Anuncios

29 de agosto de 2016

Bicicletas y rotondas

Ahora que estoy pasando unos días de prolongado asueto en el pueblo que llevo veraneando desde que nací, al cual me siento muy unido, tanto, que hasta estoy ligado al mismo por lazos familiares pues mi cuñado es de aquí, me he fijado lo mucho que ha cambiado el trazado urbano desde que era un niño. En realidad, no puedo decir que pasase desapercibido, pero la fuerza de la costumbre muchas veces hace que obvies lo que ocurre a tu alrededor hasta que desaparece del enfoque más curioso. Fue en este pueblo que linda con el Océano Atlántico donde aprendí a montar en bicicleta, en una época en la que para atravesar un cruce tenias que hacerlo de oído. Aquel riesgo acabó en gran parte cuando con el paso de los años fueron apareciendo como setas en otoño un amplio número de rotondas.

Rotonda faunística en la que un romero da de beber a un burro

22 de agosto de 2016

Los jardines del Palacio de Dueñas en YouTube

En verano, en Sevilla, hay que buscar la sombra para huir del calor que sacude durante estos meses la capital andaluza. Por suerte contamos en la ciudad con numerosos jardines y parques donde cobijarnos cuando el sol más aprieta con sus incidentes rayos. Jardines  históricos, algunos públicos, otros no, más conocidos y otros que pasan desapercibidos. También encontramos espacios verdes olvidados en contraposición con lugares asediados, victimas de su popularidad, que aguantan con estoicismo grandes multitudes.
Rosas en el Palacio de Dueñas

17 de agosto de 2016

Pandorea, tecomaria, bignonias y otras trepadoras

Una de mis pasiones desde que tengo uso de razón es la de pasear a ser posible por zonas campestres, normalmente en silencio y solo, pero como la familia crece, en los últimos tiempos lo hago con mi hijo quien disfruta en nuestro caminar de todos los animales de granja que observamos, especialmente los equinos. En su corta edad, ya posee experiencia montando a caballo, cogiendo los huevos que ponen las gallinas y ordeñando cabras, por eso me acompaña cuando doy mi paseo entre las escasas parcelas agrícolas que quedan cercanas a los chalets pareados donde estamos pasando el verano, más próximas a fincas de entretenimiento que a explotaciones hortícolas de agricultores que, retirados de forma activa, han vendido tierra a cambio de invasión inmobiliaria. El hijo se entretiene llamando la atención de los caballos y ponis que habitan algunas parcelas, mientras que yo, su padre, se le van los ojos detrás de las plantas ornamentales que engalanan las suntuosas casas ajardinadas que los rodean. 

Jazmín de Madagascar (Stephanotis floribunda)

5 de agosto de 2016

Pikachu se mete en un jardín

Es increíble cómo un ejercicio de marketing mas o memos bien orientado, puede llegar a convertir los Pokémon de toda la vida, en un juego de fenómeno mundial. Con esto de la paternidad, ya llevo bastantes meses poniéndome al día con los dibujos animados originales que veo junto a mi hijo. Una reposición televisiva que observo con estupor como forma parte de una estrategia global para devolver a Pikachu y compañía a la palestra, haciendo que encontremos Pokémon en cualquier lugar, entre ellos los que nos interesan y son objeto de este blog, los parques y jardines, aunque es en las noticias que leo en las redes todos los día donde el fenómeno Pokémon Go me causa más preocupación y, a veces incluso, indignación.  
Jugadores de Pokémon Go reunidos en torno a un gimnasio
 

3 de agosto de 2016

Ailanto, compañero de viaje

Mis últimos diez años han estado ligados íntimamente a las vías del ferrocarril, desde los viajes que me situaban diariamente en Córdoba, pasando por cualquier otro viaje de trabajo o placer donde establezco la prioridad tren para desplazarme, hasta la actualidad, pues vivo pegado a la Estación y, durante mis paseos diarios con Duncan, siempre puedo observar el tránsito de trenes continuo. Es tan habitual para mí estar dentro de un vagón de tren, que a veces siento algo parecido a lo que nos cantaba Iggy Pop en su “The passanger” observando tras el cristal las estrellas, la noche, y cabalgando y cabalgando…

Árbol del paraíso (Ailanthus altissima)