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16 de septiembre de 2016

Serendipia chumbera

Dice la Wikipedia, que sebe de todo y mucho, que una serendipia se produce cuando te tropiezas con un encuentro o hallazgo afortunado pero la realidad es que estabas buscando otra cosa muy distinta. Abreviado y generalizando, a la serendipia se le puede equiparar a la casualidad de toda la vida y es eso justo lo que creo que me ha ocurrido esta semana con la Chumbera (Ficus opuntia-indica), que me he encontrado con ella en dos situaciones distintas y lejanas, cuando estaba realizando cometidos en principio ajenas a ella y, finalmente, he acabado hablando y recordando situaciones ocurridas en el pasado relacionadas con esta cactácea que tiene su protagonismo en parques, jardines e ,incluso, en lo que al paladar se refiere.

Flor de la Chumbera procedente de ejemplar que una vez perteneció a una grupo que delimitaba una parcela agrícola.


El primero de estos sucesos ocurrió el pasado martes mientras impartía una clase sobre la Historia, Tipología y Normativa de las Rotondas de Viario. Cuando estuve hablando sobre las especies vegetales que podían utilizarse para el diseño de este tipo de elemento urbanístico que forma parte de la infraestructura verde de las ciudades, mencioné en repetidas ocasiones que la normativa aconseja el uso de las plantas autóctonas por su bajo mantenimiento, las bajas necesidades hídricas y la adaptación a vivir en suelos pobres, después es verdad que el consejo se sigue poco o solo en determinadas situaciones puntales y muchas veces encontramos auténticos vergeles en el centro de las intersecciones de varias vías. También que una planta sea “autóctona” es un hecho muy relativo y depende en muchos casos de la memoria histórica que tengamos, pues hay especies vegetales como el Olivo, que se introdujo en la Península Ibérica hace miles de años procedente de Oriente Próximo y tendemos a pensar que es autóctono siendo realmente un árbol que se ha naturalizado en nuestro país. Con la Chumbera ocurre exactamente igual que con el Olivo, los alumnos se sorprenden al descubrir que no es una planta originaria de donde vivimos, más aún, se sorprenden al descubrir que es una especie catalogada como exótica invasora. A mí me ocurre igual. La he visto crecer delimitando las parcelas agrícolas cercanas al chalet en mi pueblo desde que era un niño y hasta recuerdo como mi padre, al que le encantaban los higos chumbos, iba cuchillo en mano por los caminos para hacerse con el preciado fruto ¡Como puede suponer la chumbara una planta exótica para mí! Está tan arraigada al paisaje habitual, próximo, de mi subconsciente como lo están los campos de olivares en las tierras de Andalucía. Las parcelas por las que transitábamos mi padre y yo no existen como las conocí porque ha crecido una urbanización en su lugar, pero aún es posible encontrar algunas chumberas dispersas que yo como padre enseño a mi hijo tal y como me las mostró el mío a mí.

La otra serendipia acontecida fue esa misma tarde en el perfil de Facebook de la Paisajista Carmen Goch (altamente recomendable por las interesantes publicaciones sobre paisajismo que realiza), escribiendo precisamente de la chumbera, sobre usos en jardines, lo espectacular de su flor, los diversos nombres comunes que posee, el aprovechamiento de su fruto y haciendo referencia a su origen mexicano. Por supuesto también salió a la luz el tema de estar considerada planta invasora en algunos países bañados por el mediterráneo, pero paradójicamente, a la vez, es una especie recomendada para la creación de xerojardines. Es más, las fotos de las flores de Chumbera que ilustran este post, se han obtenido de parques públicos que se han construido bajo los principios de la xerojardinería. En fin, mientras nos aclaramos que planta es autóctona, naturalizada, invasora, exótica, apropiada, no apta o recomendada según los diferentes usos que finalmente le acabemos dando dentro del jardín, yo he caído presa de esta serie de casualidades sin poder evitar recordar, reflexionar, añorar, ¿enajenar?, y sentirme inspirado a escribir un post dedicado a la Chumbera.

Flor de la Chumbera en un xerojardín     
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

1 comentario:

  1. Me parece dos casualidades muy merecidas de tan adecuada argumentación sobre la chumbera. A veces considero que es el ejemplar incomprendido. Saludos

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