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26 de abril de 2016

La ingeniería del tulipán en Keukenhof

Parece que lo inusual, lo poco frecuente, lo valoramos mucho más precisamente por esa carencia. A mí al menos me ocurre así con muchas cosas. Por esa misma razón me gusta tanto viajar, porque me maravillo cuando veo cosas diferentes igual que lo hace un niño al ir descubriendo cada suceso o cada objeto totalmente nuevo para él. Cuando viajo observo aquello que no estoy acostumbrado por la fuerza de la rutina y, por desgracia, los tulipanes son poco frecuentes en Sevilla debido al clima. Solo con subir un poco al norte, ya los encuentras cultivados en parterres públicos y por eso la existencia de Keukenhof, el jardín de los tulipanes de Holanda, me llama tanto la atención.

Pozo en los Jardines de Keukenhof 

Soy consciente de que se han escrito ríos de tinta digital hablando de Keukenhof y no pretendo sentar cátedra sobre este lugar; mi deseo es únicamente presentar una visión personal y unirla a las demás. Como en el lema que he apadrinado, el jardín es sentimiento hecho lugar, Keukenhof es uno de esos espacios verdes con capacidad para dejar una impronta, una huella emocional que hace que lo apreciemos a pesar de la distancia y el tiempo, incluso si nunca lo hemos visitado. La primera vez que tuve conocimiento sobre este jardín fue hace ya muchos años. Una amiga se iba de vacaciones a Holanda y me comentó, “puedo traerte fotos de Keukenhof ¿Lo conoces? ¿No te gustan mucho los jardines? Es un jardín que esta todo lleno de tulipanes y es espectacular”. No me avergüenza reconocer que hasta ese momento no tenía ni idea de la existencia de este jardín, igual que a día de hoy desconozco probablemente otros muchos jardines, pero esto es lo bueno de viajar, aunque sea a través de internet, que permite aventurarse a lo desconocido a golpe de click tras la pantalla de un ordenador. Espero y deseo continuar ingenuo a la presencia de otros muchos jardines y poder irlos conociendo poco a poco, maravillándome de aquellos que los hace únicos, para después contar una historia sobre ellos.

Desde aquel día que tuve la primera información sobre Keukenhof empecé indagar sobre este nuevo jardín que se abría ante mí. Descubrí que el jardín de los tulipanes es en realidad el jardín de la cocina, pero sus 32 hectáreas son mundialmente conocidas por el cultivo de la flor turca. Y es que el origen del tulipán se remonta a tierras otomanas, aunque es en Holanda donde se desarrolló toda la ingeniería del tulipán que tuvo como pistoletazo de salida el siglo XVI cuando fue importado a Leiden por Carolus Clusios profesor de Botánica en la ciudad. Desde entonces hasta llegar a Keukenhof llovieron unos cuantos siglos, después de que la noble Jacoba de Baviera creara un jardín donde era para ella habitual pasear junto hierbas y especias con destino las cocinas de palacio, después también, de que ricas familias de comerciantes se hicieran con los terrenos y crearan un jardín paisajista inglés donde las flores reclamasen para sí todo el protagonismo. Hoy en día la mejor época para visitar “in situ” el jardín es durante el mes de mayo que es cuando se encuentran en floración los campos de tulipanes. Todavía sigue vigente el desarrollo de la ingeniería del tulipán, pues para que los parterres floridos luzcan cada año espectaculares, es necesario un diseño con muchos meses de antelación, antes de que llegue el otoño, época propicia para aplicar sobre el terreno lo planificado en el estudio, no en vano, los bulbos que florecen en primavera deben ser enterrados en otoño y los bulbos de flores otoñales han de ser enterrados en primavera. Una vez que queda marcado el terreno en los parterres de Keukenhof y los bulbos presentados, los jardineros se afanan por enterrarlos bajo tierra para que en la siguiente primavera, tanto propios como extraños, podemos seguir asombrándonos con los hermosos tulipanes y continuemos soñando con viajar hasta los Jardines de Keukenhof.

Avenida de los Tulipanes en Keukenhof 











Encontraras más información sobre los Jardines de Keukenhof visitando su web aquí
       
Fuente imágenes: Wikimediacommons 
    
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

3 comentarios:

  1. Sin duda un jardín imponente y un auténtico parque temático del tulipán. Jamás me canso de visitarlo "virtualmente" :-)
    Gracias por compartir tu visión.

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  2. Los holadeses, tras siglos de cultivo (crisis y locuras por esta flor incluidas) son unos artistas de esta bulbosa, la programación forazada de la floración la logran con una precisión de reloj suizo (y tratamientos de frío XD), la plantación a diveras alturas de los bulbos... nada queda al azar en este jardin... asi luce esplendido cada año...

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