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29 de febrero de 2016

Fuego, agua, tierra, tiempo y vacío… El arte del bonsái

Si existe un regalo que me haga feliz en este mundo, ese es un libro. Siempre he sido muy aficionado a leer, soy un lector compulsivo, de los que cuando un libro me “engancha” no lo suelto hasta que haya acabado, aunque los parpados caigan abatidos por el sueño. No son pocas las vigilias lectoras que llevo en mi haber. De aquí me viene la pasión escritora y la de contar estas historias en forma de posts que curiosamente, en esta ocasión, comienza con un regalo en forma de bonsái y, a pesar de este giro, sigue sin abandonar el tema de los libros.


25 de febrero de 2016

¡Por un puñado de votos!

Otro de mis gustos, a parte de los jardines y la jardinería, son los llamados Spaguetti Western. No recuerdo bien cuando empezó está afición, si recuerdo que mi padre me decía que lo bueno de una película de convoyes (como él las llamaba), es que daba igual donde la comenzabas a ver que siempre podías seguirle el hilo. Quizás fue aquí donde nació mi devoción por este género y en la actualidad ya dispongo de un buen número de ellas en DVD, así que no es extraño que el tono de mi móvil sea la melodía de Le llamaban Trinidad que compuso magistralmente Franco Micalizzi.

Melodía de Le llamaban Trinidad (Franco Micalizzi)

24 de febrero de 2016

Una mañana de escaqueo

Ayer mi hijo tenía programada como actividad una visita a la Plaza de Toros de La Maestranza y al Museo Taurino. Estoy muy contento con el colegio al que acude, pero como no me gusta que el niño aprenda sobre una supuesta fiesta en la que por diversión se mata a un animal por mucha historia que posea o, lo que es mucho peor, un “arte” que supone un riesgo para la vida de las personas que se enfrentan a los toros, hice alarde de orgullo torero  y, en vez de llevarlo al cole como cada día, me lo llevé al Arboreto del Carambolo en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), donde aprendió algo sobre diseño de jardines, botánica y a reconocer algunas plantas. 
  
Estanque del Arboreto del Carambolo

22 de febrero de 2016

Las Camelias del Botánico

Se ha convertido en costumbre y cada vez que subo a Madrid, me doy una pasada por el Real Jardín Botánico pero, a diferencia de otras veces, en esta ocasión no he ido con prisa, ni siquiera me he vuelto loco sacando fotos de plantas como si no fuera a volver jamás. Hasta me tome mi tiempo. Me relajé y me senté en un banco disfrutando como un lagarto al sol que se colaba entre las ramas de los arboles aquella fría tarde de invierno.

Picea Pungens ‘Glauca Globosa’ en el Real Jardín Botánico de Madrid

18 de febrero de 2016

Naturaleza aséptica

En Twitter se puede dar inicio a interesantes debates, para lo bueno y para lo malo. Centrándonos en el primero de los casos, podemos encontrar con rapidez noticias de interés general, descubrir nuevos jardines y espacios verdes desconocidos o llegar éstas conversaciones a degenerar hasta la creación de nuevos términos como es el caso de la naturaleza aséptica.

Arboleda formada por moreras 

17 de febrero de 2016

Flores de vivero

Después de visitar el Jardín Botánico Histórico de la Concepción, es difícil pensar que te puedas sorprender en otro lugar, con otras plantas, con otras flores. Justo en ese momento ¡zas! aparece algo que te deja boquiabierto. Ocurrió mientras fui al vivero de compras. Poca cosa, un saco de sustrato vegetal, otro saco de abono de triple acción con nitrógeno, fosforo y potasio, algunas aromáticas, suculentas…, de repente, cuando empujaba el carrito cargado por las calles que separan los distintos espacios reservados a las plantas, me topo con esta espectacular Medinilla

Medinilla magnifica    

15 de febrero de 2016

Respirando el jardín

No quiero estar todo el rato hablando. Quiero que nos paremos, que respiremos cada rincón del Jardín Botánico-Histórico de la Concepción… Estas fueron las palabras de Blanca Lasso de la Vega al comienzo de la visita y yo, que siempre he sido muy obediente y que últimamente valoro mucho el poder respirar, básicamente porque considero que es un desprecio no hacerlo con intensidad hacia aquellos que se han aferrado a la vida con fuerza hasta perderla, me dispuse a hacer muchas fotos de jardines, a contemplar un paraje único, encontrar los detalles mínimos que lo hacen enorme y disfrutar cada segundo al adentrarme en aquella jungla tropical que se abría ante mis pasos.

