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21 de abril de 2014

Primeros brotes verdes

La esparraguera silvestre que sembré ha germinado. Ya se aprecian las primeras plántulas rompiendo la superficie del suelo. Pequeñas plantitas verdes en busca de luz, signo de que mis experiencias con plantas silvestres comienzan a dar su fruto. Hierbas espontaneas que pueden aportar belleza ornamental al jardín y, además, estar completamente naturalizadas a las condiciones climáticas en las que van a vivir.

Asparagus stipularis germinando 

Todo comenzó hace ya meses, después del verano de 2013 durante el cual, como comenté en el post Entre Plantas, recolecté una serie de semillas de plantas silvestres cuyo hábitat es la costa de Huelva. Mi idea era sembrarlas en condiciones controladas de sustrato y agua de riego para ver como se comportaban.

Analizando posteriormente este comportamiento, podría conocer sus virtudes y aprovecharlas en una posterior incorporación al jardín. En principio solo podré analizar su forma y volumen, pero con el tiempo me perece interesante analizar el comportamiento anual de estas especies. Ver sus cambios cromáticos a lo largo del año y de las distintas estaciones. Colores estacionales que enriquecerían sin duda el valor ornamental de cualquier espacio verde. Es un poco la idea de Piet Oudolf del jardín espontaneo y del cambio, pero con especies que me cogen más cerca.  
  
Especies que son tan validas como las cultivadas en viveros pero que no se producen porque no existe demanda de ellas. Es algo que nos estamos perdiendo. De las miles de especies vegetales que existen en el  mundo solo se producen un 1%. Y son especies que, como es el caso de la Península Ibérica donde el agua es un bien escaso y existen bajas precipitaciones, se adaptan perfectamente a vivir con la baja pluviometría que reciben.

Si. Acabo de escribir que las tendré sometidas a condiciones de sustrato y riego controladas. Mi intención no es que sobrevivan de cualquier forma tal y como hacen en la naturaleza. Lo que quiero es que se desarrollen y crezcan sin problemas, realizando los aportes mínimos necesarios. Estoy seguro de que siempre el gasto de agua será mucho menor porque las necesidades hídricas de estas plantas son mucho menores que muchas de las que se venden en el vivero. Pero atención, que no estoy diciendo que en los viveros no haya plantas autóctonas y naturalizadas que se dan bien en nuestras condiciones, que si las hay.

El tema del sustrato si era algo que me tenía preocupado porque el suelo natural donde crecen estas plantas es la arena de la playa y yo las he sembrado con sustrato universal del que se compra en viveros y garden centers. En principio la esparraguera silvestre no ha tenido ningún problema para germinar así que lo dejaré tal cual. Aunque he leído que el mejor sustrato para las plantas, sobre todo en horticultura urbana, es una mezcla de humus de lombriz y fibra de coco.  Yo no lo he probado, pero al perecer es muy recomendado para mesas de cultivo, que al fin y al cabo no deja de ser un contenedor.

Como digo, la primera planta que ha germinado de la selección que hice es Asparagus stipularis, una esparraguera silvestre, cuyas hojas se disponen en forma de espinas rígidas. Esta característica es una adaptación de esta especie a la sequía. Su éxito en reducir la perdida de agua consiste en tener un menor número de estomas por la propia reducción de la epidermis verde de la misma.

Los estomas de las plantas son unos pequeños orificios o poros que se encuentran en la piel o epidermis de las plantas. Su función es la de regular el tránsito de gases desde el interior de la planta hasta el exterior; gases que bien pueden ser oxigeno, dióxido de carbono o vapor de agua. La perdida de vapor de agua a través de los estomas de las plantas se le conoce como evapotranspiración.  

