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13 de febrero de 2021

Almas gemelas de la botánica

 

De Norte a Sur y de Este a Oeste, desde la antigüedad muchas culturas han tenido su propia mitología acerca de las almas gemelas. Incluso en oriente la tienen, aunque ellos la llaman el “hilo rojo del destino”. Pero quizás la más ancestral de todas las teorías acerca de las almas gemelas conocida es la que se contaba en el Egipto de hace miles de años, aquella que se remonta a inmensos mausoleos que nosotros hoy en día llamamos pirámides y que eran última morada, así como, camino al más allá del faraón.

Flor de kiwi

Flor de kiwi 

Imagen de Coraline Hausenblas en Pixabay

Lo cierto es que en el antiguo Egipto, el concepto de almas gemelas y más allá esta íntimamente unido. Según esta creencia milenaria, todos los seres humanos antes de nacer poseen una relación previa con otra persona que los une en alguna dimensión y en algún tiempo indeterminado. Al nacer esa unión se rompe, pero las almas que una vez fueron una sola se pasan toda la vida buscando la otra parte porque al unirse de nuevo ambas personas se sienten completas. Según esta creencia, unas almas consiguen reunirse y otras no, al menos en esa vida.

En botánica podemos aplicar el concepto de almas gemelas a todas esas especies vegetales que necesitan dos plantas de distinto género para poder fecundarse. Pero primero recapitulemos. Las plantas, en general, pueden auto fecundarse ellas mismas porque sus flores presentan en única flor los gametos femeninos y masculinos.

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La autofecundación es una estrategia que permite a las plantas propagarse en ausencia de polinizadores como los insectos, el viento o el agua. Pero es un mecanismo que solo se usa realmente en situaciones extremas, porque la autofecundación tiene el inconveniente de la perdida de la biodiversidad que provoca el descenso de la facultad de adaptarse a cambios ambientales desfavorables o la introducción de nuevos patógenos. Por esta situación lo normal es que exista una polinización cruzada que favorezca el vigor híbrido de las nuevas plantas.

Incluso existe la autoincompatibilidad en la naturaleza, que es un mecanismo evolutivo que ha llevado a numerosas especies vegetales a evitar la autofecundación, aunque presente gametos viables la misma flor. De esta manera garantizan la nueva variabilidad genética, pues son plantas que no pueden llegar a crear semillas viables por si mismas. Este es el motivo por el cual algunos de los cultivos que conocemos necesitan en su marco de plantación contar en una proporción de 1 a 6 con un individuo que favorezca la polinización, como es el caso de muchas especies arbóreas del género Prunus.

Pero sin duda, las plantas que más se identifican con el mito de las almas gemelas son las especies vegetales dioicas, es decir, aquellas que presentan individuos machos e individuos hembras. Algunas de estas plantas las encontramos en jardinería por su elevado valor ornamental, como es el caso del gingko (Gingkgo biloba) o la cica (Cycas revoluta). Otras dan frutos que han entrado en nuestra dieta hace ya unos años como el kiwi (Actinidia deliciosa).

Son plantas que inevitablemente para su reproducción necesitan siempre de dos progenitores. Necesitan encontrar su alma gemela vegetal para poder seguir existiendo y que nosotros podamos disfrutar, ya sea en un espacio verde o en nuestro paladar.

Gingkgo biloba es una planta dioica

Gingkgo biloba es una planta dioica 

Imagen de Wal 172619 en Pixabay

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6 comentarios:

  1. Otro artículo sumamente interesante amigo José Luis, y para mi es doblemente interesante cuando va aparejado aunque sea por una breve e incisa causa de las pirámides o del apasionante mundo antiguo de Egipto.
    Un abrazo y buena semana.

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    1. A veces me pongo a escribir mezclando cosas muy distantes y me alegra ver que sirve para despertar tu curiosidad. Un saludo Juan y buena semana.

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  2. Muy interesante! Conocía un poco el tema pero he podido entenderlo mejor con tu explicación.
    Un abrazo!

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    1. Las plantas poseen muchas curiosidades ¿verdad? Un abrazo Mónica.

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  3. Hola José Luis, me encanta todo lo que nos cuentas y de manera tan amena. Algo se sobre este tema ya que en Asturias hay muchos Kiwis y algún que otro Aguacate. Muchas gracias y un fuerte abrazo.

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    1. Según tengo entendido, el cultivo del kiwi se inició en España por toda la Cornisa Cantábrica así que no me extraña que abunden las explotaciones en Asturias. Además que es un cultivo muy rentable. Un abrazo Lola.

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