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5 de octubre de 2018

La alargada sombra del Algarrobo

En pleno otoño como nos encontramos y vivir en una ciudad que aún alcanza 40º C desde el mediodía hasta las últimas horas de la tarde, hace imprescindible la presencia de árboles que garanticen sombra en parques, jardines y espacios ajardinados urbanos. Claro que estas condiciones climatológicas nos son permanentes, pero sí muy frecuentes, por eso es mejor planificar el desarrollo urbano lo más sostenible posible teniendo en cuenta las características del lugar donde se va a plantar el árbol, así como, la propia evolución posterior de la especie arbórea que queremos cultivar.

Algarrobo (Ceratonia siliqua)


El Algarrobo (Ceratonia siliqua) cumple con los requisitos botánicos necesarios para una ciudad como Sevilla, siempre y cuando, respetemos la anchura de su copa cuando se haga un árbol adulto. El diámetro de la copa del Algarrobo oscila entre los 6 y 12 metros, un dato crucial cuando vamos a realizar una plantación de esta especie pues nos ayuda a determinar cuál es la distancia mínima que debemos mantener con otros árboles, edificaciones y mobiliario urbano.

Otra ventaja que tiene la plantación de Algarrobos en ciudades muy calurosas es que es una especie arbórea de hoja perenne o, lo que es lo mismo, no pierde las hojas cuando llega el otoño. De esta forma nos garantiza una profusa y abundante sombra durante todo el año. Además, un factor importante a tener en cuenta en la urbanización de las ciudades modernas, es la capacidad de los arboles de servir como sumidero de CO2 atmosférico. Cuanto mayor sea la masa vegetal que puede producir un árbol, más se fija el CO2 pues el carbono es necesario para el desarrollo de las partes vivas de las plantas. Es importante que no haya ningún alcorque vacio en las ciudades, pero más importante es que se mantenga una masa arbórea aérea abundante. Se trata de que haya muchas copas de árboles, no de que haya muchos troncos creciendo innecesariamente próximos entre sí.

El Algarrobo no es un árbol que vayamos a encontrar en viario, a no ser que existan parterres que los cobijen en el acerado. No es un árbol de los más altos y su tronco no crece completamente derecho, así como, se retuerce en formas diversas. Es similar al tronco de un Olivo. El color de la corteza de su tronco es de un marrón intenso y es tan resistente que es capaz de sobrevivir al fuego.

De origen mediterráneo, el Algarrobo puede adaptarse a vivir en otras zonas cálidas. Al provenir de un lugar de escasa pluviometría, es capaz de resistir la escasez de agua debido a la adaptación que posee a esta circunstancia. El fruto es la Algarroba, que es comestible aunque utilizado habitualmente para ganadería siendo ovejas y cabras sus principales consumidores. El fruto se encuentra tras una vaina coriácea de color castaño, muy vistosa cuando se encuentran en jardines, a veces, cubriendo el suelo que hay a los pies del árbol.

Para el diseño de jardines, se utiliza cuando queremos darle a la zona verde un aspecto rústico, parecido al del olivo, pero con una sombra mayor. En ocasiones, se pueden encontrar a sus pies especies herbáceas de flor con las que crea una combinación que puede resultar un éxito para cualquier espacio verde. 

Vaina del Algarrobo
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