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18 de julio de 2013

ENCINAS… SOMBRA DE DEHESA


Tal vez seas de mar, tal vez seas de tierra. Uno de los paisajes más característico de la Península Ibérica es la dehesa, y como todos los paisajes, inspira. Es curioso como un sistema tan primitivo de explotación de la naturaleza sea capaz de mantener un perfecto equilibrio entre la extracción de recursos y el medio natural que lo rodea. Un paisaje, un entorno, que se sustenta con pilares de madera y que proporciona una sombra protectora cuando en verano el sol más aprieta.
Encina (Quercus Ilex)

La Encina (Quercus Ilex) es una de las muchas especies de robles del género Quercus, que pueblan los campos, dehesas y sierras españolas de forma natural. Y es que la Encina es amante del calor, por esos su presencia se extiende tanto en España, como el sur de Francia, Italia, Península Balcánica y Asia Menor.

Para mí es un árbol muy interesante en el diseño de jardines. Es un árbol de hoja perenne, característica botánica que lo hace apropiado para dar sombra todo el año, algo muy apreciado tanto en la dehesa, como en el jardín cálido mediterráneo.

Sus hojas son correosas, elípticas, de 3-7 cm. de largo, de color verde oscuro brillante por arriba, con vilano blanquecino por abajo, enteras y con unos pocos dientes afilados, aspectos a tener en cuenta por lo que puede aportar en el detalle al jardín.

La Encina, de forma silvestre, se asocia a arbustos de Serbal Silvestre, Serbal Blanco, Arce Menor, el Espino Cerval y Cerezo Cornaliano. Esto es un punto interesante para el diseño de jardín, ya que podemos usar esta información para crear composiciones en los espacios verdes iguales en sus elementos a los espacios naturales. Espacios, que debido a que contaran con una serie de especies autóctonas y naturalizadas, estarán completamente adaptadas al medio, serán jardines sostenibles, que al contar con la encina y estos arbustos mediterráneos serán capaces de sobrevivir con los recursos hídricos de los que disponen y tendrán menos requerimientos de mantenimiento.   

Otro aspecto importante de la encina es su longevidad, que puede alcanzar los 600 años. Este es un aspecto importante que viene muy bien para explicar el valor económico de las plantas, pues este valor está estrechamente relacionado con el tiempo que tardan en desarrollarse.

La Encina es un árbol caro porque tarda mucho tiempo en alcanzar su desarrollo maduro. Cuanto más tarda una planta en crecer, más tiempo pasa en el vivero, por lo que  mayor será el cuidado que necesite, más mano de obra para su formación y desarrollo, más riego, más tratamiento fitosanitario y por tanto más coste para el vivero, con lo que también hace que se incremente el precio para el consumidor final.

Es un árbol que podemos encontrar en el jardín como pie aislado que crece hasta una altura de 15-20 cm, muy resiste a la sequía e, incluso, capaz de soportar heladas medias.

En alineaciones también es posible encontrar a la Encina, es posible robar la sombra de la dehesa y refrescar el recalentado pavimento del espacio público urbano. Pero este último uso es más difícil de encontrar precisamente por, como he comentado antes, ser un árbol caro que tarda en alcanzar un desarrollo pleno.   

La imagen que ilustra este post es una foto de la Plaza de Cuba, puerta del sevillano barrio de los Remedios, confluencia de la trianera calle Betis, homónima del rio que fluye al margen de la calle para desembocar más al sur, en Sanlúcar de Barrameda. Este es uno de los poco lugares que he podido encontrar la encina como árbol de alineación. Un lugar donde es posible huir del sol y buscar cobijo bajo la sombra de la dehesa.     

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1 comentario:

  1. En la Avenida de la Plata en Valencia también hay una preciosa alineación de encinas, creo que son de la especie Q. ilex aunque no tan grandes como esta que se ve en la foto de la Plaza de Cuba.

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