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17 de enero de 2019

La evolución de un jardín, Saihō-ji


Quizás es uno de los jardines más famosos del mundo. Curiosamente, a pesar de encontrarse en Japón, no destaca por la  arena, grava y rocas pero ¡tampoco por las plantas! O, al menos, plantas vasculares. Hoy en turismo de jardines hablaremos de Koke-dera o Saihō-ji, el Templo del Musgo de Kioto, un jardín que cuenta con una historia que abarca varios siglos, tiempo durante el cual ha evolucionado cambiando notablemente desde sus orígenes.

Estanque en Saihō-ji

La capital del imperio japonés, desde el año 794 al 1868, fue Kioto. Bajo el mecenazgo de los emperadores, proliferaron numerosas construcciones, entre éstas los jardines (niwa es la palabra que define “jardín” en japonés). Al parecer, Saihō-ji era lugar de retiro del Príncipe Shōtoku, aunque tiempo después el sitio fue utilizado como templo religioso. Con los años, aquel lugar fue cayendo en desuso hasta que en 1339 el sacerdote principal del cercano Templo Matsunoo decide realizar la conversión del templo, que perteneció durante años a la secta jodo, a un santuario de la secta zen.

Muso Soseki, monje, maestro, caligrafista, poeta y la figura más importante en jardinería de Japón en su época, fue el encargado de llevar a cabo la conversión de los edificios y de los espacios verdes. La mayor transformación realizada por Soseki en el diseño consistió en cambiar la contemplación desde una barca o desde la casa al jardín, para trazar una red de senderos que exigía adentrarte a recorrer el paisaje creado para alcanzar el conocimiento. En la época de construcción del jardín, la ceremonia del té se encontraba en sus orígenes y todavía no poseía la complejidad actual. Sin embargo, Soseki se aproximó mucho al diseñar el jardín, creando un antecedente claro de lo que posteriormente sería este ritual.

Los elementos sobre los que giran el resto de componentes del jardín son el estanque y la agrupación de rocas. En el centro del espacio verde, Soseki construyó un estanque rodeado por una plantación de especies arbóreas y se edificaron pabellones desde los que se podía acceder a la lámina de agua para contemplar distintas perspectivas del jardín. La agrupación de rocas sería el precedente de los jardines de piedra zen. Una evocación de la naturaleza simbolizada en Saihō-ji con un grupo de rocas que resisten la acometida de una cascada.

El paso de los siglos quiso que el musgo cubriera el jardín de rocas inicial. El musgo es un conjunto de plantas briofitas (no vasculares), que se desarrollan sobre piedras y rocas cuando existe mucha humedad ambiental. En la actualidad, Saihō-ji posee una alfombra verde constituida por más de 120 tipos de musgo que están presentes en el jardín a dos niveles. A pesar de que las visitas se han reducido para proteger la riqueza botánica que atesora el jardín, es posible visitar hoy en día el Templo del Musgo. Sin duda, un candidato firme para el turismo de jardines. 
  




                                                                Musgo en Saihō-ji


           

Fuente imágenes: Akuppa John Wigham (Flickr)
 
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2 comentarios:

  1. Muchas gracias por hablarnos de él, me parece maravilloso el lugar y ahora gracias a usted se un poco más de su historia. Un saludo

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