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5 de mayo de 2016

No existe el jardín a coste cero

Con la llegada de la primavera se disparan las intenciones de poseer un jardín donde poder disfrutar del buen tiempo y estoy empezando a leer en la red algunos titulares del tipo “Trucos para disfrutar de un bello jardín sin gastar dinero”. Craso error pensar que puedes tener un jardín a coste cero, lo único que podrías tener sin gastar un euro es un terreno dejando crecer las hierbas espontáneas, pero eso ya no sería un jardín, pues el propio término implica que existe una intervención humana en su elaboración.

Cuando en otras ocasiones desde este mismo blog he defendido la creación de jardines espontáneos o de “malas hierbas”, no he querido decir nunca que proyectar un espacio verde de estas características no conlleve una actividad jardinera para llevarlo a buen término. Pero ese es un tema que abordo en otros posts. En este artículo lo que quiero aclarar es que a lo máximo que podemos aspirar al diseñar un jardín primero y ejecutar el proyecto después, es a abaratar todo lo posible los gastos.

Y para empezar a ahorrar, es conveniente la contratación de un paisajista que sea capaz de crear un proyecto de jardín que se adapte a los gustos del cliente, pero respetando las limitaciones geográficas y climatológicas. Otra idea que debemos empezar a desterrar es que un “jardín lo puede realizar cualquiera”, hay jardines que solo un profesional puede realizar porque se enfrenta a unas dificultades técnicas que en ocasiones pueden llegar a ser muy complejas. El gasto de la contratación de un paisajista hay que verlo como una inversión que evite errores en el diseño de jardín que posteriormente supongan un mayor aporte económico para corregir los fallos cometidos durante la planificación.

Un ejemplo de complejidad en el diseño de un jardín puede ser el cálculo hidráulico del sistema de riego, pues para realizarlo hay que tener conocimientos de física, conocer los elementos que lo componen y utilizar aquellos que son idóneos para la biología de las plantas que componen el jardín, así como, la disposición de éstas sobre el terreno. El riego es lo último que se diseña en el proyecto de un jardín, pero es lo primero que se ejecuta durante las obras de jardinería porque hay que enterrar las tuberías, las electroválvulas, el cableado, preparar las arquetas, etc., por eso un error en el diseño del sistema de riego es uno de los problemas más costosos de resolver una vez creado el jardín, pues para solucionarlo nos vemos obligados a desenterrar gran parte de la superficie instalada y plantada con las especies vegetales.

La aparición de desniveles puede ser otro aspecto difícil de resolver, sobre todo cuando nos planteamos movimientos de tierras que implican cálculos topográficos y determinación de los volúmenes de suelo que hay que retirar o aportar. Una solución económica que puede realizar un paisajista es aprovechar estos desniveles creando terrazas ornamentales o uniendo estas superficies a distintas alturas mediante escaleras.

Sin abandonar el suelo, algo que presenta un gasto de dinero considerable a la hora de ejecutar un jardín es mejorar la calidad de terreno sobre el que se asentaran las plantas que constituirán la vegetación del jardín. Casi por defecto, en todas las casas que he ajardinado, la superficie destinada a convertirse en el vergel que acompañe a la edificación ha sido previamente la escombrera donde se han acumulado todos los materiales y por donde ha pasado toda la maquinaría pesada durante la construcción de la obra civil. Un desastre que hay que recomponer aportando una capa de 20 centímetros de espesor de tierra vegetal en todo el terreno del jardín y en cada uno de los hoyos de plantación de árboles y arbustos.

Fabricar tu propio compost, reutilizar macetas viejas y recipientes, reciclar materiales o evitar comprar plantas de forma impulsiva, está muy bien y puede ser un ahorro, pero nunca supondrá que obtendremos un jardín hermoso sin ningún tipo de coste. Y no hay mejor forma de ahorrar como prevenir errores mediante el asesoramiento de un profesional del paisajismo conocedor de los retos a los que se enfrenta al diseñar el jardín.  
                    
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

7 comentarios:

  1. suscribo lo que dices, tampoco existen los jardines de 0 mantenimiento... en esta sociedad tan comoda queremos que todo luzca perfecto, floraciones espectaculares... pero lo de segar, podar... nos da pereza... sumemos a esto el hagalo usted mismo que tanto abunda por la red, condimentado con una pizca de instrusismo en el sector y/o de "falsos expertos" y tenemos el coctel perfeto, para que al final sea mas caro el remedio que la enferemdad...
    Cuando en realidad un buen profesional intentara apurar en costes, maximizando los resultados...

    comparto tu reflexión...

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  2. Muy buen articulo, cuanto me queda por aprender, un titulono me sirve de nada si no amplo conocimientos. Muchas gracias por hacermelo ver, por otro lado debo decir que comparto completamente lo que comentáis. un abrazo

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    1. Yo creo que todos aportamos algo Raúl y tu compartes información que para mi es también muy valiosa. Un saludo.

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  3. Lo de los restos de obra es tremendo, luego ves ejemplares enfermos y no sabes la causa hasta que te dicen que se plantaron sobre restos de yeso, botes de disolvente o plásticos. El coste cero nunca existe, bajo mantenimiento pues sí, pero hay unos mínimos y el coste inicial puede ser mucho más elevado. Un saludo.

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    1. La de veces que nos ha pasado... ¡Y las que nos quedan! Gracias por tu comentario José María

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  4. Buen articulo. Hasta en las comas de acuerdo contigo. Un Saludo

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