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11 de agosto de 2014

Jardines en el aire

He dejado escrito con anterioridad en este blog que dudo de la sostenibilidad de los jardines verticales, concretamente en el post titulado Techos verdes y jardines verticales: Luces y sombras; pero eso no quita que son una de las nuevas tendencias de naturación urbana. Dentro de los tres pilares de la sostenibilidad, el aspecto social es el único que cumple con su parte y cada vez son más frecuentes estos sistemas de muros verdes que no dejan indiferentes a nadie.

Muro vegetal

Hace unos días estuve en un nuevo centro comercial que han construido en Huelva y para mi sorpresa no había un solo muro verde; había varios repartido por todo el complejo de tiendas y cine. Aproveche la ocasión para hacer un nuevo vídeo donde el viento es protagonista pues, unas veces suave otras veces brusco, hacía que la vegetación que se extendía hacia el azul del cielo se moviese con cierta armonía.

Entre los inconvenientes que le veo a los jardines verticales: suponen un enorme desembolso económico construirlos y mantenerlos, necesitan una gran cantidad de agua, las plantas utilizadas no están adaptas a vivir en condiciones tan extremas…; no incluí el viento, pero entre los comentarios que dejaron en el citado post sobre los problemas que platean los jardines verticales mencionaron el viento como un inconveniente más a tener en cuenta a la hora de decidirse por montar uno de estos sistemas de jardines verticales.

Estoy de acuerdo en que es un aspecto a tener en cuenta, pero yo entiendo que las empresas que montan muros verdes son profesionales y están formadas por equipos multidisciplinares que incluyen a un arquitecto que tenga en cuenta la incidencia de la acción del viento sobre las paredes. O al menos eso espero…

Dejando de lado los aspectos técnicos y de cálculo de cargas, al contrario que me ocurre con las fotos de flores donde el viento no me facilita la labor, para realizar un vídeo de un jardín vertical, el viento favorece enormemente el que se aprecien con claridad las texturas formadas en la pared. Dinamismo vegetal de volúmenes y formas cambiantes, como olas en la mar, solapándose cromatismos variados de plantas que se mueven al ritmo que les marca el siempre caprichoso dios Eolo.

Razón por la cual, aunque tengo mi opinión sobre los jardines verticales, no deja de fascinarme el espectáculo que representan cada vez que contemplo uno. Nunca he querido demonizar estos sistemas, todo lo contrario, creo que son elementos de naturación urbana perfectamente aprovechables pero que necesitan algo más de investigación y desarrollo en la búsqueda de especies vegetales más apropiadas y fórmulas de riego eficientes que no supongan un menoscabo a los recursos hídricos cada vez más escasos.  
  
Mientras llega el momento en que los jardines verticales sean realmente sostenibles, no dejan de proliferar como moda urbana. Nuevas formas de pintar un lienzo verde en las ciudades donde construcciones que tocan el cielo aparecen con texturas vegetales en movimiento. Auténticos muros verdes de jardines en el aire.  

                     
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