Estanque de plantas acuáticas en la entrada del Jardín Botánico-Histórico de la Concepción  

10 de febrero de 2016

Diseño de jardines basados en la naturaleza

A priori puede parecer sencillo o simplón realizar el diseño de un jardín basándose únicamente en la naturaleza. Tan solo con dejar crecer la hierba o plantas colonizadoras de primera generación, para que después le sucedan arbustos y árboles o plantas colonizadoras de segunda y tercera generación, ya tenemos montado el jardín. Graso error, pues tras las imágenes de hermosas zonas verdes naturales necesariamente ha habido una mente pensante que siembre las plantas siguiendo multitud criterios diversos que abarcan desde forma, volumen, tamaño, cambios estacionales de la plantas, hasta color y época de floración.

Imagen 1. Rodal de plantas silvestres

9 de febrero de 2016

El jardín soleado

Antiguamente poseía la libreta de “Jardines Que Me Gustan” donde anotaba todas y cada una de las ideas que pasaban por mi cabeza para escribir un post. En alguna ocasión, incluso, llegué a escribir la entrada al blog integra de mi puño y letra para que no volaran las ideas y sí lo hiciera la imaginación. Un buen día aquella libreta se acabó y surgió la libreta número 2 que poco a poco empezó a dejar de ser usada. Ahora hace meses que no la saco del lugar donde está guardada. Con el tiempo toda esa actividad escritora frenética se hizo aún mayor y ahora las ideas se agolpan en un maremágnum que van a desembocar directamente a una carpeta de Windows. Debido a mi compulsiva forma de escribir artículos puedo publicar con más frecuencia, pero a cambio quedan temas que contar en el olvido.

Huerto / Jardín Portocarrero

5 de febrero de 2016

Un jardín de paso

Ser un jardín de paso, objeto de miradas de asombro, de soslayo e, incluso, miradas ignorantes por la fuerza de la rutina, tiene sus inconvenientes y sus ventajas. El principal de los primeros es que las plantas que lo constituyen no se encuentran en el lugar más adecuado, en cambio, la principal de sus virtudes es precisamente ser contemplado por miles de personas todos los días.

Jardín Tropical de Atocha  

3 de febrero de 2016

Carmen de los Mártires de Granada

Soy consciente de que ir a Granada y no visitar la Alhambra y el Generalife puede parecer contradictorio para un blog que trata sobre jardines, pero hay circunstancias que me llevan a tomar esta decisión. El primero de ellos es que el principal motivo de ir hasta la ciudad nazarí fue para llevar a mi hijo a Sierra Nevada que quería conocer la nieve y conducir un trineo (cosas de pasar las navidades viendo películas del Reno Rudolf). Yo en mis viajes siempre trato de conocer algún jardín pero cuando lo hago con compañía tengo que plegarme y hacer mis incursiones jardineras teniendo en cuenta esta circunstancia y que no todo el mundo es un friki de los jardines.


2 de febrero de 2016

Jardines verticales y el retorno de la inversión

Llegan momentos en la vida de una persona en que se tiene que comer sus palabras y rectificar. El caso que nos ocupa, los jardines verticales, no es una ingestión total ni tampoco desagradable. Es más, me alegra abrir los ojos con respecto a los muros verdes y descubrir que poseer uno, que conlleva una inversión económica considerable, también puede suponer un retorno de esta inversión y hasta obtener un rendimiento económico.

Haciéndome amigo de los jardines verticales ;P