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11 de septiembre de 2018

Cuidados para plantas trepadoras de jardín

Las plantas trepadoras de jardín son aquellas que teniendo escasa madera, son capaces de cubrir fachadas, columnas y pérgolas con toda su parte viva o verde. Las trepadoras, en muy poco espacio de tiempo, crecen encaramándose a las paredes utilizando diferentes medios como zarcillos, pequeñas raíces aéreas o espinas.
Madreselva (Lonicera japonica

A pesar de que pueden alcanzar varios metros de altura en una pared, su cultivo es también sencillo en espacios verdes pequeños. Incluso cuando no disponemos de un arriate o parterre pueden crecer o desarrollarse perfectamente en contenedor. Además, muchas de ellas tienen un valor añadido que es el delicioso aroma que desprenden sus flores en verano. El jazmín, la dama de noche o la madreselva son de las más aromáticas, pero existen otras muchas plantas trepadoras que poseen cualidades dignas de mención y que favorecen su cultivo en jardines. Una de las flores más llamativas que podemos encontrar en un jardín es sin duda la pasiflora, entre las coloraciones otoñales más intensas se encuentran las de la parra virgen y podemos crear una masa verde muy frondosa con la hiedra. También podemos albergar en este listado a las podraneas, tecomarias, buganvillas y plumbagos por ser quizás la representación de plantas trepadoras más comunes.

Son un tipo de plantas muy rústico, capaz de soportar una superficie con suelo pobre en nutrientes y condiciones ambientales de escasa pluviometría, cualidades que no eximen de tener presente una serie de consejos para cultivarlas en nuestro jardín:

1. Colocar tutores: Aunque las plantas trepadoras tienden a escalar paredes, cuando aún son jóvenes pueden desviarse en su crecimiento y avanzar a ras del suelo. Por eso, es conveniente colocar un tutor que les indique el “camino a seguir” y que mantenga erguidas aquellas ramas que se encuentran flácidas. En algunos casos, podemos ir más allá y colocar una celosía que le sirva de estructura para escalar o establecer un espacio compartimentado que separe de otras zonas del jardín.

2. Podas: Las plantas trepadoras pueden llegar a ser muy invasoras. En el caso de la glicinia, realiza tal competencia por la luz, que muchos árboles cercanos pueden verse gravemente afectados cuando son cubiertos por completo. Lo ideal es ir controlando con frecuencia aquellas ramas que crecen y cortarlas antes de que provoquen un follaje desproporcionado en el jardín. También habrá que hacer podas más drásticas al inicio de la primavera y al final del verano rebajando al menos un tercio de su volumen. 
      
3. Orientación: El heliotropismo se la facultad que poseen la mayoría de las plantas para crecer siguiendo la dirección de la luz. Para realizar este fenómeno biológico, las plantas poseen una yema apical en sus terminaciones que se estimula por la acción del sol. A las raíces de las plantas, en cambio, les  afecta el fenómeno inverso, el geotropismo, y por eso crecen profundizando en el suelo. El caso es que las plantas trepadoras, para poder desarrollarse hacia arriba, cumpliendo con lo que marca su heliotropismo botánico, necesitan de una exposición muy soleada.

4. Abono y riego: Es verdad que hemos dicho que las trepadoras son plantas muy resistentes, y lo son. Pero como todas las especies vegetales que habitan un jardín, un aporte de abono equilibrado con nitrógeno, fosforo y potasio, así como, riegos en la época de más calor, nos ayudará a tener en el jardín unas trepadoras vigorosas y de enorme valor ornamental.

Jazmín (Jasminum grandiflorum)

Glicinia (Wisteria sinensis
Fuente imágenes: pixabay

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