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24 de septiembre de 2013

LIBELULA-ZAPATERO-DRAGONFLY


Cuando era pequeño se veían miles. Volando a ras de la superficie del suelo, en la costa suroeste de Cádiz, las libélulas eran multitud. Pero desaparecieron y durante mucho tiempo no las volví a ver, al menos no en esa cantidad. Lo cierto es que las libélulas, también llamadas zapateros en esta zona o dragonfly en inglés, alimentaban mi imaginación infantil. Me recordaban a criaturas mágicas salidas de los cuentos que siempre me gustaron y que con pasión leía en mi infancia. A un hada tal vez…

Dejando a un lado lo que las libélulas eran capaces de despertar en mi imaginación cuando era un niño, las libélulas tienen su importancia para los jardines, en concreto a lo que la lucha biológica se refiere.

Las libélulas son depredadores de los insectos perniciosos para las plantas del jardín, esto quiere decir que son un enemigo natural que protege a las plantas del jardín frente a las plagas dejando el umbral de daño producido lo suficientemente bajo como para mantener el equilibrio natural en un espacio verde. Depredan mosquitos, moscas, y polillas.

Para que el ciclo biológico de la libélula se cumpla es necesario que existan lagunas o estanques, es decir, lugares donde el agua no se encuentre fluyendo, ya que las ninfas de las libélulas viven en este medio y lo que es muy importante, los adultos depositan los huevos sobre la superficie del agua en calma para su reproducción. Una laguna, el agua, es imprescindible para cumplir el ciclo vital de esta especie.

Retomando el hilo de la historia que contaba al principio, cuando las libélulas eran legión en la costa suroeste de Cádiz y desparecieron; yo  creo que esta desaparición se debió a que las libélulas perdieron las lagunas que eran su hogar y que eran básicas para su reproducción. Al mismo tiempo, considero que el motivo que acabó con las zonas lacustres donde vivían fue el crecimiento urbanístico desmedido.

El caso es que después de muchos años sin ver tantas libélulas en esta zona de la Península Ibérica donde pasaba los días más calurosos del año durante mi infancia, este año he vuelto a ver a las libélulas. Además en gran proporción, como cuando era pequeño.

Pero este regreso no se debe a que los lugares lacustres donde ponen los huevos las libélulas han vuelto a aparecer, pues las construcciones que acabaron con su hábitat continúan allí, así que imagino que las libélulas han conseguido adaptarse a las nuevas condiciones de vida impuestas por el ser humano.

Al parecer durante algunos lustros, las libélulas habrían permanecido en esta zona en una diminuta población residual, y esta población con los años ha descubierto alguna forma de reproducirse de nuevo en mayor proporción sin contar con las lagunas que una vez fueron su hogar. Es probable que hayan encontrado otros medios lacustres donde realizar su ciclo vital.  Es una pena que otras especies no habrán corrido esta misma suerte, habrán visto desaparecer los lugares donde viven y si no han sido capaces de adaptarse habrán desaparecido para siempre.

Pero bueno, este año con gran alegría he tenido la suerte de poder contemplar de nuevo a las libélulas volar a millares. Las libélulas de la costa suroeste de Cádiz, después de sufrir la desaparición de su ecosistema natural debido al crecimiento desmedido de edificaciones, han aprendido a vivir en otro lugar. Puede que los niños y niñas que las han contemplado este verano aprendan a respetarlas y que es importante conservar las lagunas que constituyen el hogar de las libélulas. Puede que cuando crezcan y sean adultos recuerden que una vez cuando eran niños las libélulas podían ser criaturas mágicas sacadas de cuentos. Un hada tal vez…
Dedico este post a los duendes y hadas de Twitter @culturaoasis @proyectos11 @AsturiasValenci @PauGir @fcarro_com

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6 comentarios:

  1. ¡Muchas gracias! Me encantan las libélulas, su color y su elegancia al mover sus alas. Precioso post.
    Un saludo:)

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    1. De nada Marian. Pero era inevitable que si escribiese sobre hadas, me acordase de los duendes y hadas mas dicharacheros de twitter ;-) Y gracias a ti por mostrarme caminos que nunca he tenido la suerte de poder explorar. Un saludo.

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  2. Que interesante Jose Luis, desconocía que fuesen depredadoras de moscas, mosquitos y polillas como comentas. Yo resido en San Fernando (Cádiz) y tengo 3 mini-estanques, pues por aqui veo muchisimas. Y en el Parque natural Bahia de Cádiz en especial la parte que queda detrás de la Playa camposoto hay una gran cantidad de ellas. A mi me encanta verlas apoyadas en las puntitas de algunas graminaceas y ver como las balancea el viento :)

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    1. Si, son depredadoras y atacan a esos insectos, son buenas para las plantas de tu terraza. Allí donde tu vives y en el parque natural Bahía de Cádiz habrán conseguido conservar las lagunas que son su hogar. Un saludo A. Barba.

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  3. Este verano volvi a pasar la Foz de Arbayun en mi tierra Navarra y cuando íbamos descendiendo por el rio vimos libélulas. Preciosas. Los que ibamos coincidiamos en que hacia años que no veíamos este animal tan bonito. Dices que para que el ciclo biológico se cumpla debe estar el agua estancada, pues donde yo las vi es el rio Salazar y aunque en verano baja poca agua, baja.
    Un artículo muy interesante. Gracias Joseluispaisajista

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    1. Betty La Foz de Arbayun debe ser un lugar muy hermoso, ya que me lo recomiendas espero poder visitarlo algún día. Las libélulas algún movimiento en el agua si toleran, ten en cuenta que es una de las formas que tienen huevos y larvas de llegar a nuevos lugares para colonizarlos y vivir. Me alegro que te parezca interesante el artículo. Vuelve cuando quieras por el blog. Recibe un cordial saludo.

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