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11 de febrero de 2015

Como salvar desniveles en un jardín

Hace unas semanas me preguntaron en privado que hay que hacer para salvar desniveles en un jardín y como me parece un tema bastante interesante lo voy a hacer público, aunque eso sí, requiere del uso de algunos aspectos técnicos. Como no quiero que este artículo resulte muy tedioso voy a incluir un jardín ejemplo de desniveles extremos, ya que se encuentra situado en las laderas de Monte Carmelo en Israel, y que seguro que os resulta tan espectacular como a mí, los Jardines de Bahaí.

Primer tramo de los Jardines de Bahaí 

Para empezar cuando nos encontramos con un desnivel podemos realizar un movimiento de tierras que consiste en utilizar maquinaria pesada para escavar o aportar tierra vegetal en función del efecto que queramos conseguir. Cuando hablamos de  desmonte es la cantidad que tierra que tenemos que retirar para dejar la superficie del terreno a igual nivel, en cambio, cuando lo que hacemos es aportar tierra e igualamos el nivel del terreno nos referimos a un terraplén.

Realizar un movimiento de tierras puede tener en el jardín más utilidades que el salvar desniveles. Desde la simple función de aportar tierra vegetal al terreno para enriquecerlo con una tierra que esta tamizada y tratada para que no aparezcan hierbas espontáneas o patógenos y posee unas características físicas que le confieren una adecuada estructura y textura, hasta usar este movimiento para dar volumen y formas distintas a un suelo totalmente llano.

En los Jardines de Bahaí, si observamos el eje longitudinal central y nos dirigimos a los extremos del primer tramo antes de llegar al Santuario, vemos  que existen unos montículos. Ondulaciones que parecen dispuestas al azar, pero que realmente existe un criterio en su ejecución con la intención de que en el momento de ascensión por el monte se rompa con la monotonía visual. Además, en estas irregularidades en la orografía existen parterres donde se siembran plantas de temporada y árboles frondosos.

Otra forma de salvar desniveles en un jardín es formar terrazas. En este caso el movimiento de tierras será parcial, formándose unos bancales que deben estar reforzados en los extremos para que la tierra no se suelte. Las terrazas se pueden formar siguiendo las curvas de nivel o, lo que es lo mismo, aprovechando la propia orografía del terreno. De esta forma el movimiento de tierras será menor y, por tanto, el coste también será menor limitándose los trabajos a correcciones. Pero también podemos optar por crear las terrazas en una superficie donde no existe una orografía irregular o no está acorde con la planificación proyectada, en estos casos los trabajos se complican y encarecen, pues el trabajo con maquinaría se alargará en el tiempo y no será raro tener que aportar tierra vegetal. 
   
Elementos que sirvan como retentores del sustratos los hay muy variados, por ejemplo piedra, con el que podemos crear incluso una rocalla. También, un material que he usado en algún jardín, las traviesas de madera ecológica, que dan un efecto un tanto rústico y permiten crear terrazas ajardinadas con valor estético. Estas Traviesas ecológicas son una evolución de las antiguas traviesas de tren que dejaron de utilizarse para construir jardines porque para su protección de la intemperie se imprimían con un producto  que resultó ser cancerígeno. Las nuevas traviesas ecológicas se protegen contra la intemperie con un tratamiento en autoclave que es inocuo. Como vemos, materiales para retener el sustrato de terrazas en jardines hay muchos y variados en el mercado, unos más elaborados, otros más rústicos, desde bloques de piedra sujetos con cabillas, hasta troncos provenientes de apeos de árboles… Lo importante será combinar estos elementos adecuadamente y crear un conjunto en equilibrio.

En la parte trasera de los Jardines de Bahaí se han construido unas terrazas que delimitan caminos pavimentados con parterres ajardinados. Los parterres se encuentran dibujados por setos recortados con formas geométricas, los cuales tienen la virtud de establecer distintos espacios diferenciados pero no dificultan ni la visual del jardín ni la del paisaje.

La última de las formas que propongo para salvar el desnivel en un jardín es con una escalera, las cuales, aunque en principio pueda parecer que no son estéticas, lo cierto es que con ellas se puede jugar y crear composiciones muy curiosas con el resto del jardín. Ejemplos de escaleras decorativas existen muchos, con diferentes motivos: con canales para dejar el agua correr, adornando cada escalón con macetas y plantas, sembrado césped en cada huella creando un contraste con la contrahuella,…. En el caso concreto de los Jardines de Bahaí, las escalaras están diseñadas con un estilo muy clásico y rígido, se han divido los tramos con barandillas y muretes continuando con el mismo estilo y se han ajardinado con palmeras Phoenix y setos de boj recortados con forma de bola en cada desnivel.

Sobre el cálculo de la huella de una escalera ya escribí un post así que os dejo el enlace. Es posible que conozcáis más métodos para salvar el desnivel en un jardín y os invito a que compartáis conmigo vuestras experiencias en el apartado comentarios al final de este post o en alguno de mis canales en redes sociales. 
Vista de la parte trasera de los Jardines de Bahaí   
            
Fuente imágenes: wikimedia commons

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