28 de noviembre de 2019

¿Por qué debes tener cuidado al pisar bajo una Gleditsia?


Que un árbol esté cubierto de espinas, muy puntiagudas, que sea empleado por este motivo para formar setos casi impenetrables, no significa necesariamente estar desposeído de belleza. Si conocemos estas y otras características botánicas con las que debemos ser precavidos, podremos disfrutar de un contenido alto en valor ornamental para un jardín. Este es el caso de Gleditsia triacanthos L., posiblemente uno de los árboles más bonitos en otoño que se puede disfrutar en un jardín situado al sur.

Gleditsia 
Fuente imagen: wikipedia commons

Gleditsia o falsa acacia de tres espinas, de entrada no tiene un nombre muy amistoso que digamos. Es un árbol que se engloba dentro de la gran familia de las falsas acacias, un conjunto de especies arbóreas muy común como árbol de viario. El puntiagudo asunto de las tres espinas se debe a la transformación que sufren los tallos, quedando reducidos, acabados en punta y siempre emergiendo en un trío que pueblan tanto su tronco como sus ramas. Las espinas son muy llamativas, pues son de color marrón brillante y poseen una longitud de 6 o 7 centímetros.
La historia de la esta falsa acacia ha sido muy longeva hasta llegar a poblar jardines y algunos alcorques en ciudades. Procede del este de Norteamérica y fue introducida en el continente europeo alrededor de 1700. Actualmente se puede ver en jardines en el centro u oeste de Europa, pero especialmente es un árbol que se cultiva en el sur, pues no tolera heladas y prefiere climas cálidos similares a los de su lugar de origen.
Gleditsia es un árbol que alcanza una altura de unos 25 metros y puede llegar a vivir de 120 a 150 años en condiciones naturales, sin recibir podas drásticas o estar sometido bajo el impacto de la contaminación. La floración tiene lugar en junio y su resultado son unas pequeñas florecillas verdes. Pero si destaca por algo, es por la coloración otoñal de sus hojas, pues como habréis supuesto es un árbol caducifolio. Las hojas son alternas y están compuestas de 14 a 36 folíolos elípticos con una longitud de 1 a 3 centímetros. Cuando llega otoño, los pigmentos apropiados dan lugar a hojas de color amarillo o, mejor dicho, casi doradas.
Hemos hablado de que hay que ser precavidos con las espinas, pero también es necesario tener precaución con las vainas de los frutos. Gleditsia es una leguminosa que contiene las semillas en una vaina plana, marrón oscuro y retorcida de más de 20 centímetros. La maduración se produce en octubre y, a partir de ese momento, comienzan a caer cubriendo todo el suelo a los pies del tronco. La humedad del otoño, hace que las vainas sean muy resbaladizas y por ese motivo hay que tener cuidado al pisar bajo una Gleditsia. Esta es una circunstancia que hay que tener en cuanta al hacer el mantenimiento, pues habrá que retirar del suelo todas las vainas caídas.

Las “tres espinas” 
Fuente imagen: wikipedia commons

Vainas marrones 
Fuente imagen: wikipedia commons

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4 comentarios:

  1. Tengo un vecino que tiene una de ellas y francamente quitando el problema de pinchos y vainas es un árbol bastante bonito.
    Un abrazo José Luis

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    1. A mi es uno de los árboles que más me fascina ver en viario y si es usado en jardinería publica no debe ser tan tremendo ¿verdad? 😁 Un saludo Juan

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  2. Un ejemplar extraordinario como bien dices, con sus cosillas pero vamos de los que te gustaría ver en otoño. Un abrazo Jose Luis

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    1. En Sevilla, al menos, es de los árboles que mejor coloración otoñal aportan al entramado gris. Claro, desde mi humilde opinión, pues en cuestión de gustos... 😅 Un saludo Raúl.

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