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27 de marzo de 2014

Cómo tener un balcón preparado para la vida moderna

Que no siento demasiada simpatía por los sistemas de jardines verticales o mejor dicho, por la sostenibilidad que sus defensores argumentan, es algo de lo que he escrito ampliamente en este blog y no voy a entrar otra vez en ese tema. Pero no por ello hay que renunciar ni a tener un “jardín vertical” ni tampoco a lo moderno.


Podemos tener un balcón, un “jardín vertical” de lo más clásico y totalmente sostenible, al que le podemos incluir las nuevos avances y tecnologías que van surgiendo, lo que por otro lado es lo que ha venido ocurriendo a lo largo de la historia de la jardinería, y tener un balcón sostenible de manera económica, social y medioambiental. Recordemos el sensor Parrot Flower Power que te servía para detectar y mantenerte actualizado de  las necesidades de tu planta con una aplicación a tu smartphone. No es tan difícil prepararnos para los retos urbanos que tendremos en un futuro muy próximo y para ello no es necesario ser ingeniero o botánico, tan solo es necesario aplicar cierta lógica, sentido común y no estar carente de cierta sensibilidad hacia las plantas que convertirán el balcón, en nuestro pequeño vergel, aquí al lado, en nuestra propio hogar.

Con este post quiero empezar una serie con la misma temática para ir abordando los distintos aspectos necesarios para tener un jardín, como digo en el título: preparado para la vida moderna. Aspectos que pueden ser ubicación, elección de plantas, zonas climáticas de España, listado de especies apropiadas, etc.

En este post, primero de la serie, empezaré con los aspectos básicos del diseño. Ni que decir tiene, que a través de la página contacta de este blog podéis poneros en contacto para preguntas, dudas, casos particulares y sugerencias. También más abajo, en el apartado de cometarios, podéis dejar vuestra opinión, así como poner en común los detalles de cómo tenéis vuestro balcón.


¿Por qué un jardín en el balcón? Un balcón, aunque su espacio suele ser modesto, pequeño y con pocas posibilidades de hacer que parezca mayor, posee una característica única que lo puede transformar en un jardín muy atractivo, su posición privilegiada. Es por esto que suelen ser espacios que están bien soleados, aunque este punto dependerá de la altura y de la cercanía a otros edificios. También es cierto que el pequeño tamaño y la atura acarrea una serie consecuencias que hay que tener en cuenta pero que se pueden subsanar perfectamente aplicando el criterio adecuado.

El pequeño tamaño de un balcón condiciona que las plantas las vamos a tener plantadas en maceta o contenedores de otro tipo como pueden ser jardineras. Tanto macetas como jardineras las podemos ordenar en función de su tamaño para que queden en una disposición equilibrada. Así, por ejemplo, los recipientes de mayor tamaño los colocaremos en la parte de atrás y los contenedores con hierbas de bajo porte y vivaces las colocaremos delante para que las plantas más grandes no oculten y tapen las de delante.

¿Dónde colocaremos los contenedores más grandes y de mayor peso? Lo ideal es colocar los contenedores de mayor peso cerca de los muros de carga y pilares. También es conveniente tener en cuenta que cuanto mayor es el contenedor, menor será la frecuencia de riego de la planta, porque los contenedores mayores tienen una mayor capacidad de retener y almacenar agua en los poros del sustrato.

En todo el diseño del balcón hay que tener siempre en cuenta el equilibrio. En este sentido debemos tener muy presente que un balcón es un espacio reducido y que no es necesario tenerlo todo lleno de platas y sin criterio. Hay que recordar en este punto el principio del diseño de que menos es más. Se pueden obtener resultados muy hermosos combinando unas pocas especies vegetales utilizando como criterio de diseño el jardín moderno, es decir, disposición ordenada y repetición, consiguiendo un espacio vivo armonizado.

Además, aunque en ocasiones el tamaño del balcón puede ser muy reducido, en otras ocasiones podemos encontrarnos con que le podemos dar un uso social al balcón, no solo para asomarnos, sino  para colocar unas sillas o, incluso, una mesa, donde podemos sentarnos a relajarnos y disfrutar de un café o un rato de lectura. En este caso se puede colocar los recipientes más grandes en las esquinas, en las paredes colocar un soporte donde crezca alguna trepadora, dejar las macetas más pequeñas para colocarlas bajo la baranda y colgar de esta baranda algunas jardineras. Así, hemos conseguimos un espacio donde podemos circular, llegar a los puntos donde vamos a estar y no hemos sobrecargado el balcón con muchas plantas. Todo ello sin menoscabar el diseño original del mismo.

La altura del balcón tiene su importancia ya que influye en el ecosistema particular que se forma. Esto es parecido a lo que escribí acerca de las hidrozonas en el diseño de jardines. Se trata de agrupar las plantas que posean requerimientos similares de agua, nutrientes, humedad ambiental y luminosidad, formando este pequeño microclima en que las plantas conviven según agrupaciones de necesidades. Si somos muy habilidosos podemos incluso agrupar plantas con distintas necesidades de tal forma que las virtudes de unas se solapen y nos sirvan para paliar las deficiencias en necesidades de las otras. De esta forma formamos comunidades vegetales en que cada elemento contribuye y las plantas se ayudan entre sí.

Un último apunte sobre las plantas de balcón, si queremos tener flores todo el año debemos procurarnos una serie variada de plantas para que cada una florezca en una época determinada del año. Así crearemos un ecosistema policromático, cambiante, donde el balcón permanecerá florido durante todo el año.

Aquí termino este post. El primero de esta serie, pues quedan muchos aspectos importantes a tratar y que se irán abordando en una colección de artículos sucesivos. Invito a seguirlos. 
            
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