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25 de noviembre de 2013

JARDINES, UNA ESTATUA Y CROCHÉ

A priori puede parecer que conceptos como estatuas y croché no tienen mucho que ver con la jardinería. Pero aunque no lo parezca tienen un denominador común: el arte. Y es que la jardinería, los jardines, son obras de arte. Por eso no es de extrañar que obras efímeras como las realizadas con croché por Agata Oleksiak encajen tan bien en un paisaje verde.


Pero vallamos al inicio. El motivo de este post es que durante una semanas los habitantes y visitantes de Sevilla hemos podido disfrutar de la obra de la artista polaca Agata Oleksiak que a cubierto la escultura del Cid, obra de la estadounidense Anna Vaughn Hyyatt Huntington, de un colorido “pelaje” de croché.

El resultado salta a la vista y no ha pasado inadvertido para todos aquellos que han pasado por la famosa mediana que los sevillanos hemos bautizado como “el caballo”. Babieca, como se llamaba el famoso equino que montaba tan ilustre personaje histórico, tampoco ha escapado a su efímera funda de croché. De fondo, la abundante arboleda del Parque de María Luisa, favorecía el contraste del verde de la vegetación con los rojos, azules, amarillos, celestes y purpuras de tan curioso abrigo que cubría al Cid.

Agata Oleksiak ha llenado de croché y color obras por todo el mundo, trabajando en otras conocidas estatuas como el Charging Bull de Nueva York. Con esta expresión artística trata de darle un nuevo enfoque y significado al medio urbano. Según la propia artista, “el objetivo de sus acciones es una forma de compartir su visión del mundo con el público para crear una retroalimentación de la realidad económica y social de la comunidad”.  

Podemos llegar a pensar, desde el punto de vista del diseño de paisajes, que un elemento artificial como una estatua, puede perder gran parte de evocación de lo natural que posee un jardín. Pero para mí, lo cierto es que los objetos y materiales inanimados como la estatua del Cid y su caballo Babieca, unido a la cubierta de colores de croché de Agata Oleksiak, son capaces de producir un efecto sorprendente en el jardín.

Que se lo digan sino a los cientos de transeúntes que pusieron en peligro su integridad física para atravesar la concurrida avenida y poder acceder a los pies del caballo, admirarlo de cerca, fotografiarlo e incluso gravar un vídeo.

Todo por amor al arte. Y es que el jardín, el paisaje en cualquiera de sus manifestaciones, ya sea urbano o natural, está lleno de significado y símbolos. En el diseño del trazado de un jardín, la distribución de las plantas y elementos que lo componen, no dejan de ser manifestaciones artísticas que surgen de las propias emociones humanas.

Ya lo escribió Joaquín Romero Murube en su Sevilla en los labios: “Nunca hemos sospechado que tras el recato placentero de la clara glorieta llena de luz de tarde, o la combinación de un fondo circular de cipreses manchados a trechos por trepadoras de vivos colores –mosquetas, plumbagos, jacarandas-, pueda haber un arquitecto, un poeta o un artista que es el que ha dispuesto sabiamente los elementos que consiguen, al fundirse, aquellos trémulos ámbitos de belleza viva”. Artista.



Puedes visitar la web de  Agata Oleksiak pinchando aquí. También puedes leer el post que escribió en su blog sobre los días que pasó en Sevilla trabajando en la estatua del Cid. Eso sí, está en Ingles. Resurrecting El Cid.       
       
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2 comentarios:

  1. Qué bine queda esa estatua tan colorida en medio del verde! Nunca había visto estatuas así.

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    Respuestas
    1. El croché es efímero, por lo que ya no lo tiene la estatua. Pero es verdad que durante el tiempo que ha estado expuesto consiguió sorprender a cuentos por allí transitaban gracias al contraste con el verde vegetal del fondo. Un saludo Patricia.

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