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4 de mayo de 2015

La mimetización del jardín

En la costa suroeste de Cádiz, lugar donde he vivido en verano desde que tengo uso de razón, siempre fueron muy comunes los camaleones, unos animales cuya característica más conocida es la de la mimetización, es decir, la capacidad que tiene su piel para adoptar los colores del ambiente que le rodea. ¿Es posible crear un jardín mimetizado con el entorno? 
 
Jardín del Arboreto del Carambolo  

En una ocasión me hicieron una consulta sobre que plantas eran las más apropiadas para un clima cálido y seco. La persona que me hizo la consulta se preocupaba de que en esas condiciones fuera complicado tener un jardín hermoso y con abundante vegetación. Pero lo cierto es que  sean cuales sean las condiciones medioambientales en las que vivan, siempre existen plantas que pueden crecer y desarrollarse perfectamente en ese medio.

Es más, no debemos preocuparnos por esta circunstancia porque, sea cual sea nuestra ubicación, podemos encontrar plantas que luzcan, que nos ofrezcan todo su esplendor y que den valor a nuestro jardín, siempre y cuando, claro está, les prestemos la atención que requieren y las mantengamos en perfecto estado de mantenimiento. Incluso, podemos conseguir esa mimetización con el ambiente usando las plantas adecuadas para crear una transición fluida entre el jardín y su entorno. 
  
Un jardín se encontrará mimetizado y naturalizado cuando el elemento principal que lo compone, las plantas, están seleccionadas en función de su origen, características botánicas, color o textura, y cuando son capaces de vivir en ese medio sin más aportes de agua y nutrientes que los que les proporciona el hábitat donde crecen. Además, en este tipo de jardín los cuidados y aportes por parte del jardinero serán los mínimos requeridos. El objetivo será doble: conseguir una integración natural y  un desarrollo de forma sostenible.

Así pues, si queremos usar plantas que tengan la capacidad de mimetizarse, aquí van unas cuantas ideas, como por ejemplo, buscar aquellas que sean autóctonas o, que después de haber sido introducidas y se hayan desarrollado en el lugar durante muchos años, ya se encuentren naturalizadas.

Otra idea es observar que tipo de plantas crecen en el entorno, que plantas tienen los vecinos y que plantas se comercializan en la zona. En los garden centers o viveros, aunque hay plantas que se producen para su comercialización porque son muy demandadas, lo que es un indicador de que su cultivo se da bien (no siempre), porque en esto de la venta de plantas también hay mucho de boca a boca y de que en muchas ocasiones deseamos la flor que posee el vecino, podemos encontrar la planta idónea para mimetizar el jardín según el lugar donde se encuentre ubicado.

Una vez que determinamos que plantas son de nuestro gusto, cuales se encuentran adaptadas al medio y nos van a proporcionar un espacio vivo, hermoso y con una masa vegetal abundante, habría que disponerlas con cierta armonía, tener en cuenta aspectos del diseño a la hora de presentar la planta en el espacio que van a ocupar como: colocar las plantas de menor porte en el primer plano visual y, detrás, arbustos y árboles de gran tamaño. Todo esto sin olvidar agrupar a las distintas espacies vegetales en función de que posean igualdad de requerimientos hídricos y de nutrientes, lo que viene a ser conocido como hidrozonas.

En la capacidad del camaleón, cuyo hábitat se encontró amenazado por la creciente urbanización y tuvo que ser protegido por las autoridades medioambientales, está la clave. La mimetización, esa habilidad de fundirse con aquello que te rodea, es ideal para crear espacios verdes que se funden con el entorno. Jardines fluidos, sin interrupciones ni notas discordantes. Un conjunto que es solo uno. 

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