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3 de diciembre de 2018

La Jacaranda de flor blanca

En septiembre saltó una noticia que no pasó desapercibida entre los profesionales de la jardinería y que suscitó cierta polémica. Ocurrió en Sevilla, mi ciudad, y lo sucedido fue la plantación de una Jacaranda. En apariencia no parece una noticia muy reseñable, pues aquí abundan como árboles de viario en parques, calles y avenidas. Jacaranda mimosifolia destaca en la ciudad por su peculiar caída de hojas, tan breve que dura solo tres semanas, y por cubrir seguidamente sus ramas desnudas de una flor azul que le confieren un aspecto muy curioso. Básicamente porque no es habitual encontrar un árbol azul.

La copa de la Jacaranda de flor blanca

Sin embargo, la Jacaranda de la que voy a hablar tiene la flor blanca. Una rareza dentro de la botánica, de un valor excepcional para los que amamos las plantas y, además, de la que voy a hablar se trata de un ejemplar del que parece no hay otro en toda Europa.

Desconozco como llegó este singular árbol a la ciudad, pero sé que vivía en un Colegio Mayor ubicado en la Avenida de la Palmera. A pesar de reconocerse su valor único, esto no impidió que al realizarse obras en el edificio donde se encontraba el jardín en que vivía la jacaranda de color blanca, sorprendentemente, se decidiera su traslado a otro lugar en vez de proteger al árbol y su entorno. Este tipo de decisiones, por desgracia, es muy común y se prioriza el bien edificado en detrimento del patrimonio verde creando una depreciación del valor de los jardines y las plantas que los forman.

Una vez tomada la cuestionable decisión de trasplantar la Jacaranda a los jardines del Rectorado de la Universidad de Sevilla, se tomó otra decisión aún peor. La época elegida no era la más apropiada para el trasplante y ponía en peligro la viabilidad del árbol.

Los árboles caducifolios para la obra de un jardín, se plantan a raíz desnuda, en lugar de hacerlo con cepellón. El motivo de hacerlo así es económico, los árboles comprados a raíz desnuda son más baratos. Pero existe un riesgo, estos árboles son también más sensibles porque al sacarlos de la tierra con las raíces al aire se interrumpen bruscamente las funciones vitales que realizan y es posible que en el lugar donde se vaya a plantar no pueda volver a retomar esta actividad.

Los conocimientos botánicos se vuelven muy importante en estas cuestiones y hoy en día sabemos que los arboles al perder las hojas detienen casi por completo sus actividades biológicas o la ralentizan mucho. Ese es el momento apropiado para la plantación de árboles a raíz desnuda, finales de otoño e invierno, y lo que nos garantiza el posterior enraizamiento y la supervivencia del árbol.

La Jacaranda, única, de color blanco fue trasplantada en pleno verano con el agravante de que Sevilla es una ciudad donde hace un calor extremadamente alto en época estival. Tras la plantación, me acerqué hasta los jardines del Rectorado de la Universidad a ver qué tal se encontraba el árbol. No presentaba daños aparentes sin tener en cuenta una horrible poda de desmochado. Por suerte, la Jacaranda además de ser un ejemplar único de flor blanca, se trata de toda una superviviente y al pasar hace unos días otra vez por los jardines, pude comprobar que sus ramas ya empezaban a poblarse de nuevas hojas, síntoma inequívoco de que el árbol había reanudado su actividad vital tras el trasplante. Ahora solo queda esperar a la primavera para poder disfrutar de su floración blanca.

Hoyo de plantación


Jacaranda de flor blanca


El “otoño” de flores de las Jacarandas en la ciudad. Éstas son las habituales, las de flor azul.
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