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3 de febrero de 2015

Entradas y salidas en el jardín biológico

Parece, con este título, que voy a hablar de algo relacionado con aquel camarote de los hermanos Marx en el que no paraban de entrar personas. A cada nuevo personaje que se introducía en aquel reducido espacio Groucho añadía “¡¡¡Más madera!!!” Pero no, las entradas y salidas en un jardín tienen que ver con ciertos “palabros” de origen científico como son flujo de biomasa.  


Todo parte del hecho de que un jardín nunca dejó de ser un ecosistema, muy influenciado antropológicamente eso es cierto, pero a pesar de ello un sistema en el que coinciden elementos vivos con comportamientos espontáneos y que por mucho que queramos, no podemos controlar en su totalidad.

El flujo de biomasa es la cantidad de seres vivos (insectos, aves, hongos, plantas,..) que entran y salen de un ecosistema, a su vez, estos mismos seres vivos contribuyen a la circulación de nutrientes y de agua entre el exterior y el interior del sistema. Como nos estamos centrando en el jardín biológico donde no se utilizan fertilizantes comerciales y productos fitosanitarios de síntesis, de alguna forma debemos reponer estos nutrientes al suelo que absorben nuestras plantas o combatir las enfermedades y plagas pero respetando e integrando el jardín con el entorno natural de tal forma que el flujo no se interrumpa, continuando con el “trajín” de sustancias, bichos, plantas o agua que van y vienen en el jardín.  

Podemos empezar con los nutrientes que absorben las plantas del suelo y que hay que reponer para que no se degrade quedando empobrecido. Recurramos a la frase de Groucho ¡¡¡Más madera!!! Y es que utilizando los restos de poda para preparar un compost artesanal con el que fertilizar devolvemos al suelo parte de los nutrientes que necesita para mantenerse rico en sustancias minerales. A la compostera, que es un contenedor que podemos colocar en un lugar apartado del jardín, con una pantalla vegetal para evitar ser visto, le añadimos además de los restos de poda, hojas, restos de frutas u hortalizas, y agua para que después el tiempo y el oxigeno hagan el resto. Este contenido hay que removerlo con frecuencia para que las bacterias que se encargan de la descomposición de los restos puedan actuar homogéneamente por todo el compost. Contra menos recuerde y se aprecien los restos de los que proviene el compost mejor elaborado y más eficiente será.

¡¡¡ Más madera!!!... al suelo. Otro factor que podemos utilizar para que el suelo mantenga una buena estructura, que mantenga una textura adecuada, que presente un buen drenaje y, con todo ello, favorecer la retención de agua, es promover la aparición y conservación de lombrices. Así que más bichos para nuestro jardín biológico que con su actividad de remover y crear pequeñas galerías van a conseguir enriquecer aún más el suelo; no solo esto, van a ocupar parte del nicho ecológico, un espacio finito de nuestro jardín en el que solo pueden vivir un número determinado de seres por lo que debemos procurar que solo lo habiten aquellos insectos, plantas, animales, etc., que nos reporten beneficio al vigor del jardín.

Volvemos a recurrir nuevamente a la frase de Groucho ¡¡¡Mas madera!!! En forma de fauna auxiliar que sea capaz combatir las plagas que azoten nuestras plantas. Para fomentar su aparición podemos tener plantas que los atraigan e, incluso, ya existen en el mercado una gran cantidad de “casitas” de madera con unos taladros para que puedan vivir estos insectos. Cuando estuve en el pasado Festival Internacional deJardines 2014 de Allariz, en Galicia, uno de los jardines que se presentaron al concurso era todo él un gran hotel para la fauna auxiliar. Bug Hotel era su nombre.

Pero no solo hay insectos beneficiosos, también existen hongos y bacterias beneficiosos que contribuyen a la ocupación del nicho biológico y al continuo flujo de biomasa. Un gran conjunto de elementos vivos que enriquecen y mantiene en movimiento el jardín botánico, quizás el más extremo de todos en cuanto a su sentido de mimetización natural, pero no debemos olvidar que en realidad todos los jardines son ecosistemas, lo queramos o no, que nunca controlaremos definitivamente y que podemos favorecer con algunas simples prácticas culturales. Mi idolatrado Groucho apuntó una ¡¡¡Más madera!!! Que nuestro espacio esté ocupado únicamente por aquellos seres que más favorecen al jardín.  

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Muchas gracias por los comentarios al final del post.

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