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21 de mayo de 2014

El triángulo de condiciones idóneas para las plantas de balcón

Seguimos preparando nuestro balcón para la vida moderna. Ya hemos hablado del diseño y de los contenedores, el complemento que hará de nuestro balcón un jardín en macetas. Es el momento del hablar del elemento principal de nuestro balcón, el protagonista, la vegetación. Plantas que serán las encargadas crear un espacio en continuo desarrollo, cargado de flores, colores, formas y volúmenes cambiantes, que harán de este espacio un lugar único.

Balcón ajardinado en New York Fuente imagen: Wikipedia

Comenzaremos hablando de las condiciones idóneas que se deben dar para elegir las plantas que conformaran la composición vegetal del balcón. En este sentido no debe preocuparnos que el lugar donde tengamos situado el mismo pueda parecer algo inhóspito, muy duro por las condiciones en las que se encuentra ubicado. Un lugar que nos haga hacer pensar que difícilmente, allí, pueda una planta crecer, desarrollarse y dar sus flores.

Mejor focalicemos este tema desde otra perspectiva pues, independientemente de cuál sea nuestra ubicación, siempre encontraremos plantas que, bien porque sean autóctonas o bien porque se encuentren naturalizadas, serán capaces de adaptarse a vivir igual que lo harían en su medio natural sin excesivos requerimientos en necesidades y mantenimiento.

Para que una planta pueda vivir sin problemas en un lugar determinado se deben dar tres circunstancias concretas:

El suelo: Si trasladásemos nuestro caso de un jardín en macetas al medio natural, el suelo sería el equivalente al nicho ecológico, es decir el hábitat natural de la planta. Este nicho tiene una capacidad y solo puede albergar un individuo concreto y con unas características determinadas. Las hierbas espontáneas, por ejemplo, compiten con las plantas cultivadas por ocupar este hábitat y adueñarse de los nutrientes que le facilita, por eso hay que eliminarlas, para que no se impongan dominando ese nicho. En nuestro caso podemos  arrancarlas fácilmente de manera manual ya que estamos hablando de macetas y no es una labor de mantenimiento que implique mucho esfuerzo. Por otro lado, las características de la planta que cultivemos también tienen que tener un tamaño apropiado para el contenedor, por eso hay que realizar un cambio de contenedor cada 2 o 3 años aproximadamente en función del crecimiento de la planta y el volumen que alcanza en su máximo desarrollo. También debemos ser conscientes de que no todas las plantas son apropiadas para crecer en espacios reducidos.

Dentro del suelo es importante elegir el sustrato más adecuado para la planta, ya que si por ejemplo hablamos de hortensias o camelias, especies que requieren un suelo de tipo ácido, deberemos proporcionarle un sustrato especifico acidófilo que cumpla con sus exigencias para vivir y desarrollarse.

La exposición: Si el balcón lo tenemos orientado hacia el sur lo lógico, en caso de no encontrarnos con otro edificio delante que le proporcione abrigo o pantalla, es que tenga una exposición muy soleada, lo cual origina altas temperaturas durante los meses del verano. Las exposiciones que por regla general suelen ser más favorables son las que están orientadas   hacia levante (este) y hacia poniente (oeste), pues estas dos son las situaciones en que incide únicamente la luz de la mañana o de la tarde respectivamente. Finalmente la exposición de nuestras plantas es sombreada o semisombreada cuando el balcón lo tenemos orientado hacia el norte.  En este caso el microclima que se origina será fresco en verano pero demasiado frío en invierno.

En los casos en que encontremos balcones que pueden estar expuestos a la acción intensa del viento, la elección de las plantas apropiadas estará orientada a aquellas que son especialmente resistentes, provistas de ramas robustas o flexibles, que no se rompen con facilidad. También podemos encontrar balcones acristalados o cubiertos parcialmente. De darse esta circunstancia dispondremos de un espacio protegido del viento y del frío durante los meses invernales, pero tendremos el inconveniente de que en verano las paredes acumularan el calor durante las horas de sol, incrementando la duración de las temperaturas incluso hasta altas horas de la noche.

La latitud: La exposición es muy variable en función de la latitud donde se encuentre el balcón y, por consiguiente, de las condiciones climatológicas que se den en ese lugar concreto. Para un balcón situado en una latitud muy al sur tal vez la mejor orientación puede ser la norte porque será más fresca en verano que es cuando hace más calor y en el invierno, al estar ubicado en un lugar de clima con una temperatura más suave, no tan baja, las plantas no son propensas a sufrir un frío intenso. En cambio, si le damos la vuelta completamente a esta situación, es decir, un balcón ubicado en una latitud muy al norte, la mejor orientación será la que se encuentra al sur por razones inversas a las expuestas en el caso anterior. Como vemos la exposición, aunque a priori las de levante y poniente son las idóneas, es un parámetro que dependerá mucho de la latitud donde el balcón se encuentre ubicado.

Estos tres componentes, el suelo, la exposición y la latitud, conforman los vértices del triangulo de condiciones idóneas para que las plantas de nuestro balcón crezcan con formas armoniosas, nos den flores de colores sugerentes y conformen un conjunto equilibrado que constituya un balcón de abundante 
vegetación.
Fuente imagen: Stockvault  
Fin de la tercera entrega para tener un balcón preparado para la vida moderna. Estáis invitados a la siguiente donde abordaré tres ejemplos particulares para la elección de las plantas de balcón. 
  
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