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13 de mayo de 2016

La gran familia… de los árboles de viario

La gran familia de los árboles de viario no es otra que las Acacias, las Robinias y sus primas cercanas las Pseudoacacias. Nos llevan acompañando en la calle desde hace décadas, recortando su tronco desnudo bajo la luz de la luna llena en invierno, protegiéndonos con su imponente sombra ante el inclemente sol del verano, desplegando un variado colorido floral en primaveral y formando un manto de color dorado, rojizo o pardo en la gris acera al llegar el otoño.

Flores de Falsa Acacia (Robinia pseudoacacia)

El amplio espectro de especies llamadas Acacias incluyendo tanto aquellas con las que se relaciona familiarmente como las que solo se relacionan por el nombre, me han traído no pocos quebraderos de cabeza en la ejecución de algunas obras de jardinería en las que he trabajado. Reconocer Robinias en el acopio de arboles recibidas desde el vivero sí que es una prueba digna de una asignatura universitaria. Cuando te colocas ante los grupos de árboles, sin etiqueta alguna, sin hojas o flores, en cepellón y como única pista  las cortezas rugosas y algunas ramas lánguidas, se viene al suelo cualquier orgullo pasado manejando las claves reconocimiento o el muy utilizado en botánica Bonnier para La Determinación de Plantas Basculares. En estas situaciones solo vale una cosa: la experiencia. Por eso, cuando desarrollaba Planes de Ordenación Urbanística en Córdoba, siempre tenía que recurrir a alguno de los empleados del vivero para el que trabajaba, los cuales sin estudios universitarios, sabían más latín (del de verdad, del que hablaban en la antigua Roma) y de botánica que un pipiolo recién llegado de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola de Sevilla. Siempre me he dicho que en la Universidad estudié una carrera, pero fue en Córdoba donde aprendí un oficio, así que ésta fue una lección más sobre paisajismo callejero que guardo para mí y, también hay que decirlo, una bajada de humos considerable.

Ahora voy por la calles de Sevilla que he transitado toda la vida y, puede parecer una tontería, pero poner nombre a los árboles tal y como me enseñaron resulta muy gratificante. Además, se unen los conceptos aprendidos con recuerdos que alcanzan mi infancia haciendo que cada vez que veo una Robinia hispida una sonrisa se dibuje en mi cara, pues los árboles de viario que siempre han acompañado a la ciudad formando parte de su esencia, transmiten ésta a cada individuo particular.

La paleta de arboles a reconocer es muy variada, pero considero que lo justo es comenzar por la Falsa Acacia (Robinia pseudoacacia), la más difundida en viario, con una hermosa flor blanca que cae en racimo y que me recuerda a una Orquídea en pequeñita. De origen Norteamericano, se introdujo en Europa en el siglo XVII y en la actualidad se encuentra naturalizada en un área extensa del viejo continente. Puede que su éxito aplicado a la jardinería se deba a que es un árbol que crece veloz cuando es joven, algo muy apreciado cuando deseamos ornamentar una calle con árboles rápidamente. Otra ventaja de la Falsa Acacia es que posee micorrizas, unas bacterias que se encuentran alojadas en unos nódulos de la raíz del árbol que son capaces de absorber el nitrógeno atmosférico, transformarlo en nitratos e incorporarlo al suelo enriqueciéndolo. La Robinia hispida que mencioné antes es su pariente más cercano y se diferencian en el color de las flores. El tema de los gustos es tan variado como Acacias hay en las calles y, a pesar que antes he comentado que la Robinia hispida me trae buenos recuerdos, yo nunca pondría en un jardín mío propio un árbol que dé esa flor color rosa chicle, por mucho que en la literatura botánica diga que el color de la flor es púrpura. También es verdad que siempre he sido muy fan del color blanco. La Gleditsia (Gleditsia triacanthos L.) es otra falsa acacia muy común como árbol de viario y destaca por las espinas de tres brazos que pueblan tanto su tronco como sus ramas, por este motivo se le conoce como Falsa Acacia de Tres Espinas. No tolera heladas y prefiere climas cálidos por eso es más frecuente verla en las calles del sur de España. Una característica suya que siempre me ha llamado la atención son sus enormes vainas retorcidas de color marrón que cubren todo el suelo a los pies del tronco. Los que jardineéis y os hayáis encontrado con una Gleditsia, seguro que sabréis a que me refiero cuando digo que recoger tanta vaina del suelo puede llegar a multiplicar el mantenimiento una barbaridad. Las flores del la Gleditsia son verdes y diminutas, no como ocurre con la Acacia de Constantinopla (Albizzia julibrssin) con esos indiscretos pompones rosas. Este árbol lo he visto más veces plantado en las típicas plazas duras de las ciudades que en calles, imagino por lo alegre de su floración en contraste con el gris del pavimento. La Sófora (Sophora japonica), otro árbol de viario muy frecuente y fácilmente distinguible por su frutos en racimos que se asemejan a un rosario, se encuentra incluida en el grupo de las “Falsas”, pero también están las “auténticas” Acacias como es el caso de las Mimosas, en especial la Acacia dealbata  que al igual que la Albizzia julibrissin posee una floración en pompones, aunque estos son más pequeños, compactos, agrupados en racimos y de color amarillo. La Mimosa se encuentra plantada en los márgenes de las carretas y rotondas, pero también se ha extendido libremente por muchas zonas debido a su fuerte carácter invasor.

Nombrando Acacias y Falsas Acacias podríamos pasar un largo rato, pues existen más de mil especies diferentes aceptadas entre las que lo son de verdad y las que han tomado el nombre sin pertenecerle pero, evitando alargar más, lo dejo aquí y os invito a compartir las experiencias que tengáis sobre esta gran familia de árboles de viario dejando un comentario al final del post. 

Inflorescencia globosa de la Acacia de Constantinopla (Albizzia julibrssin)
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post

2 comentarios:

  1. Hace ya muchos años vivia en una casa de alquiler con mi pareja , era de esos lugares que los ves y te transmiten algo muy especial siendo algo pequeñito y antiguo pero que se respiraba un algo muy especial, daba a dos calles y en cada uno de ellos a unos bonitos arboles uno de ellos era una Acacia dealbata, o muy similar y se ponía llena de sus pompones amarillos llenos de luz me hacía sentir muy especial, me encantaban las lecturas bajo su compañia. Siento el rollo, pero comparto que es un género de árbol maravilloso.

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    1. Al contrario Raúl, te agradezco la parrafada contándonos esa experiencia. Era mi intención al escribir el post, que pudiésemos leer más historias relacionadas con las Acacias. Un saludo.

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