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23 de junio de 2016

La erótica entre arte y jardín en Madoo Gardens

El jardín es arte y el arte se puede manifestar en el jardín. La línea que separa ambos conceptos pierde total nitidez en innumerables ocasiones, tanto, que no es complicado que exista una intimidad casi erótica entre jardín y arte en todos los espacios verdes en que se encuentran vinculados ¿Cuántos jardines relacionados con pintores hemos mencionado en este blog? ¿Cuántos nenúfares flotando sobre lagos, pérgolas floridas o abundante vegetación han sido retratados para la posteridad por el trazo del artista pintor? ¿Cuántas obras de arte se exhiben sin pudor en los jardines?



A Madoo Garden le ocurre igual que a otros muchos grandes jardines, como pueden ser el Jardín Majorelle o el Jardín de Monet en Giverny, que nace del talento y la imaginación de un artista, Robert Dash y que convierten la naturaleza artificial, la sutil disposición de unas plantas sobre el terreno, en fuente inagotable de inspiración. No es nada nuevo transformar en arte la irresistible manía que tiene el ser humano de someter a la naturaleza dentro de un orden regio; claro que la naturaleza siempre ayuda comportándose como una niña traviesa de irreverente desparpajo, siendo espontánea, cambiando todo de sitio, sacando al ser humano de quicio en unas ocasiones y, en otras, capaz de regalar una sonrisa con forma de hermosa flor, bello paisaje o una pintura trasmisora de emociones sin igual. Una cal y otra de arena. Un batalla en la solo hay vencedores, una por imposición, los otros por la gratificación de contemplar el jardín hecho arte.

Las pinturas de Robert Dash, demuestran un poco de esa relación amor/odio que existe entre el ser humano y la naturaleza. Un entramado de trazos de colores que unas veces se muestran vivos y dispersos, en cambio, otras veces aparecen serios y centrados, evocando la caprichosa puesta en escena de la naturaleza del jardín. Madoo Garden tiene ese mismo descaro a la hora de presentarse como espacio ecléctico, aunque a mí esa palabra me parece demasiado rigurosa y técnica para emplearla en un jardín de estas características. Creo que es mucho más apropiado utilizar un término carnavalesco, como es popurrí de espacios ajardinados mezclados en armonía. Cuarenta años de historia y casi una hectárea de terreno donde se sucede un jardín ingles estilo Tudor, otro renacentista, otro de estilo griego, así como, el jardín de estilo oriental. A todos estos espacios hay que añadirle el espíritu indígena de The Hamptons en el Estado de New York, por la vegetación nativa que crece en él, plantas de flores llamativas que se funden con los atrevidos colores que decoran barandillas, puertas y ventanas en las rústicas edificaciones que posee el conjunto.

Pero los jardines, además de artísticos, son también sociales. Madoo Garden se abre al público viernes y sábados ofreciendo una gran variedad de eventos en los que es posible participar destacando las actividades con niños, representación de obras de teatro y las clases de pintura. Como vemos, arte y jardín siempre vinculados hasta en una expresión artística moderna como son las películas. Termino mi visita por Madoo Garden con un video de YouTube donde Robert Dash nos habla del jardín, su historia y el vínculo que une a ambos.







                       

Podréis encontrar más información sobre Madoo Garden aquí
                 
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