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6 de abril de 2017

Beneficios de regenerar solares degradados

Ayer, ojeando un número muy antiguo de la revista Equipamiento y Servicios Municipales, me entretuve leyendo con avidez un artículo sobre la recuperación de solares degradados aquí mismo, en Sevilla. Es curioso que este tipo de espacios públicos no se les pueda decir que están olvidados, porque no lo están. De hecho, están muy presentes como recurso para realizar todo tipo de arrojo de escombros, basuras, plásticos, metales, electrodomésticos viejos y restos varios, de ahí la degradación. La regeneración se hace imprescindible. Hay que recuperar un espacio que es público, no un estercolero y, no solo por una cuestión estética, también por otros aspectos fundamentales como la higiene y la posibilidad de provocar incendios.

Sombra de una jacaranda proyectada sobre el pavimento de una plaza dura

En el artículo, subtitulado como un proyecto de especial repercusión medioambiental para la ciudad de Sevilla, se hablaba de un gasto superior a mil millones de las antiguas pesetas, pero el retorno de dicha inversión compensa con creces el esfuerzo económico de los solares degradados que encontramos en muchas de nuestras ciudades. Los beneficios del establecimiento de una cubierta vegetal, convenientemente mantenida y atendiendo a sus necesidades de conservación, son innumerables. Tenemos la función ornamental, por supuesto, pero también posee funciones de recreación, ocio y de contacto con la naturaleza, al margen de otros beneficios relacionados con el bienestar de los ciudadanos y su calidad de vida, como es su actuación como reductora de la contaminación ambiental. La vegetación tiene la capacidad de absorber muchos de los metales pesados que se encuentran flotando en la polución para, junto a la radiación solar y el agua que absorben las raíces, transformarla en energía química. Dicho así, puede parecer algo complicado, pero simplificándolo, diremos que todas estas sustancias en suspensión se vuelven inocuas para el medio urbano y los ciudadanos que lo habitamos. El objetivo principal que buscamos al regenerar un solar degradado, es recuperar para la ciudad amplias zonas con distinto grado de abandono y volverlas amables, susceptibles de aportar numerosos beneficios medioambientales y favorecedoras del contacto de la ciudadanía con la naturaleza.

En defensa de la plaza dura

Mientras que hay espacios en las ciudades que han quedado en desuso y degradándose por encontrarse en una situación de tierra de nadie tras, probablemente, la construcción de algún edificio, vallarse y que esa valla caiga una y otra vez para arrojar variopintos escombros; existen otra multitud de espacios municipales que se acondicionaron en su día como espacios verdes en rotondas o medianas pero, por falta de recursos para la conservación, se ven en la actualidad en la misma situación de degradación que los solares. Al mismo tiempo, imagino que promovidas por algunas organizaciones ecologistas, se llenan paredes con pintadas en contra de la proliferación de las plazas duras. En parte, les puedo dar la razón, pero para nada comparto esa difusa y alarmista idea que conlleva a la demonización de la plaza dura, pues yo entiendo este como un espacio verde más en las ciudades, que debe poseer una zona pavimentada, pero también su correspondiente y proporcional vegetación. En Sevilla en particular y en Andalucía en general, por paradójico que parezca, no existe un espacio verde que sea menos ecológico que una superficie de césped debido al excesivo consumo de agua que implica regar una pradera. El agua es un recurso esencial y muy escaso en nuestras latitudes. Además, segar una pradera supone la labor más costosa económicamente a lo largo de un año en un parque o un jardín, ya sea público o privado. Sin embargo, si pavimentamos esas rotondas, medianas y espacios degradados, si los dotamos con algunos parterres con arbustos o, simplemente, plantamos alcorques con árboles, no muchos, los suficientes para crear una masa arbórea capaz de proporcionar sombra y que transforme las partículas en suspensión del aire en otras respirables, nos evitaremos un coste en el mantenimiento inasumible y habremos ahorrado una enorme cantidad de agua vital, pero sin renunciar a continuar en contacto con la naturaleza. 

Solar degradado

            
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1 comentario:

  1. Comparto tu opinión y es una pena como se mal cuidan los lugares en desuso con la fácil que sería darles un bonito espacio que es bueno para todos. Creo que las circunstancias nos han llevado a que el césped sea un bien de lujo que no se puede tener porque hay que ser conscientes de los pocos recursos que tenemos. Pero considero que es un tema del que se puede sacar mucha punta ya que en algunos casos ese derroche esta bien visto. En fin, muchas gracias otra vez por un buen artículo. Un saludo

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