31 de enero de 2019

Las matemáticas del jardín

Puede parecer que en un ecosistema vivo como es el jardín no hay cabida para las matemáticas, pero lo cierto es que es una ciencia que se encuentra presente en todos los procesos naturales. Además, en un jardín que implica un diseño, las matemáticas en el jardín cobran una relevancia que puede llegar a ser fundamental para la viabilidad del espacio verde.

Proporción áurea en la vegetación

No pretendo parecer dramático, sin embargo la realidad es que a la arquitectura del paisaje no se le da la importancia como profesión en nuestro país que sí posee en otros lugares. Pues igual que confiamos la construcción de nuestra casa a la competencia a un arquitecto, el proyecto de diseño y ejecución de la obra de un espacio verde deberíamos confiarlo a un profesional del paisaje con competencias en la materia. Esto tristemente no sucede y muchas obras de jardines se hacen “a ojo” produciendo un consecuente menoscabo en la obra de jardinería que puede provocar que no dé el resultado esperado.

Las matemáticas del jardín pueden ser cálculos muy simples o algo más complejos pero, sean de un tipo o de otro, no debemos pasar de soslayo sobre ellos. Un cálculo matemático simple pero de importancia básica para el arbolado de las ciudades tiene que ver con la distancia en metros de las especies arbóreas. Es muy importante conocer cuáles serán las dimensiones de los árboles años después de ser plantados y así evitar que se estorben unos con otros o con edificaciones cercanas. Conociendo el diámetro de copa de la especie vegetal, podemos saber a qué distancia tendremos que plantar nuestros árboles. Es un dato muy simple y que nos permite saber la distancia de plantación. Gracias a una correcta aplicación de las matemáticas, podemos evitar podas devastadoras sobre el arbolado urbano como el desmochado, que debido a su agresividad acaba condenado al árbol a malvivir en su alcorque, reduciéndole años de vida, provocándole la aparición de enfermedades, así como, aumentando el riesgo de accidentes por desprendimientos de ramas.

Para el cálculo del riego hay que hacer muchas más operaciones que para determinar la distancia entre árboles, pero no deja de ser también fundamental. A ver, con cierta experiencia se puede hacer una estimación somera del sistema de riego que necesita tu jardín que, quizás, pueda llegar a funcionar y cubrir pobremente las necesidades que requiere la superficie a regar. Pero sin hacer los cálculos correspondientes, olvídate de tener garantizado el éxito en el establecimiento del sistema de riego. En el diseño del sistema de riego hay que empezar por el final. Conocer los emisores (goteros, difusores o aspersores), tanto el número como las características técnicas de fabricación, nos ayuda a realizar los cálculos matemáticos para determinar datos como caudal o presión de salida. Gracias a estos números, sabremos si contamos con las condiciones necesarias para el riego en la toma de agua, si tenemos la bomba adecuada, cuantas electroválvulas tenemos que colocar, así como, la longitud y diámetro interior de las tuberías de riego. Las matemáticas sí nos garantizan que el riego va a ser homogéneo y va a cubrir las necesidades del espacio verde. Por eso son necesarias las matemáticas del jardín, porque sin un buen riego no hay agua y sin agua no hay vida en el jardín.

Arbolado urbano 

Riego en jardín 
 Fuente imágenes: Pixabay     

Sígueme en: 



También te puede interesar:



Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

4 comentarios:

  1. las matematicas las "veamos" o no estan en toda nuestra vida... importante tenerlas en cuenta como aliadas

    ResponderEliminar