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14 de noviembre de 2017

Podemos ayudar a abejas e insectos beneficiosos a encontrar refugio en la ciudad

La importancia de las abejas para la asegurar continuidad de la vida en el planeta tierra es indiscutible. Son insectos que contribuyen a realizar la polinización de las flores, es decir, a la perpetuación de la mayoría de las plantas. Si nos centráramos solo en el aspecto agrícola o productivo, el dato es que las abejas melíferas polinizan la tercera parte de los cultivos que posteriormente consumimos.

Abeja polinizadora

En la actualidad, la población de abejas polinizadoras se ha visto muy mermada como consecuencia de la aplicación de insecticidas de neurotóxicos, hecho que ha provocado la prohibición de su uso en muchos países. Pero también el crecimiento de las ciudades y la polución, han sido factores que han incidido negativamente en la polinización de las abejas.

Una abeja que vuela en entornos urbanos debe sortear numerosos obstáculos. Poniéndonos en el lugar de muchas abejas que necesitan un suelo mullido para anidar, encontramos que en las ciudades el pavimento o el asfalto, así como, superficies de tierra muy compactadas por acción de las pisadas, impiden el acceso al nido. Las islas con flores deben estar a escasa distancia porque se hace necesario regresar al nido varias veces al día llevando polen y néctar, pero la tarea se complica debido a que los espacios naturales en entornos urbanos se encuentran muy fragmentados.

Crear un corredor verde que facilite la unión entre los distintos espacios verdes de la ciudad, tendrá un efecto positivo al comunicar a las abejas con el lugar donde anidan. También se verán favorecidas por el estilo de diseño paisajístico que presenten las diferentes zonas verdes de la ciudad.

En este sentido, recientes estudios han demostrado que las abejas polinizadoras se sienten más cómodas en jardines con praderas floridas. En especial en jardines diseñados siguiendo la “New Wave Perennials Planting” (Nueva Ola de Hierbas Perennes), que además utilizan en sus plantaciones especies vegetales autóctonas favoreciendo el crecimiento de las poblaciones de abejas locales. Otros tipos de jardines, que usen plantas exóticas, también favorecen el incremento del número de abejas en la ciudad, pero son especies de carácter generalistas. 
       
Además de crear jardines urbanos cultivados con hierbas autóctonas, para que las abejas encuentren un hogar en la ciudad se pueden colocar los llamados hoteles para insectos. No son exclusivos para las abejas, pues su uso se amplía a otros insectos que, o bien también son polinizadores, o bien, realizan una función que resulta beneficiosa para el medio natural como por ejemplo pueden ser las crisopas o las mariquitas.

Los hoteles para insectos comenzaron a utilizarse hace más de un siglo en Inglaterra, aunque su uso era meramente para contemplar a los insectos, mientras que hoy en día cumplen una función ecológica. Consisten en cajas de madera de distintos tamaños y con varios compartimentos. Dentro de éstos se colocan diversos materiales, ladrillos, ramas apiladas, troncos con cavidades,… etc., y es donde anidan los insectos beneficiosos.

En resumen, podemos ayudar a las abejas y los insectos beneficiosos en convivir en las ciudades favoreciendo la anidación en el suelo, creando nexos de unión con praderas floridas y con la colocación de hoteles para insectos beneficiosos en jardines urbanos. Además, el cultivo de especies de plantas nativas favorecerá la supervivencia de las abejas e insectos locales que se encuentran asediados por el crecimiento de las ciudades con espacios verdes de escasa biodiversidad vegetal.

Hotel de insectos
Fuente imágenes: Wikimedia Commons
     
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2 comentarios:

  1. Muy buenas propiestas a una si5tuación realmente delicada. Muchas gracias

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  2. Espero que estás prácticas sean ejemplo y se didundan en muchas ciudades. En especial, me gustaria ver mas jardines publicos con praderas floridas, aunque colocar hoteles de insectos imagino que es más rápido en el corto plazo. Un saludo Raúl.

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