Un mecanismo muy útil cuando las plantas habitan lugares áridos y secos.  Pero en el caso de mi esparraguera silvestre, además de esta característica ecológica, podemos añadir otras características de tipo ornamental que al final acabaran repercutiendo en la belleza del jardín. La coloración verdes grisácea de esta mata arbustiva, al igual que las pequeñas bolitas azules que son sus frutos, añadirá contraste de color. Policromía que destacará con el eterno verde del jardín. Su volumen, su forma irregular, que puede alcanzar hasta los 50 centímetros de altura, nos permite un cómodo mantenimiento ya que no alcanza un tamaño desproporcionado.

Como se aprecia en las imágenes siguientes, seleccioné las semillas y las conservé en un lugar oscuro. Después sembré las semillas en un contenedor pequeño. Una vez que las semillas han germinado y han aparecido las pequeñas plántulas las he trasplantado a un recipiente mayor. Ya solo me queda ver cómo se desarrolla. Contemplar como cambia a lo largo de los meses. Disfrutar de su presencia y espontaneidad.
 
Conservación de semillas
Trasplante de las plátulas
Asparagus stipularis en estado adulto 

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7 comentarios:

  1. Yo tengo una desde ni se sabe cuantos años; parece que se muere y luego vuelve a sobrevivir, pero no consigo que se ponga frondosa, ahora mismo está como la tuya.

    Imagino que la cogí de casa de mi madre, pero ella la tiene enorme y le da unos frutos rojos.
    Quizás no sé cuidarla bien.

    Besotes

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    1. Exactamente igual no es, porque la mía es silvestre. Aunque conozco la que tienes tu, que es la "domestica" de toda la vida. Probablemente lo que le ocurre a la tuya es que, al estar situada en otro lugar, en los momentos donde tenga mas estrés (hídrico imagino), entra en latencia hasta que pasa el estrés y vuelve a renacer. Si me das más datos quizás te pueda servir de más ayuda y ver que le pasa realmente.
      Besotes back ;-)

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  2. Que buen post, a mi me ha pasado lo mismo con algunas plantas que he traido del campo para adaptarlas en casa, que luego como les das buenas cuidados crecer sin problema año tras año.
    Por ejemplo unos juncos que cogí hace muchos años en un río de Palencia, estaban tan adaptados a las variaciones climáticas que al traerlos a mi casa de Madrid se volvieron locos de crecer y crecer. Y yo con miedo de que no sobrevivieran... Ahora son el mejor filtro de agua del que dispongo, pues me mantienen la fuente en perfectas condiciones todo el año. Lo más gracioso esque en viveros no los he visto nunca.

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    1. Qué buena historia Miguel! Con ella seguro que puedes escribir un post como el mío. Son plantas que no conocemos su comportamiento en condiciones algo más controladas, pero teóricamente se tienen que dar bien porque están adaptadas y naturalizadas a nuestra climatología. Por eso tus juncos han crecido y se han puesto tan frondosos. Ya me contarás esta y otras experiencias que tengas con plantas silvestres. Un saludo!

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  3. Hola, tengo un terreno en sierra de Huelva y hay esparragueras muy viejas que les sale algún espárrago aislado. Me dijeron que los podara cortando toda la esparraguera dejando sólo los palitos que se vean un trozo por encima de la tierra. Eso es así? Me da miedo cargármelas. Gracias

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    1. Hola. A mi también me han contado que hay que podar las esparragueras para que produjeran más, pero si te soy sincero, yo no lo he probado. Mi interés es puramente ornamental, de todas formas si descubro algo al respecto te lo haré saber. Gracias por tu comentario.

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  4. No podemos estar más de acuerdo con tu idea de usar plantas "silvestres" en jardinería. Se tiende a pensar que las "típicas" de jardinería son más bonitas pero nada más lejos de la realidad y además su adaptación al medio como bien dices es indudable.
    Desde nuestro blog apostamos fuerte por ellas y animamos a la gente a que las conozca las "plantas de cada día", porque precisamente el hecho de haber estado siempre ahí hace que tengan una historia muy enriquecedora de usos y tradiciones ya olvidados y que han formado parte de nosotros.
    Tenemos desde luego que re-aprender lo olvidado y con ello aprender a valorarlas

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