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21 de julio de 2016

Competencia entre plantas, el juego de tronos vegetal

Cuan más inofensiva puede parecer una dulce flor, más agresiva puede llegar a ser la planta que la sustenta. Si diseñamos jardines, diseñamos con plantas, por esta misma razón el jardinero debe conocerlas bien, saber cómo se van a comportar sobre el terreno… observarlas crecer, no sólo por su estructura, su botánica o cromatismo, conocerlas también en su comportamiento, pues las plantas luchan ferozmente entre ellas por el espacio que ocupan en un juego de tronos vegetal durante el cual solo puede quedar una victoriosa.
Jazmín azul (Plumbago capensis)

En alguna ocasión he comentado que en el chalet que tienen mis padres en la playa, desde el largo arriate de la entrada, crecía una Lantana camara que quería hacer sombra al aligustre (Ligustrum japonica) que se alza en el alquerque viario del exterior. Entre ambas plantas existía una competencia atroz por acaparar para sí toda la luz disponible. La lantana había escalado más de cuatro metros y había secado medía copa del aligustre que de seguir así, hubiera finalmente muerto. Cuando tomé posesión de las actividades paisajísticas del lugar, mi primera decisión fue la de eliminar la lantana, que por cierto ya me había ocasionados numerosos arañazos en los brazos cada vez que la tenía que podar ¡Que enérgica llego a ser! Después de esto, al rediseñar todo el jardín, como a petición de mi madre tenía que colocar un jazmín azul (Plumbago capensis), pues le recordaba a los que habitaban en el patio de mi abuela, decidí colocar el arbusto con flores de color añil en el lugar que un día ocupó la lantana.

El arbusto del plumbago lo conocía bien y en principio es mucho menos agresivo que su predecesora, pero durante esa tesitura de ser una planta joven, mientras crecía, el aligustre decidió tomar posiciones. No hay una mejor defensa que un buen ataque y pronto alguna semilla caída en el arriate procedente del árbol germinó para adueñarse de los escasos metros cuadrados de tan singular ecosistema. Ambos vegetales jóvenes, árbol y arbusto, aligustre y plumbago, se desarrollaron a la par, compitiendo por cada rayo de sol que podían acariciar con sus hojas. En la actualidad el aligustre hijo tiene el considerable tamaño de dos metros y medios, mientras que el plumbago al que presumía más timorato que la lantana, ya cubre con su vegetación media copa del primer aligustre, el que se encuentra en el alcorque de la calle. 

Finalmente tendrá que ser el jardinero, es decir, yo mismo, el que ponga fin a esta batalla entre plantas y decidir cual especie ocupará el trono vegetal provocando una relativa paz que presumo, no será duradera. Es lo que tiene no realizar una jardinería regular y solo estacional. Hay un aspecto que tengo muy claro, el aligustre de la calle ha de salvarse porque en caso contrario el Ayuntamiento, que es el propietario del árbol, podría con razón, culpar a mis plantas de su eliminación y me vería obligado a realizar su sustitución en las mismas condiciones que estaba tras décadas viviendo en ese alquerque. Por este motivo podaré en breve el plumbago hasta liberar toda la maltrecha copa del aligustre.

Este tipo de competencia no es nueva y en biología se le conoce con el nombre de competencia interespecífica, pues se produce cuando individuos de distintas especies (en nuestro caso distintas especies vegetales), luchan por hacerse con el dominio de los recursos que existen en el lugar que habitan. En los bosques es muy común que los árboles se disputen el suelo donde se extienden sus raíces, utilizando incluso armas químicas, como es el caso de los pinos piñoneros (Pinus pinea) o el Eucalipto (Eucalyptus camaldulensis), al desprenderse de sus hojas y llegar éstas al suelo, desprenden sustancias químicas que evitan la proliferación de otras especies bajo su sombra. Una batalla entre plantas que se remonta al principio de los tiempos. Un juego de tronos vegetal por los recursos de la zona que inevitablemente dará lugar a un perdedor, que verá como su población se reduce drásticamente, y un vencedor, que se alzará con el dominio absoluto de los recursos disponibles.

Aligustre hijo (Ligustrum japonica 

Lantana camara
     
  
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

1 comentario:

  1. Un buen ejemplo para explicarlo y además vivido en tus propias carnes. Un abrazo

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