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20 de enero de 2015

Un patio con mucho arte

Si encontramos en la Plaza del Potro de Córdoba un patio que une al Museo de Bellas Artes y al Museo Julio Romero de Torres, ya sea por las colecciones de pinturas que albergan ambos edificios, por los frescos de sus paredes, por la poda topiaria de sus naranjos o por los dibujos formados por el típico empedrado, este tiene que ser sin duda un patio con mucho arte.

Patio del Museo de Bellas Artes y el Museo Julio Romero de Torres de Córdoba

El edificio fue en su día el Hospital de la Caridad construido durante el siglo XV y su patio, a pesar del paso del tiempo, de los distintos cambios que haya podido producirle su propia historia, conserva muchas características esenciales que lo unen a la idea de patio andaluz. Un espacio de dimisiones reducidas, de paredes altas que lo resguarda de las altas temperaturas, del suave murmullo al brotar el agua en el surtidor de la fuente central a la que se accede por varios caminos pavimentados de empedrado cordobés los cuales, delimitan los parterres ajardinados por borduras de boj y clivias que crecen a la sombra de naranjos podados a media copa… En definitiva, un lugar ideado para producir el frescor necesario cuando en primavera empieza a apretar el calor y esta situación se mantiene hasta el otoño.
  
Merece la pena destacar en este artículo el empedrado cordobés, no solo de este patio museo, sino como una técnica de pavimentación del suelo, pues tiene mucho valor ornamental dentro de lo que a jardinería y paisajismo se refiere.

Este empedrado singular tiene su origen en la casa o domo romana, donde los suelos eran recubiertos por mosaicos formando diversas escenas, muchas de ellas relacionadas con la naturaleza. En la actualidad, tras muchos siglos de perfeccionamiento y usos, consiste en colocar manualmente piedras blancas y piedras oscuras depositándolas formando figuras de forma que las uniones entre piedra y piedra sean poco visibles.
Empedrado cordobés formando figuras de plantas
Este es un trabajo complicado, que requiere grandes dosis artísticas y mucho esfuerzo para completarlo satisfactoriamente. No todo el mundo sabe realizarlo correctamente y es bueno contar con profesionales con experiencia para realizarlos. Profesionales y artistas, por esto último del arte, es de lo más natural que lo encontremos en el pavimento del patio de un museo.

Estas pasadas navidades tuve añoranza de Córdoba así que me “alargué” hasta la ciudad califal con la familia. No llevábamos ningún plan establecido, simplemente deambulamos un rato por las calles, descansamos comiendo unas cuantas tapas en un restaurante del barrio de la judería, volvimos a deambular… y poco más. Yo fui un poco en plan abuelo cuenta cuentos relatando que es esto o aquello, allí hice un trabajo, en tal sitio me paso una historia etc., y así fue como acabamos en la Plaza del Potro. Allí aproveché para entrar en el Patio del Museo de Bellas Artes y de Julio Romero de Torres y hacer un pequeño video que me dije que me serviría para escribir un artículo en el blog. Pues bien, ha llegado el momento de emplearlo. Espero que lo disfrutéis.  


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