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24 de enero de 2013

Cómo usar el marco de plantación en el diseño del jardín


Siempre me ha llamado la atención las alineaciones de olivos de la sierra o de frutales de la Vega del Guadalquivir. Árboles alineados y ordenados, erguidos y orgullosos, que a pesar de esa regla impuesta, no renuncian a una cierta anarquía en su desarrollo y en su forma.

Fuente: “Dan” / FreeDigitalPhotos.net   

De igual manera, no podemos renunciar en el diseño de un jardín en utilizar el marco de plantación para enfrentar lo formal con lo desordenado de la naturaleza y obtener de esta manera un efecto espectacular en nuestro espacio verde.

Entendemos el marco de plantación como la forma de disponer las plantas sobre la superficie del terreno. Es muy importante la distancia del marco de plantación, pues ésta dependerá del porte adulto de la planta y del tipo de especie que estamos plantando. No es lo mismo plantar un árbol, un arbusto o una vivaz de temperada.

Los marcos de plantación se clasifican de la siguiente manera:

Marco cuadrado: En este sistema de plantación las plantas se disponen en la intersección de las diagonales de un cuadrado.

Marco rectangular: En una cuadrícula rectangular, las plantas se distribuyen en el centro del rectángulo.

Marco a tresbolillo: Las plantas se sitúan en la intersección de las diagonales de un rombo o, según se mire, en dos triángulos equiláteros.
Estos marcos surgen porque los seres humanos siempre tendemos a clasificar y ordenar todo, y esto también ocurre en el diseño de jardines, pero con la diferencia de que en paisajismo los elementos de “construcción” son las plantas. Seres vivos que crecen, se desarrollan y evolucionan.

Pero yo considero que estos dos aspectos del diseño no son excluyentes el uno con el otro. Al contrario, creo que la anarquía de la vegetación, si la enfrentamos con la geometría ordenada del diseño, pueden proporcionar al jardín un interesante contraste.

Por ejemplo, se crea un efecto muy llamativo si diseñamos una cuadrícula sobre la que plantamos arbustos o vivaces, y cuando éstas crecen, invaden las líneas geométricas del trazado.

También, una alineación de árboles no tiene por qué seguir una distancia ni una trayectoria fija, los árboles son capaces de salir de la rigurosidad del diseño, escapar del esquema, incluso romperlo.
Para concluir, creo que no debemos poner límites en el diseño del jardín, pues estos marcos de plantación son solo una base estructural, no una restricción del diseño.            

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1 comentario:

  1. Muy interesante tu articulo, sigue escribiendo.
    Me gustaria esa misma tematica referido a arboles frutales

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