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5 de julio de 2018

Como mantener el césped en perfecto estado en verano

La pradera de césped es una de las partes más preciadas y delicadas que puede tener un jardín. Su importancia es vital cuando llega el varano, pues posee una inestimable capacidad para refrescar el ambiente y crear una sensación de bajada de temperaturas. Por este mismo motivo tenemos que tener el césped muy bien cuidado, para poder disfrutarlo cuando llegan las esperadas semanas de vacaciones.


El césped es una combinación de diferentes semillas de gramíneas. Algunas de las especies vegetales más utilizadas para crear praderas son: Pennisetum clandestinum, Cynodon dactylon, Lolium perenne, Poa pratensis, Festuca arundinacea, Festuca rubra y Agrostis stolonifera. Cada una de éstas gramíneas posee unas características diferentes (resistencia al pisoteo, tolerancia a la sequía, adecuada para zonas sombreadas,…) y se adapta mejor a unos lugares geográficos que otros.

Es por esta razón que se hacen mezclas proporcionadas de estas semillas en función de para que vamos a utilizar el césped y donde lo vamos a instalar. Lo normal es encontrar en el mercado mezclas de semillas genéricas confeccionadas por diferentes marcas comerciales y creadas en función de pruebas realizadas que han funcionado bien. Pero también es posible encontrar empresas de semillas que pueden prepararte la mezcla que mejor convenga a tu jardín. 

El realizar unas buenas prácticas de mantenimiento en nuestra pradera de césped, nos conducirán a obtener como resultado una buena densidad de vegetación y sin que se observen “calvas”, un colorido verde más natural, una mayor resistencia a las pisadas y, en definitiva, un inmejorable aspecto estético. Algunos trucos para conseguir esa pradera de césped deseada son:

Riego: Las plantas están compuestas de entre un 80% o un 90% agua y debemos mantener esta proporción para que no marchiten. Hoy en día, con las modernas tecnologías en sistemas de riego que existen, se hace prácticamente impensable regar con manguera el césped. El riego con difusores o aspersores (según las dimensiones de la pradera) y con programador, es la manera más eficiente y sostenible que existe para aprovechar el agua. Y se hace especialmente importante, cuando existe la posibilidad de estar una temporada fuera de casa pues lo ideal es realizar dos riegos al día al césped en verano, uno al amanecer y otro con la puesta de sol.

Siega: Con la llegada del buen tiempo y el aumento de la actividad vegetativa de las plantas, se genera una mayor cantidad de material vegetal haciendo que se traduzca en un césped que crece más rápido y, por tanto, un aumento de las siegas que hay que realizar. La altura más habitual de una pradera de un jardín particular es de 4-5 centímetros, aunque esta cifra puede variar en función del uso que le demos al jardín. En verano suelen ser aconsejable aproximadamente cuatro siegas al mes.  

Aireación: Las propias raíces del césped van creando un entramado en los primeros centímetros que compacta el suelo haciéndolo prácticamente impenetrable para el agua y el aire. Se debe descompactar el suelo a dos niveles: uno superficial que se realiza haciendo una siega vertical que arañe de forma perpendicular el suelo y otra descompactación en profundidad de unos 10 centímetros que se realiza con una horca especial con dientes de 11 centímetros de profundidad.

Abonado: El césped posee su propio abono pues va liberando materia orgánica procedente de los restos de siega. Este material vegetal sufre una actividad microbiana que hace que se vayan liberando diferentes nutrientes que suponen un retorno de parte de los que ha ido perdiendo el suelo. No obstante, hay momentos del año en que la actividad de la planta se incrementa y se hace necesario realizar un abonado. La primavera y el otoño son los momentos de mayor actividad vegetativa y es cuando se hacen los abonados al césped. Gracias al abonado conseguimos una pradera más resistente por medio de un mejor enraizamiento, una mayor plasticidad, así como, persistencia y densidad.

Perfilado: Para finalizar, una de las labores que otorgan un mayor valor ornamental al césped es segar aquellas hierbas que sobresalen de los parterres de praderas y acaban en caminos u otras zonas del jardín que no deseamos. En grandes superficies, el perfilado se hace con una desbrozadora de hilo de nylon, pero si la pradera es pequeña, el perfilado se puede hacer con unas tijeras de segar.

Pradera de césped con uso continuado

Fuente imágenes: pixabay

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