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30 de junio de 2015

Vaux le Vicomte: El jardín de la envidia

Siempre he pensado que emociones como la envidia o el odio son tan  innatas al ser humano como el amor o la esperanza, lo que nos diferencia a unas personas de otras es la proporción que ocupan en nuestras vidas estos sentimientos y que dosis se van revelando en cada uno de nuestros actos. También he manifestado en repetidas ocasiones que los jardines tienen su esencia forjada en su propia historia, unida inseparable a la vida de los hombres y mujeres que se han visto involucrados en esta misma historia y al paso inalterable del tiempo. 

El Palacio de Vaux le Vicomte vistos desde el jardín

Por todos es conocidos que el inicio del estilo de jardín barroco o francés tiene como ejemplo los magníficos Jardines del Palacio de Versalles, pero no es tan conocido que estos jardines tienen son fruto de la envidia de Luis XIV El Rey Sol de Francia hacia su ministro de finanzas Nicolás Fouquet y que los Jardines del Palacio de Vaux le Vicomte son los precursores de los que después seria Versalles.
Tal vez fue soberbia, otra de las emociones humanas que en muchos casos es mal confundida con tener carácter, lo que llevó a Nicolás Fouquet a crear un palacio y unos jardines destinados a doblegar a la naturaleza y para ello contrató a los mejores  artistas de la época, entre ellos al paisajista André Le Nôtre.

Una vez concluidos los trabajos de construcción de palacio y jardines, Fouquet no escatimó en engrandecerlo con constantes muestras de opulencia para poder presumir del lugar que había creado. El 17 de agosto de 1661 celebró una fiesta en honor de Luis XIV en la que no faltaron representaciones teatrales en los jardines, fuegos artificiales, así como otras maravillas, delicatesen… y, como una llama que brilla con fuerza antes de apagarse, Fouquet cayó en desgracia ante los ojos del monarca francés que no pudo soportar que su subordinado viviera en unas dependencias mucho mejores que las suyas propias. El 5 de septiembre el rey ordenó el arresto del ministro de finanzas por malversación de fondos públicos, pues según Luis XIV la única posibilidad para el paulatino enriquecimiento de Fouquet era el de haber arrebatado el dinero de sus propias arcas. El rey contrató a los mismos artistas y constructores de Vaux le Vicomte para su Versalles, apropiándose de gran parte del mobiliario del palacio de Fouquet, quién acabó sus días en la cárcel.

Es cierto aquello de que la historia es al final contada por los vencedores de los conflictos. Mientras de Versalles se ha escrito y hablado en profundidad, Vaux le Vicomte ha quedado relegado a un segundo plano e, incluso, en ocasiones al ostracismo. Después de siglos de existencia, de pasar por varios dueños, de sobrevivir a la revolución francesa en 1789, un industrial del azúcar, Alfred Sommier, adquirió la propiedad en 1875 y encargó a los paisajistas Lainé y Achille Duchêne la remodelación de los jardines. En 1965 el conjunto, palacio y jardines, fueron clasificados como monumento histórico. Este punto me parece sumamente interesante, pues en España no se aplica esta norma con asiduidad, nombrándose monumentos históricos a edificios pero no a los jardines que los han acompañado siempre. Ahí lo dejo como muestra de una pequeña reivindicación. Me habré contagiado del espíritu de la revolución francesa… Volviendo a Vaux le Vicomte, el parque y palacio fueron abiertos al público en 1968. 
    
Toda esta historia, sin desmerecer Versalles, presenta a un mismo paisajista, Le Nôtre, y dos lugares que aunque presentan diferencias geográficas, guardan puntos en común en lo que al uso de espacios, dimensiones y trazado se refiere, así como, un juego de luces y sombras empleando los conocidos como bosquets. Estos elementos para crear espacios verdes los aprendió André Le Nôtre de sus antecesores, pero los supo emplear con inteligencia para crear jardines grandilocuentes, de dimensiones descomunales pero justificadas y en perfecta armonía. Vaux ya contaba con unos límites dominados por un paisaje con vegetación abundante que hacen los jardines algo más íntimos y personales, si es posible, que Versalles. Este último se cultivó en un espacio cuyos márgenes carecían de vegetación pues la intención del jardín real nunca fue que hubiera discreción, al contrario, se procuró dejar patente el dominio absoluto de un monarca sobre todas las cosas. Un espacio sin límites a su poder. 
 
La confrontación a la abundante vegetación de Vaux le Vicomte, se produce con unos parterres que rompen el desorden del bosquecillo aledaño con su perfecta geometría. Figuras vegetales recortadas con extrema precisión y estanques circulares desafiantes al caos natural exterior pretenden reclamar un supuesto dominio, pero la realidad es que no son más que la manifestación de las emociones de hombres que por envidia y soberbia crearon unos lugares ejemplares.

Los Jardines de Vaux le Vicomte
Fuente imágenes: Wikimedia commons  
   
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Muchas gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

4 comentarios:

  1. No sé si te he enviado el mensaje o no...Te decía que no es del todo cierto lo de los jardines como monumento histórico
    http://www.catpaisatge.net/dossiers/jardins/esp/jardins_historics.php?idZona=244

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    1. El listado que has facilitado va un poco en la linea de lo que quería decir con mi comentario. La inquietud me surgió por los datos que he leído del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, según los cuales, en el municipio de Sevilla, inscritos en la Base de Datos del Patrimonio Inmueble de Andalucía, con la categoría de Jardín Histórico solo existen 3 inmuebles (que aparecen en la web que has facilitado), frente a 115 incluidos en la categoría de Monumento, muchos de los cuales cuentan con jardines de valor singular que no están incluidos como "jardines históricos". De aquí la reivindicación a la que me refiero en el post de que se consideran monumentos históricos a importantes edificaciones pero no a los jardines que las acompañan. Muchas gracias por tu aportación al artículo. Un saludo Lourdes :)

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  2. Santiago Mendoza (Gom)6 de julio de 2015, 21:30

    Las malas lenguas dicen que fue Dña.Ana su madre la que provocó la ira de Luis XIV, asidua visitante durante la construcción... Y esa ira le llevó a querer otro Voix diez veces mayor...
    Desde el punto de vista paisajístico no secundo el comentario de "dimensiones descomunales justificadas", la vista desde la escalinata de Vaux le Viconte me parece algo magistral, el ojo humano explora la belleza más distante, en Versalles tienes que usar la imaginación, imposible alcanzar los detalles con la vista.
    Sin duda para Luis XIV esa inmensidad que se funde con el infinito le permitió reafirmarse en su absolutismo.
    Recomiendo ver antes Versalles, lo contrario a mi me causó decepción su visita...
    Fantástico artículo! Gracias por refrescar la memoria con esta obra maestra.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario, tanto desde el punto de vista histórico/ político como desde el punto de vista paisajístico. Muy acertado. Está claro que existe un paralelismo entre el poder absoluto de Luis XIV y lo inabarcable que resulta todo el conjunto de jardines que es Versalles. Lo cierto es que mi intención desde un inicio fue la de escribir únicamente sobre Vaux le Vicomte precisamente porque siempre ha quedado a la sombra de Versalles, pero a medida que tecleaba el ordenador y con comentarios como el tuyo, me doy cuenta de que es muy complicado abordar ambos jardines por separado. Aunque Vaux es anterior a Versalles es difícil explicar el uno sin el otro. Muchas gracias por tu comentario. Un saludo Santiago.

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