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26 de mayo de 2013

Simple


Los seres humanos cuando nos encontramos ante un espacio en blanco sentimos la necesidad de ocupar todo ese espacio, rellenarlo y sobrecargarlo, esto se debe a un miedo ancestral al vacio. Los diseñadores gráficos han comprendido muy bien que no todo el espacio debe ser ocupado, han aprendido a darle valor al vacio. Lo consideran un elemento más del conjunto en un diseño.

La simplicidad es la mayor de todas las sofisticaciones

-Leonardo da Vinci



Fuente: wikipedia.org

Como en el caso de los diseñadores gráficos, los diseñadores del paisaje al crear un jardín debemos aprender a eliminar todos aquellos elementos que resultan superfluos en el diseño. Debemos tratar de crear espacios vivos simples, sin adornos innecesarios que “contaminen” la composición final del jardín.

Cuando hablo de diseños simples no quiero que se confunda con simplón o simplista. Estos dos términos están más relacionados con la pereza o de falta de ganas para cometer una acción.

Desde mi punto de vista, un diseño del paisaje simple está más relacionado con el concepto de claridad, con limitar el diseño a la esencia en cuestión que nos tiene que transmitir un jardín. Pero esta simplicidad no es nada fácil de conseguir, de hecho, es muy complicado conseguirla.

Un diseño simple, para mí, es sinónimo de claridad, sutileza, sentimiento, esencialidad y minimalismo. Los ingenieros utilizamos, como nuestro propio nombre indica, el ingenio para encontrar soluciones simples a problemas complejos. Las soluciones simples no son necesariamente sencillas para los ingenieros, pero lo importante es el resultado. El resultado debe ser el más simple para el usuario final del jardín.

El detalle cobra vital importancia por tanto en el diseño del paisaje. El detalle creará el contraste visual necesario para resaltar con fuerza el jardín por encima del vacío, amplificando la esencia del mismo. Resaltando el detalle conseguimos el máximo efecto dentro de lo simple y todo ello utilizando los mínimos recursos.    

Los Patios de Córdoba, de los que hablé en mi anterior post, son el caso perfecto para describir el uso excesivo por ocupar todo el espacio. Son jardines creados, en parte, desde la simplicidad; su belleza se basa en la floración del género pelargonium y en la repetición de una serie de elementos comunes distribuidos en todo el espacio que forma el patio. Son muy hermosos y bellos, pero tienen tal saturación de belleza, que en ocasiones nos perdemos parte de la misma.

Pero si vamos más allá, uno de los mejores jardines de Europa, el Patio de los Leones de Granada, es un ejemplo de simplicidad y belleza. Sin plantas, carente de todo elemento vegetal que distorsione su esencia.

El Patio de los Leones de Granada es una lección de simplicidad. Es un espacio con la única ornamentación que la fuente que le da nombre. El orgullo y dignidad de los leones de piedra, metáfora del poder del califa, son el detalle que resalta sobre el vacio pavimento de mármol.  Hermoso. Simple.      

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