30 de julio de 2019

El jardín del Rey Loco de Baviera y el inicio de la iluminación eléctrica en espacios verdes

En ocasiones es imposible interpretar un jardín sin mostrar la historia que hay detrás. Es verdad que la propia exuberancia de la vegetación, los elementos que lo componen o el diseño pueden marcar la diferencia, pero cuando le añadimos la historia de la persona o personas que lo soñaron, el jardín deja de ser solo un lugar y se convierte en un espacio con esencia propia. La impronta o huella que ya he mencionado en otras ocasiones en este blog.

Jardín Formal de Linderhor


Este es el caso de Jardín del Palacio de Linderhof, pues su diseño verde se entremezcla con la vida de Luis II de Baviera (1864-1886), al que apodaban el Rey Loco. Ludwing (en alemán), era el primogénito del rey Maximiliano II de Baviera y la princesa María de Prusia. Su infancia y juventud fue muy controlada y basada en una férrea doctrina de estudio y ejercicios, aunque dicen que también pudo gozar de una inusitada libertad siendo consentido por sus preceptores en algunos aspectos. Adorador de las artes y las ciencias de la época, fue gran admirador de la música y amigo personal de Richard Wagner, circunstancia fundamental en el Jardín de Linderhof  pues algunos espacios se diseñaron basándose en pasajes de las óperas del compositor alemán. También se involucró en el evento científico más señalado del siglo XIX: la Exposición Universal de París de 1867. Algunas de las construcciones del evento, las adquirió y fueron trasladadas hasta el Jardín de Linderhof donde aún continúan a pesar de las vicisitudes del paso de las décadas.

A los 18 años heredó el Trono de Baviera y su reinado duró otros 22 años. Tiempo durante el cual fue considerado un excéntrico, aspecto que unido a su homosexualidad propició que su familia conspirara contra Luis para arrebatarle el trono consiguiendo que se le diagnosticara esquizofrenia. Finalmente, en 1886 murió ahogado en extrañas circunstancias junto a su médico psiquiatra en el lago Starnberg a 25 km de Múnich. Le sucedió en el trono su hermano Otón.

El Palacio de Linderhof fue el más pequeño de los tres que construyó Luis y el único que vio terminado. El lugar era un coto de caza que heredó de su padre Maximiliano. En 1869 comenzaron unas obras que, al margen del palacio, dieron como resultado un jardín influenciado por los jardines franceses del barroco. El diseño de los espacios verdes que rodean al palacio fueron encargados al jardinero de la corte bávara Carl von Effener, quién integró espacios de estilo barroco (con clara influencia en los jardines de Versalles), espacios verdes de estilo renacentista, así como, algunos espacios donde incluyó el incipiente estilo paisajista inglés.

La zona más versallesca del jardín es la zona que rodea al palacio, el Jardín Formal. Se fragmenta en cinco espacios, de los cuales, el principal consiste en un parterre central cuyo interior alberga un estanque rectangular. En esta zona podremos encontrar una cascada de 30 escalones en cuya parte superior existe un pabellón de música y en la zona inferior una estatua dedicada al dios Neptuno. Todo el jardín formal se encuentra salpicado con estatuas que hacen referencia a la mitología greco romana clásica, así como, bustos dedicados a los reyes franceses del barroco.

No solo en Versalles y en sus reyes se inspiran los Jardines de Linderhof. Como comenté antes, los jardines se encuentran influenciados por las música de Wagner y los inventos de la Exposición Universal de París de 1867. En los Jardines de Linderhof podemos encontrar la Gruta de Venus, un espacio inspirado en la ópera de Wagner, Tannhäuser. La Gruta fue construida con una estructura de hierro, cubierta con mezcla de cemento asemejando las irregularidades de una cueva. Las estalagmitas y estalactitas fueron construidas también con cemento. Luis hizo que se pintaran en las paredes escenas de Tannhäuser, agregó una barcaza para "navegar" en el interior de la gruta, así como, una cascada. Para terminar de dar el efecto que quería a la gruta, se incorporó un novedoso, para la época, sistema de iluminación eléctrica, que propició la construcción de la primera central eléctrica de Baviera, una máquina de proyección del arco iris y una máquina para hacer olas.

El Kiosko Morisco fue otro elemento incorporado al jardín que Luis se trajo de la Exposición Universal de París y que servia como pabellón oficial a Prusia. El interior le pareció excesivamente simple y Luis ordenó redecorarlo con una fuente, un trono que imitaba la cola de un pavo real proveniente de Francia y se incorporó iluminación eléctrica. El exterior del Kiosko Morisco fue ajardinado por Carl von Effener.

Esto son solo dos ejemplos de las influencias que dieron su esencia a los Jardines de Linderhof. Este mismo patrón, música de Wagner y Exposicion Universal de París, se va repitiendo en otros elementos de los jardines. La Choza de Hunding está inspirada en el primer acto de la ópera La Valquiria, así como, la Ermita Gurnemanz se basa en la ópera Parsifal. Finalmente, por otro lado, la Casa Marroquí fue comprada en la Exposición Universal de París y traída hasta Linderhof.

El resultado de todos estos elementos y circunstancias personales de Luis II de Baviera, son unos jardines históricos únicos en Europa que quedan para el disfrute de los amantes del turismo de jardines como un punto verde marcado en la agenda y de obligada visita.

Estanque del Jardín Formal con la catarata de 30 escalones al fondo
Gruta de Venus
Kiosko Morisco

Fuente imágenes: wikimedia commons


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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.  

2 comentarios:

  1. Como bien dices y explicas amigo José Luis, creo, que todos estos maravillosos jardines no se podrían entender sin la música clásica, todos, tienen algo en común por sus realizadores, reúnen una gran armonía, belleza y delicadeza en cada una de sus composiciones. Sin lugar a dudas, no dejan de ser una gran partitura magistral.
    Cordiales saludos

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    Respuestas
    1. A mi parecer, no solo se trata de música, poesía o arte, creo que lo que realmente les da una sensibilidad especial es la historia que existe tras los jardines. Cuando somos conocedores de la historia que oculta, vemos los jardines con otros ojos. Un abrazo Juan.

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