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25 de octubre de 2016

Otoño inédito

Es cierto que no me puedo quejar de vivir en una ciudad como Sevilla, pero también es verdad que presenta algunas carencias entre las que destaca la falta absoluta y total de un otoño típico. Sí, uno con esas estampas bucólicas de parques y jardines cubiertos de colores dorados, pardos y rojos. Consulto con avidez mi cuenta de Instagram y observo todos esos hermosos paisajes urbanos que no están a mi alcance o leo artículos digitales publicados por revistas especializadas tipo National Geographic sobre “los cinco paisajes europeos para recorrer en otoño”… y en esos momentos siento algo de envidia insana.

Otoño en Parque del Retiro de Madrid

Claro que si en pleno 18 de octubre el termómetro municipal está marcando 29º C a las 21:00 horas, es complicado que pueda asombrarme con hojas de tonalidades reservadas únicamente para el otoño. Pero Sevilla es así, en lo climatológicamente hablando, porque como buen sevillano hago gala del chovinismo que nos caracteriza y, por lo demás, Sevilla tiene un color especial aunque cuando llega el equinoccio de otoño ni nos enteramos. En cambio, vamos pasando por un verano muy largo de casi nueve meses hasta llegar a un inverno suave y beligerante que se pasa en el suspiro que duran tres meses. Ahora está empezando a llover, pero cualquier parecido razonable con el otoño es pura casualidad, pues no deja de ser una lluvia acompañada de mucho calor unida a la presencia de las Cotorras Kramer que abundan en el arbolado de la ciudad y, el trío formado por temperatura, lluvia y cotorras, crean un efecto más parecido a una selva monzónica que a otra cosa los escasos días que caen precipitaciones. De todas formas, no he perdido el interés en los árboles, en observarlos y hacer fotografías que rápidamente subo a Instagram, eso sí, no esperéis encontrar copas doradas en los arboles u hojas caídas en el suelo creando un manto. En mi otoño los arboles permanecen ajenos al paso de días del calendario, no desprenden sus hojas siendo algunos casos realmente excepcionales. El mejor ejemplo es la Jacaranda o Jacarandá (según quien lo nombre), que tan solo pierde las hojas durante tres semanas en ¡febrero! Así que para poder quedarme atónito, embobado, con paisajes otoñales tengo que asomarme a la única ventana que en mi latitud me los proporciona: la pantalla del ordenador o del smartphone. Es ahí donde puedo buscar el fabuloso y ansiado Otoño Dorado inédito en estos lares, viajando virtualmente hasta países como Polonia, Reino Unido, Francia, Alemania o Bélgica, también en ciudades de nuestro país, si subimos un poco más al norte desde mi ubicación encontramos maravillosas estampas otoñales. Ese otoño sí lo he podido contemplar con mis propios ojos, como aquel en otro octubre, hace… una vida, en el Parque del Buen Retiro de Madrid. Y algunos otoños más he visitado, pero por desgracia en la actualidad los días se suceden a un ritmo de vértigo, sin llamada a la parada como en el autobús para bajar, y hace que estas visitas sean tan esporádicas que normalmente no me puedo detener, relajarme, respirar, dejar que las nubes pasen por encima de mi cabeza, oler a tierra mojada, sentir la humedad de la hojarasca, disfrutando en buena compañía o en la más completa soledad, dejar pasar el tiempo para, en definitiva, no hacer nada o hacer de todo, pero de esas cosas que he dejado de hacer, que he olvidado por atender un irrelevante mensaje de whatsapp, un email urgentísimo o una llamada disfrazada de importancia,… he permitido que estos hábitos ocupen un lugar en mi vida en detrimento de otros y, finalmente, he terminado acallando la voz interior, esa misma que me dice que aunque inédito, estamos en otoño.

Algunas de mis imágenes de arboles durante el otoño en Instagram.

Árbol del Coral (Erythrina crista-galli)

La copa de una Jacaranda reflejada en un charco

Júpiter (Lagestroemia indica)
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

4 comentarios:

  1. El mismo sentimiento desde Valencia!!! Del verde pasamos a algunos ocres de los árboles caducos, pero pocos.
    Un saludo!

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  2. Me lo has quitado de la boca Monica, esa esencia de otoño en Valencia se echa mucho de menos me acuerdo cuando era más joven que bonito era recorrer algunas de las grandes vías. Un saludo.

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  3. como amiga desde el otro lado del oceano, muchas veces he compartido mi paisajes con vos, aca la nieve todavia cubre la montañanas y ya entrada la primavera, muchos brotes nuevos y flores murieron con las ultimas heladas, no se como seria un otoño sin ocres o rojos profundos quiza tan triste como un casi noviembre con nieve desde mendoza la ciudad bosque los saludo!

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  4. Poco otoño en Alicante, tanto por el clima como por la falta de cuidados en los jardines, más bien inexistentes. El parque del Retiro me trae muy buenos recuerdos, ya que lo disfruté de niña :) saludos!

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