiquemos la palabra "Jardín" "Huerto de placer" "Huerto pequeñito o huertecillo" distingamos lo que es un Jardín de lo que es una mera zona verde que no tiene significado mas que el botánico en el mejor de los casos. Las áreas verdes o zonas verdes no son desde el punto de vista profesional mas que un lugar con vegetación carentes de mensajes y de arte. Las plantas no definen un Jardín. Existen Jardines carentes de plantas en el mundo oriental y son jardines como los que conocemos en occidente. No es condición "sine cuanum" la utilización vegetal en los Jardines.

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    3. La mezquita no evoca un paisaje natural, evoca un Jardín que es algo muy diferente. Ni si quiera un oasis, mejor se podría decir que evoca a la naturaleza intervenida y ordenada por el hombre. Hay una intención humana, la naturaleza funciona sola sin ser intervenida, así ocurre aún en las selvas, en los polos, en el desierto. No existen Jardines Naturales, si hay parques naturales que es algo diferente y donde la mano del hombre actúa poco o no actúa.

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    4. Sé que no menospreciabas mis comentarios. Tampoco me he sentido ofendido. Creo que aportas comentarios muy valiosos y soy consciente de que sabes enormemente sobre este tema en cuestión. Es más, considero que tus cometarios enriquecen este blog. Te invito a seguir participando y dejar cuantos comentarios consideres oportunos. Gracias Eleuterio!

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