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24 de febrero de 2016

Una mañana de escaqueo

Ayer mi hijo tenía programada como actividad una visita a la Plaza de Toros de La Maestranza y al Museo Taurino. Estoy muy contento con el colegio al que acude, pero como no me gusta que el niño aprenda sobre una supuesta fiesta en la que por diversión se mata a un animal por mucha historia que posea o, lo que es mucho peor, un “arte” que supone un riesgo para la vida de las personas que se enfrentan a los toros, hice alarde de orgullo torero  y, en vez de llevarlo al cole como cada día, me lo llevé al Arboreto del Carambolo en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), donde aprendió algo sobre diseño de jardines, botánica y a reconocer algunas plantas. 
  
Estanque del Arboreto del Carambolo
También tengo que añadir que el ser profesional autónomo, a pesar de ser los peor tratados de mercado laboral, te permite cierta rebeldía, de disponer del tiempo para organizar tu horario y, en definitiva, ser tu propio jefe. En caso contrario, si trabajara por cuenta ajena o si hubiera tenido algún compromiso propio de mi trabajo, probablemente me hubiera tenido que tragar mi orgullo y haber permitido que Jaime fuera a la plaza de toros.

El día no pudo ser más propicio. Soleado, prácticamente primaveral. Casi mágico. Lo primero que le enseñé fue un parterre donde su cultivaban algunas aromáticas culinarias como Romero, Lavanda, Tomillo u Orégano, pero las ranas que croaban en el cercano estanque captaron rápidamente la atención del niño, que se centró en tratar de poder ver alguna antes de que saltasen rápidamente al agua o los renacuajos que se movían bajo ésta. Yo mientras, traté de sacar una foto de los Juncus acutus (Junco), que trabajito me costó captar una imagen nítida de la panícula de frutos marrón entre el sol y que no conseguía atinar con el macro. Tenía mucho interés en sacar una imagen en la que estuviera el color marrón en una planta. Es un color muy común de jardines, está en la tierra que sustenta a nuestras plantas, pero no es muy frecuente verlo en la propia vegetación y me parece que es un recurso interesante en el diseño por la continuidad pausada al color del suelo. Despierta el interés, pero sin crear un contraste excesivamente llamativo. Es discreto. Pero por desgracia tengo la impresión de que el color marrón en las flores o plantas está asociado en nuestro subconsciente a la dejadez en el mantenimiento del jardín, como que falta algo por recoger, y eso ha estado limitando su uso.

Un color más abundante entre las flores del Arboreto fue sin duda el color amarillo, que debió a aliarse con el sol de la mañana para deslumbrar al visitante y al niño curioso que con su cámara digital de Spiderman emulaba a su padre fotografiando todo vegetal que se cruzaba en el camino. En amarillo encontramos Senecio petasitis, Coronilla valentina, Senecio linifoliaster, Euryops chrysanthemoides y una trepadora de flor inmensa llamada Solandra maxima. Otros colores cálidos que hicieron acto de presencia entre las flores del arboreto fueron el rojo y el rosa. Pude fotografiar una mata de Geranio que debía ser testimonio del patio andaluz en el Arboreto, Lantana sellowiana (Lantana enana),     Choenomeles speciosa (Membrillero del Japón), Dianthus chinensis (Clavel chino), y una única representación de Rosa ‘Scarlett’. Los tonos fríos, azul y purpura, quedaron retratados con Salvia farinacea (Salvia azul), y Osteospermum (Caléndula del Cabo), aunque venía acompañada de un cultivar de color blanco.

Además de las flores pudimos disfrutar de otras curiosidades entre las que voy a destacar la presencia de tres ejemplares de Quercus rubur (Roble), que en el norte son frecuentes pero, como en el sur de España los árboles del género Quercus que abundan son las Encinas y los Alcornoques, siempre se hace interesante encontrarse con ellos. También quiero destacar la presencia de un “hotel para insectos” beneficiosos que en anteriores visitas no había visto. Los refugios de insectos se están haciendo populares en muchos jardines botánicos porque suponen un lugar donde los bichos que nos convienen en el jardín pueden habitar sin riesgo de desaparecer. La construcción de un refugio para insectos es muy simple, suelen hacerse con una especie de estantería de madera a la que se le rellenan los huecos con tubos de caña. 

Al terminar la visita, mi hijo se encontraba feliz de haber venido conmigo de visita al Jardín Botánico del Arboreto, aunque desconozco si era por la pillería de haberse escaqueado del cole una mañana o, si por el contrario, fue por lo aprendido sobre plantas. Él se quedo con el nombre de algunas pero, esto lo sé por experiencia, es posible que lo olvide porque la mejor forma de memorizar los nombres de las plantas y asociarla a su forma o flor, es a través del manejo diario con ellas. Tendré que seguir enseñándole botánica. Eso sí, ya no será en horario de clase.

Rosa ‘Scarlett’

Senecio petasitis

Juncus acutus (Junco)

Quercus rubur (Roble) 

Geranio (Pelargonium zonale)

Lantana sellowiana (Lantana enana)

Choenomeles speciosa (Membrillero del Japón)

Coronilla valentina

Senecio linifoliaster

Euryops chrysanthemoides

Osteospermum (Caléndula del Cabo) 

Solandra maxima

Dianthus chinensis (Clavel chino)

Salvia farinacea (Salvia azul)
Detalle del refugio para insectos beneficiosos del jardín  

El intrépido reportero haciendo fotos a las ranas del estanque

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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

3 comentarios:

  1. Muy buenos ejemplares y buen planteamiento según mi opinión.

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  2. No sé qué edad tiene Jaime, pero me imagino que será más o menos como alguno de los míos (7, 10 y 12). Él volvió a casa feliz no por que se "escaqueó" del cole ni por lo que aprendió. Fue por ir con su padre a su "oficina". Eso les hace sentirse importantes y especiales. Yo alguna vez he llevado a Carlos (el pequeño) a alguna obra y no hay cosa que le pueda hacer más ilusión. Un abrazo!
    Marta (TuJardínOnLine)

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    Respuestas
    1. Jaime cumplió los 6 años en noviembre, por lo que es de los más pequeños de su clase. Nunca lo llevamos a una guardería porque como entraría en el cole con 2 años aún y lo podíamos cuidar nosotros organizándonos, pasaba muchas mañanas y tardes en jardines que, independientemente del motivo que nos llevase allí, para él siempre era un juego ¡Ahora dice que es jardinero como su padre! Sí que le hace ilusión. Un abrazo Marta.

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