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16 de junio de 2016

El jardín de verano

Al igual que el poeta, mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero… y son recuerdos donde habita un naranjo, crece la grama, la araucaria da sombra generosa, los geranios y las gitanillas avivan con color las blancas paredes como la nieve de Granada fruto del oficio milenario, tradicional, duro, de los caleros de la cercana sierra, son recuerdos de rosas como las de antes, perfumadas, y son recuerdos de los plumbagos y los jazmines que asisten discretos en un rincón de aquel patio.  

Plumbago

Con la cercanía del 21 de junio vuelvo atrás en el tiempo y en la menoría, hasta el patio de mi abuela, pues mi niñez está ligada a veranos en que regresábamos al pueblo, nos reuníamos hermanos con primos, y era junto a esta profusa y colorida vegetación que mi abuela cuidaba con tanto amor, en el jardín, donde preferíamos explayarnos en juegos, chanzas y correrías. Cuando más apretaba la caló, mi abuelo preparaba una piscina de lona azul y gruesos barrotes de hierro que con el paso de los años se fueron oxidando. Previamente, mi abuela, había dado la orden de echar la vela para que la zona pavimentada del patio estuviera resguardada de los implacables rayos del Lorenzo. Esa era en una mitad del patio, en la otra mitad, la grama después de ser regada y la enorme araucaria proporcionaban todo el frescor necesario para pasar horas jugando a amontonar las caídas ramillas insertadas por acículas que habían tornado su color de verde a ocre. Bajo la terraza que daba al soberado, la antigua pila de lavar la ropa, que había perdido casi toda actividad por la llegada de la “moderna” lavadora, se convertía en un improvisado mar donde navegaba un pequeño barquito de juguete.

En el jardín de verano el agua era fundamental, estaba en los riegos que realizaba mi abuela cada día con la llegada del amanecer sobre césped y tiesto, estaba en la piscina de tela azul, y estaba en juegos piratas sobre la vieja pila de lavar la ropa. También era muy importante la sombra que nos proporcionaban arboles y toldo, que conseguían detener gran parte de la radiación solar, mientras que la que no podían evitar era reflejada por las paredes de nívea cal o absorbida por las plantas para realizar sus funciones vitales. A pesar de ser verano, de que los vegetales entraban en su común sopor estival, el patio no lo encontraba nunca carente de flores, pues la Vinca minor que se encontraba en el alcorque al pie del naranjo florecía con ese tono bígaro característico hasta bien entrado el verano. Acompañaban las flores del plumbago, el jazmín, alguna rosa tardía que en otoño volvía aparecer y geranios junto a gitanillas.

No hay mejores vacaciones, que aquellas que se pueden realizar en el propio hogar. No hay nada más gratificante que poseer un jardín donde poder realizar todas las actividades de esparcimiento que puedas imaginar sin salir de casa y todo gracias al mimo que recibe durante todo el año. Pero ya sabemos, quién siembra recoge y si puedes disponer un jardín en casa, tienes la iniciativa de ajardinar la terraza o colocar acaso unas cuantas macetas floridas en el balcón, podrás disfrutar de un pedacito del edén, y es que un jardín de verano es lo más parecido al cielo o, al igual que diría la poetisa del paisaje Jan Johnsen y tomando prestado el titulo de su libro, eslogan y leitmotiv, el cielo es un jardín

Jazmín

Vinca minor

                        
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

6 comentarios:

  1. Me ha encantado como lo has narrado, me he sentido ahí mismo, Muchisimas gracias. Y yo voy a hacer mención a una frase que me ha encantado que es posible que no diga igual aquella de Wiliam Pope que dijó hacer un jardín es pintar un paisaje o muy parecido. Un abrazo desde Plantukis.

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    1. Me alegro de que te guste el artículo Raúl y gracias por la cita de W. Pope. Un abrazo.

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  2. Aisssh! Esos jardines de la niñez!!!

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    1. ¿Verdad? Tampoco soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado es mejor, ni me paso los días imaginando que me deparará el futuro porque prefiero vivir el día a día, pero a veces es muy gratificante mirar hacia atrás y recordar estos momentos tan felices. Un saludo Mónica.

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  3. Ainssss!! Qué buenos recuerdos!!! A mí también me trae buenos recuerdos jardineros el verano. Bss.

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    1. Pues que bien haber aflorado tus recuerdos de la infancia Patricia ^_^ ¡Besos back!

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