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22 de febrero de 2017

Campo de San Francisco en YouTube

Los “tulipanes” rosados de los Tuliperos (Liriodendron tulipifera), los Tulipanes de verdad  junto a los Muscari azules, los pavos reales tumbados a sus anchas en el césped, ranas pétreas en la fuente mientras brota el agua de sus bocas, patos y cisnes nadando en el agua del estanque, Mafalda divertida sentada en un banco, el viento peinando con suavidad arbustos y pradera, las rocas, la grava blanca y el arce de hoja escarlata en el jardín zen, las floraciones globosas de un fucsia intenso en los Rododendros, el musgo emergiendo entre la piedra, los arboles reflejados en mansas aguas, Carbayones presentes y Carbayones ausentes, la fecha actualizada a diario sobre un manto níveo,…

Mafalda sentada en un banco del Campo de San Francisco

Hace dos años que estuve de vista en el Campo de San Francisco de Oviedo, el jardín más emblemático de la capital asturiana, y “revolviendo” mis archivos digitales de la época, realizando un nuevo video para mi canal de YouTube, he recuperado todas estas sensaciones. Geométricamente, el Campo de San Francisco es un rectángulo de nueve hectáreas con una masa vegetal de casi mil especies botánicas. Según cuenta la historia, en aquel lugar se construyó una capilla que supuestamente encargó San Francisco de Asís a Fray Pedro Compadre, que con ese apedillo no podía ser otra cosa que un compañero de peregrinación del Santo. Aquello ocurrió en el siglo XII. Mucho tiempo después, en el siglo XIX, se delimita definitivamente el jardín que constituye el Campo. Por partes, se construye el actual Paseo del Bombé y con la desamortización, se incorporan al parque los terrenos del aledaño convento de Santa María del Campo. En principio no fue creado como parque público, sino que desde la Universidad de Oviedo se instó a la creación de un jardín botánico que llegó a convivir en la ciudad durante años hasta que en 1870, se incorporó como parque público definitivamente. El éxito que tuvo el Campo de San Francisco entre los ovetenses provocó que se fueran sucediendo una suerte de mejoras de embellecimiento con la construcción de dos fuentes a cada extremo del Paseo del Bombé, la Fuente de las Ranas, el trazo de caminos y la ejecución de nuevas plantaciones. En el siglo posterior, empiezan a parecer sobre la superficie verde y por orden cronológico el Quisco de lo Música, la Rosaleda, la Fuente del Pez, el Escorialín, los Jardines de Covadonga, Mafalda se sienta en un banco a disfrutar del Campo y se construye el Jardín Zen. Así encontramos en la actualidad al Campo de San Francisco, que continúa, tras décadas, siendo referencia en verde a pesar de ser una ciudad que se encuentra rodeada y a tan solo “unos pasos” del campo tradicional. Me gusta la diferenciación de Campo para nombrar un parque; me acerca aún más a la idea de lo natural, lo cual, no deja de ser el fin de un jardín, acercarnos a la naturaleza en el entorno de tonalidades grises que constituye una ciudad.


Rododendro

El Paseo del Bombé 

Jardín Zen

Tuliperos (Liriodendron tulipifera)

Tulipán

           
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

1 comentario:

  1. Muy interesante cuando se cuenta la historia de un lugar tan especial, me ha encantado ver a Mafalda sentada, acompañada de buenas fotos y un vídeo que me ha gustado mucho y la música te traslada. Muchas gracias. Un saludo.

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