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15 de enero de 2015

Jardines de la Alcazaba de Almería

De un lado se dieron cita el cielo y el sol. Por otro lado compareció el mar. Y los tres juntos se unieron en los Jardines de la Alcazaba de Almería una tarde de octubre… finalmente la belleza de la propia naturaleza en toda su plenitud y el peso de la historia son hacedoras de lugares únicos, emocionales, cautivadores, de jardines que dejan huella.
Jardines de la Alcazaba de Almería

Los Jardines de la Alcazaba de Almería, a pesar de que su visita se englobaba dentro del IV Encuentro Hispanoárabe de Jardinería, son en realidad una recreación de un jardín hispanoárabe inspirados en los Jardines de la Alhambra. Los restos restaurados de la construcción de la Alcazaba, la piedra, como si de un esqueleto se tratase, es lo que ha perdurado desde tiempos de Taifas, por eso no es de extrañar que entre la vegetación encontremos plantas como chumberas, jacarandas, eucaliptos o mesembryanthemum.
Esto no quiere decir que no sea un jardín magnifico pero sí creo que es conveniente aclararlo, es más, lo importante al restaurar un jardín es saber recuperar su esencia y ya será el tiempo el encargado de darle forma y volumen, como ha ocurrido con estos Jardines de la Alcazaba de Almería, todo sin perder nada de originalidad.

Tampoco podemos decir que es un jardín reciente pues, tras muchos años de vicisitudes, con terremotos que afectaron al enclave de la Alcazaba e, incluso, su total abandono en 1810 por las tropas francesas, los jardines inician su recreación en 1941, contando en la actualidad con varias décadas antigüedad. El arquitecto que comenzó esta primera intervención fue Francisco Prieto Moreno con la intención de dotar al espacio existente de una función pública para el monumento y la ciudad. Se propuso un jardín cerrado y geométrico, con acequias escalonadas que recorrían los caminos. Estos se estructuran a partir de tres fuentes, la de los cipreses, la de la culebra y la de la estrella. Se recubrió el pavimento y las escaleras con rampas empedradas con dibujos geométricos y los asientos laterales de piedra con ladrillo. Todo el conjunto se potenció con la plantación de especies vegetales como las chumberas antes mencionadas, adelfas y cipreses, a los que se fueron añadiendo a lo largo de cuarenta años nuevas especies vegetales sin seguir una proyección previa.  


La siguiente actuación de reconstrucción fue a mediados de los años 80 del pasado siglo y corrió a cargo del arquitecto restaurador Ramón  Torres López al que tuve la oportunidad de conocer en el Encuentro Hispanoárabe de Almería. Fue el encargado de hacer de cicerone durante la visita técnica a la Alcazaba y también impartió una ponencia sobre su restauración, de la cual me he valido para nutrir de información este artículo.

Me parece especialmente destacable, hoy en día en que se habla mucho de equipos multidisciplinares para la realización de proyectos de gran envergadura, que Ramón contara entre su equipo con un poeta como fue José Ángel Valente, que trabajó en el apartado de búsqueda de información entre la poesía andalusí rescatando ideas que pudieran sugerir como era en un principio el conjunto monumental de la Alcazaba almeriense. Valente le dio sentido y profundizó en el significado de jardín: “El jardín –desde su origen, el nuestro, el del universo- es el lugar donde se consuma la reunificación del hombre y las cosas, de la naturaleza y la cultura.”

El proyecto que comenzó en los años 80 partía con una idea diferente de intervención global con respecto al proyecto que le precedió en los años 40. Durante esta actuación prima plantar un jardín como una representación cultural que combine los aspectos sensoriales, afectivos sociales e intelectuales. Se plantan especies vegetales de carácter mediterráneo asociando árboles, frutales, arbustos, trepadoras y rastreas, aromáticas y medicinales y herbáceas en flor, como indicadores culturales y ambientales que contribuyan al mantenimiento de la biodiversidad.

Utilizando las palabras de Ramón Torres para finalizar su ponencia y que considero merece la pena destacar: “En la intervención en el jardín del conjunto monumental de la Alcazaba, que es el monumento de referencia de la arquitectura andalusí de la ciudad, se ha pretendido que gravite la lógica, o el saber común, de la tradición constructiva del jardín para que adquiera pleno sentido, recargando su significado, el equilibrio hoy tan gravemente amenazado, entre naturaleza y cultura.”

El resultado de la unión de toda esta diversidad vegetal, de los diferentes momentos históricos que ha atravesado el enclave de la Alcazaba de Almería influenciándolo, dándole ese carácter único que lo diferencia, se encuentra en este vídeo que he producido. Mi visión particular de una soleada tarde de octubre almeriense. 
        
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