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22 de febrero de 2018

Jardines del Chateau de Marqueyssac


En los Jardines del Château de Marqueyssac es asombroso comprobar como el uso de un único elemento vegetal, el Boj repetido una y otra vez, utilizando la topiaria para conferir a Buxus sempervirens volúmenes cambiantes, es posible obtener un resultado de semejantes características paisajísticas. El mantenimiento de éste jardín debe ser enorme, igual de enorme que es la esencia que transmite el espacio verde en el Château de Marqueyssac.

Jardines de Marqueyssac 

De los jardines de la Antigua Roma se desconocen muchos aspectos que permanecen en la oscuridad hasta que los historiadores y arqueólogos arrojen algo de luz al respecto. Sin embargo, se sabe que fue durante esta época clásica cuando se inicia el arte de la topiaria o, lo que es lo mismo, la actividad jardinera que consiste en dar formas artísticas a las plantas mediante el recorte con tijeras de podar en mano. Hubo cierta parada en realizar la topiaria en los jardines, hasta que se vuelve a retomar ésta práctica jardinera con mucha fuerza durante el Renacimiento.

El máximo esplendor en el arte de la topiaria se alcanza en 1662, cuando el paisajista francés André Le Nôtre crea los jardines de Versalles para el Rey Luis XIV. Las formas que se realizan en topiaria son todas aquellas que la imaginación pueda alcanzar. Existen desde las más simples y geométricas, como rombos, rectángulos o pirámides, hasta otras mucho más complejas con forma de corazones, arcos, mariposas o animales.

En Versalles las figuras representadas son conos y pirámides principalmente, y la planta utilizada para crear los diferentes volúmenes es el Boj. Aunque lo conocemos como un arbusto, lo cierto es que Buxus sempervirens puede llegar a convertirse en un arbolito de hasta 12 metros de altura, pero tarda muchos años en llegar a esa envergadura. El Boj Común es una especie vegetal originario de Europa y crece naturalmente en las Islas Británicas. Además de jardinería, es muy apreciado por su madera, que es empleada en ebanistería. El Boj es una planta siempre verde, resistente y debido a su lento crecimiento, así como, su tolerancia a las podas, es idónea para crear diferentes formas.  

En los Jardines de Marqueyssac el Boj  se convierte en el completo protagonista del espacio verde. Creados por un alumno aventajado de Le Nôtre, en su inicio los jardines presentaban terrazas, callejones y una huerta que rodeaba el castillo de la propiedad. En la década de 1860 su propietario de entonces, Julien de Cervel, comenzó a plantar miles de bojes y les dio formas imposibles, semejantes a burbujas que salen atropelladamente desde el fondo del mar hasta la superficie. En el jardín también incluyó otras especies vegetales: Tilos, Cipreses, Pinos, Ciclamen,….

En la segunda mitad del siglo XX, debido a la desocupación de la casa, los jardines estuvieron mucho tiempo sin ser atendidos. Pero llegó un nuevo propietario, Kleber Rossillon, que restauró los jardines llegando a alcanzar la increíble cifra de 150.000 bojes y añadió otros espacios nuevos, incluyendo un corredor de aromáticas, un riachuelo y una cascada, pero sin perder el espíritu romántico con los que se crearon los Jardines de Marqueyssac.

Desde 1996 estos fantásticos jardines con sus bojes de volúmenes cambiantes, pueden ser visitados por el público sensible al turismo de jardines. Los Jardines de Marqueyssac se encuentran ubicados en Vézac, en la región del Perigord Noir (Francia) y se puede visitar todos los días de la semana desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Prohibido perderse las numerosas actividades que se celebran en este espacio verde a lo largo del año para toda la familia.


Corredor de aromáticas 

Formas volumétricas con bojes   

Túnel

Bojes con forma rectangular 

Bojes en forma de arbolito 

Fuente imágenes: wikimedia commons 

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