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18 de diciembre de 2014

Alcorque de diseño contemporáneo

Al ver cómo han dejado los jardineros municipales los alcorques de una plantación de cinamomo (Melias Azederach), tras pasarse un par de mañanas azada en mano, con el terreno tan mullido, he recordado una fotografía que tomé hace unos meses de otro alcorque, plantado con un naranjo a cuyos pies crecía una poderosa masa vegetal de juncia o castañuela (Ciperus rotundus). En aquel preciso instante, con la perspectiva adecuada, me pareció que tenía cierto toque de jardín con diseño minimalista.

Alcorque con juncia o castañuela (Ciperus rotudos)

Esta afirmación puede parecer un tanto exagerada pues lo cierto es que la juncia es uno de los horrores que se manifiesta a jardineros y agricultores como planta espontánea. Es una especie vegetal sencilla de reconocer porque sus hojas tienen forma de trígono, es decir, que disponen dos alas del limbo con cierto ángulo con respecto a la nervadura central. Esto es igual en su pariente no muy lejano el papiro (Ciperus papirus), muy utilizado en paisajismo como planta ornamental asociando a estanques o cualquier otro tipo de medio lacustre. Es curioso que en función del papel que cada especie desempeña la primera tenga el defecto de ser considerada espontanea y la segunda la virtud de tener gran valor ornamental.   
      
Tampoco voy a establecer las bases sobre una nueva concepción filosófica a este respecto debido a que soy el primero que me las he visto y deseado para eliminar a la juncia de un terreno. El uso de herbicidas y de azada para la erradicación del suelo en el que se ha establecido deja un resultado prácticamente nulo porque establece bajo el sustrato un entramado radicular con nudos bulbosos, a forma de rosario, con capacidad para volver a crecer y desarrollarse en el momento oportuno. La única forma para una erradicación efectiva es mediante el movimiento de tierras por medios mecánicos de los primeros 20 centímetros de terreno donde se encuentra establecida la planta para, posteriormente, sustituir el suelo por un volumen igual de tierra vegetal libre de semillas con hierbas no deseadas en el jardín.  

Por ponerle una debilidad, sería que prefiere aquellas zonas del jardín donde el sustrato es más húmedo, por eso es conveniente revisar bien el sistema de riego para que no tengamos excesos o averías que provoquen su aparición.   

Los porqués de parecerme que crean un alcorque de diseño contemporáneo son los siguientes, por un lado, que es la única especie que se observa bajo el naranjo, una sola planta que crece de forma homogénea y toda a la misma altura, por otro lado, la propia geometría impuesta al alcorque, rectangular, cuadrada o circular. Este nexo de circunstancias le confiere al conjunto equilibrio. Si lo comparamos con otro  alcorque, uno en el que crecen variadas especies herbáceas, entre las que existen claros, vemos que carece por completo de dicho equilibrio.

Alcorque con hierbas variadas y espacios vacíos

Y es que uno de los elementos más antiguos del jardín, que más vueltas ha sufrido, que continua renovándose, reinventándose, es el seto. Son muchos los jardines actuales que ceden el protagonismo a una escena compuesta por una retícula geométrica y por un único elemento vegetal formando diseños contemporáneos de esculturas vivas.

Si en estos momentos hay algún jardinero leyendo estas líneas y se está llevando las manos a la cabeza por comparar un alcorque todo lleno castañuela con un diseño contemporáneo del paisaje no me extraña nada en absoluto. Es más, lo entiendo perfectamente. Tan solo deseaba hacer una reflexión sobre lo que puede llegar a parecer una masa vegetal en función del enfoque que queramos darle. Reflexiones a parte, aún sigo pensando que un alcorque que está bien mantenido debe presentar el siguiente aspecto ;)
 
Alcorque trabajado con azada 
            
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