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20 de enero de 2014

LA FLOR ROBADA

La noticia salto como una bomba la semana pasada en los medios digitales: la flor había sido robada. La Nymphaea thermarum, el nenúfar enano ugandés, el más pequeño del mundo, cuyas hojas apenas alcanzan un centímetro de diámetro, había sido el oscuro objeto del deseo de algún desaprensivo, un exclusivo estudioso de la botánica o un simple enamorado. Hipótesis, esta última, que no descarto pues no sería la primera flor que es substraída por amor (Que me lo han contado. Yo nunca lo haría, eh!).

La flor robada (Nymphaea thermarum). Fuente: RBG KEW 

El suceso ocurrió en el Real Jardín Botánico de Kew en Londres. La flor había llegado al jardín británico en el año 2009, tras un periplo que incluye su extinción de los manantiales termales de Mashyuza en Ruanda, su hábitat natural. Un lugar amenazado por la sobreexplotación sufrida en los últimos años. Fue descubierta en su localidad natal por el botánico alemán, Eberhard Fischer en 1987, que logró preservarla en el Jardín Botánico de Bonn y, gracias a un intercambio de plantas, acabo en la Jardín de la orilla sur del Támesis.

Intrigado por la desaparición del nenúfar enano, continué mis pesquisas para de tratar de arrojar algo de luz en el asunto. Así descubrí que Scotland Yard se había personado en el lugar de los hechos para comenzar con las oportunas investigaciones.

La flor del nenúfar enano, que como se aprecia en la imagen es de color blanca y tiene los estambres amarillos, tiene la particularidad de crecer en aguas termales de ahí su nombre especifico thermarum. Pero además la flor se abre a la salida del sol y se cierra al ponerse. Por lo que la investigación indicaba que el robo sucedió durante la apertura al público del jardín botánico, en el momento de máximo esplendor diario de la flor.

Así lo indicó una nota emitida por Scotland Yard: “El robo debió producirse entre las 8:30 horas de la mañana y las 2:55 de la tarde del pasado jueves, 9 de enero”. Así mismo Richard Barley, director del Departamento de Horticultura de Kew añadió en declaraciones a los medios que cubrieron la noticia que “por la hora en que ocurrió, tuvo que haber sido uno de nuestros visitantes”.

Por desgracia, el estanque termal que recrea el hábitat natural de la N. thermarum, no posee cámaras de vigilancia que ayuden a esclarecer el suceso. No obstante Barley explico que “la flor debió ser sustraída con una pala o arrancada directamente del estanque”.

La flor robada presenta un valor científico y botánico, debido a la escasez de la misma, incalculable. Lo raro o, mejor dicho, lo genuino, lo único tiene mucho valor. Por eso, debido al mimo con el que tratan la colección de especies cultivadas en el Real Jardín Botánico de Kew, Richard Barley declaró que la extraña desaparición del nenúfar había traído consigo el desánimo moral para la plantilla de conservadores y jardineros del Kew Gardens.

Una vez que terminé de analizar todos y cada uno de los hechos leídos en los medios sobre el caso de la flor robada, me di cuenta que me encontraba asombrado. No por el caso en sí. Estaba asombrado de mi asombro, si me permitís la redundancia. Me asombra todo el revuelo levantado por el robo de una flor e incluso el estado de ánimo que había despertado en los responsables del Jardín Botánico de Kew. Y me preocupa el estar asombrado por esta noticia, porque significa que aquí en España nunca se le daría esta importancia al robo de una flor, por mucho que se trate de un valiosísimo espécimen botánico. Lo cual, a su vez, también significa que yo mismo estoy empezando a dejar de valorar la importancia que puede llegar a tener una flor.

No creo que me despierte una mañana con la noticia de una flor desaparecida en Sevilla, por poner el ejemplo más cercano. Nunca ocurrirá porque aquí en España no se le da importancia a estas cosas, no sabemos valorar lo que tenemos, nuestro patrimonio vegetal. Si creo que sería motivo de consternación para los responsables de los Jardines Botánicos de España, que me consta que se preocupan de sus investigaciones científicas, pero no me imagino a ningún medio de comunicación español dando cubertura a una noticia de estas características y mucho menos que se persone la policía para investigar. En el caso de la flor robada de Kew, Scotland Yard ha puesto un número de teléfono para pedir la colaboración ciudadana para resolver este suceso. ¡Colaboración ciudadana para encontrar una flor! ¿Os imagináis algo así en España?

La importancia que se le da a unas cosas en unos países y en otros no tanto…Si la desaparecida escritora británica Agatha Christie hubiera tenido la oportunidad de escuchar una noticia como esta, estoy seguro que se habría sentido enormemente inspirada. Habría tenido que estimular las células grises del mismísimo Hércules Poirot y ponerlo a trabajar para resolver un nuevo enigma. El misterioso caso de la flor robada de Kew.

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