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30 de octubre de 2014

Jardines de acción social

Era inevitable. Algún día tenía que pasar. Mi afición por colarme en todo parterre a fotografiar la primera flor que me cruzo para colgarla en las redes sociales tenía que desembocar en alguien llamándome la atención. Por suerte, en esta ocasión se ha traducido en descubrir lo que llamo como “un jardín en cualquier rincón” y en una historia sobre algo verde. El encontrarme con un pequeño jardín rebelde, la vida de personas que no han querido renunciar a contar con su espacio verde y de esparcimiento.

Seto de cleome

Ocurrió en La Alagaba, un pueblecito cercano a Sevilla donde estoy realizando un trabajo como docente en un curso de jardinería. Cercano a donde doy las clases, hay un parterre rectangular rodeado por un seto de cleome que se encuentra en flor, así que saqué el móvil y me puse hacer fotos. Llevaba un rato observando cual era el mejor ángulo, la mejor visual que destacase la belleza de la flor, cuando una señora salió de una de las casas a preguntarme porqué estaba allí cámara en mano.

Yo que soy muy tímido de primeras (después no, cuando cojo confianza ya me lio una barbaridad), empecé a explicar titubeante que escribo un blog de jardinería y que soy muy activo en las redes sociales colgando fotos de flores, arbustos, arboles y lo que se tercie que esté relacionado con un jardín. Por eso siempre acabo metido unos jardines… bromita jardinera ;)

Una vez aclarado el motivo que me había llevado hasta allí, la señora, muy contenta de que alguien mostrara interés en aquel singular espacio verde, empezó a explicarme con mucha amabilidad la historia de cómo su marido, Antonio, había creado aquel jardín y empleaba gran parte del día cultivándolo. Y como a mí me encanta una buena historia jardinería, acabe prometiendo que escribiría un post sobre la misma. 
 
Al parecer este era un espacio verde proyectado por el Ayuntamiento que lo ajardinó plantando el seto de cleome antes mencionado, sin riego alguno, quedando el resto de la superficie en terrizo. Durante años el espacio quedó degradado y usado para hacer botellón por los jóvenes del pueblo y estos vecinos, hartos de no poder dormir los fines de semana y de recoger los restos de la algarabía juvenil, decidieron ajardinar ellos mismos el terreno.

Desde el punto de vista del diseño el jardín no es gran cosa, pero desde el punto de vista emocional tiene un gran valor. Para empezar plantaron, como si de líneas de cultivo se tratase, rosales floribunda “sevillana” de flores rojas y blancas, por todo el terreno. Continuaron plantado algunas agaváceas sueltas, aloe, una hortensia, una melia ya bastante crecida y una jacaranda más joven. En definitiva han ocupando el espacio con toda planta que les llega a sus manos, si bien una de las reglas del diseño es no llenarlo todo (menos es mas), en este caso lo justifican en que si dejasen parte de la superficie libre en breve se vuelve ocupar por los jóvenes.

Antonio es el encargado de cuidar la vegetación introducida. Las planta, hace cavas en el terreno para airéalo y dejarlo mullido, riega cuando hace falta con una manguera que alarga desde su propia casa, ha creado un bebedero para atraer a los pájaros y que vivan allí… En fin, se entretiene y se mantiene ocupado durante gran parte del día en un jardín que no es suyo pero que lo ha hecho suyo para que los ciudadanos podamos disfrutarlo.

Esta reacción jardinera vecinal, no es tan infrecuente. Cada vez son más los vecinos que hastiados ante la dejadez de los ayuntamientos de ajardinar distintos lugares degradados, normalmente pequeños espacios olvidados de los Planes de Ordenación Urbana de las urbanizaciones por parte de las constructoras, se lanzan ellos mismos a crear su propio jardín.

Ambas situaciones están provocadas por la crisis económica en la vivimos inmersos. Los Ayuntamientos, por un lado, no tienen ni dinero, ni personal en los Servicios de Parques y Jardines Públicos, ni dotan a estos de las herramientas y maquinaria necesaria para desarrollar convenientemente su labor. Los vecinos, por otro lado, se encuentran en muchos casos en desempleo y han encontrado en cultivar la tierra un modo de trabajar. Actividad no remunerada pero que tiene su rédito en la satisfacción de sentirse útiles labrando la tierra y viendo crecer el jardín de su alegría. Me equivoco. Hay casos en que estos en espacios se plantan hortalizas y otros vegetales convirtiéndolos en huertos urbanos sociales y se recogen los frutos de las cosechas. Otro rédito, más material en esta ocasión, que sirve para llevar los productos de su propia huerta a casa.

Este es un punto en que aconsejaría a Antonio a cambiar en su parterre de La Algaba. En vez de plantar tantos rosales, que además tiene cada uno sujetados con tres cañas a modo en que se cultivan los tomates en Lebrija, desinaría una parte del jardín para hacer un pequeño huerto de aromáticas, con hierba luisa, tomillo, orégano, albahaca, hierbabuena o perejil, que podrían destinarse a las comidas y que además resultan desagradables a algunos insectos plaga ahuyentándolos. No pondría otros vegetales cuyos frutos sean llamativos porque probablemente serían objeto de vandalismo.

El poner plantas cultivadas en medio del parterre de un jardín, lejos de parecer poco ornamental, es algo muy utilizado en el Jardín de Villandry del Valle de Loira, donde se forman composiciones muy curiosas y variadas en función de la época de cultivo. Pero como no quiero caer siempre en los mismos ejemplos, sin tener que viajar hasta Francia, mucho más cerca, en Palma del Rio (Córdoba) se encuentra el Monasterio de San Francisco, reconvertido en la actualidad en hotel. Su jardín trasero mantiene parterres rodeados de setos de mirto y en su interior se cultivan acelgas, coles y otras hortalizas.    

Y esta es la historia de un parterre de La Algaba. Una de un jardín en cualquier rincón, de todo vale para el verde urbano que tanto proclamo desde este blog. En resumen, historias cada vez más frecuentes de jardines de acción social por un pedacito de naturaleza.

Seguro que vosotros también conocéis alguna de estas historias, por eso os invito a publicar y darlas a conocer en la comunidad de google+ “Jardinería y Paisajismo” o en la fan page de Facebook de “Jardines Que Me gustan” con imágenes de jardines espontáneos, ya sea un gran jardín, un pequeño terreno o unas macetas en la terraza o en la ventana, y así poder comentarlas entre todos. 

Parterre con rosales florinunda "sevillana"

Bebedero para pájaros

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1 comentario:

  1. Aquí en Madrid estamos de enhorabuena en este tema, y esque dentro de poco los huertos urbanos espontáneos que han ido surgiendo durante estos años por fin van a entrar dentro del reconocimiento del ayuntamiento, regularizando de momento unos cuantos. Ya que de los solares abandonados, llenos de escombro, hierbajos y todo tipo de porquería aparecen vergeles ultraproductivos y muy atractivos al resto de vecinos. Son tantas las ventajas de estas iniciativas, que deberían tener todo el apoyo posible desde las administraciones locales y del resto de ciudadanos. Ahora te pongo una fotillo por el twitter compartida también de un huerto muy chulo.

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