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10 de abril de 2015

¿Qué fue del microclima de la Expo´ 92?

En una ciudad como Sevilla, donde en julio y agosto se alcanzan más de 40º C a la sombra, aquel “invento” que apareció en la Exposición Universal de 1992, el microclima, fue de los más nombrados junto con otras atracciones de renombre como el cine Omnimax, el telecabina o el tren monorraíl, por poner algunos ejemplos.  
Microclima de la Expo´92 en el Parque del Alamillo


El “invento” era muy simple, consistía en colocar en unas altas pérgolas metálicas tubulares y pintadas de celeste, unos sacos llenos de sustrato en los que se colocaban plantas trepadoras y eran regadas por un sistema de microdifusión de agua. Las plantas eran capaces de retener la incidencia de la radiación solar, absorbiendo parte de la luz solar para realizar la fotosíntesis. Las microgotas de agua refrescaban el ambiente bajando en unos grados la temperatura aunque subían la humedad relativa.   

Como otras muchas infraestructuras de la malograda Expo´92, tras la insípida Cartuja 93, todo o casi todo lo que se creó para el evento quedó en desuso cayendo en una imparable e irrelevante degradación por parte de las sucesivas autoridades locales. El color celeste de las pérgolas tornó grisáceo, la mayoría fueron eliminadas y hoy en día se encuentran apiladas en aparcamiento del charco de la pava, a orillas del río Guadalquivir, justo al lado mercadillo que se monta todos los fines de semana.

Algunas corrieron mayor suerte y fueron trasladas a otras zonas de la ciudad, como las que se encuentran frente a la Estación de Santa Justa, las que hay en el Parque José Celestino Mutis (espacio verde que por cierto posee la más amplia variedad de palmáceas de la ciudad), o las que han quedado en la nueva zona abierta al público del Parque del Alamillo, un paseo junto al rio y que comunica con el Parque de San Jerónimo

El vivero del Parque del Alamillo que fue habilitado precisamente para surtir de planta ornamental a las necesidades de la Expo´92, aún se encuentra en funcionamiento y es visitable. Tras los muros de este, si paseas por el camino que sigue el curso del rio, aun son visibles las alineaciones de Aligustre japónica o el apilamiento Yucca elephantipes. En primavera, a luz que desprende el sol al atardecer se aprecia como  las yucas sueltan una lluvia amarilla, semillas que se propagan con el viento. Reproducción anemófila si nos queremos poner técnicos. 

A pie de suelo han conservado (probablemente por parte de los responsables de la gestión del Parque del Alamillo) dos líneas de la parte superior de las pérgolas del microclima. La estructura metálica, aún celeste, sostiene los sacos de los cuales hoy en día sobresalen las ramas de la madreselva, que parece una de las plantas que mejor se adaptó de aquella época pues se encuentra creciendo libremente por muchas de las zonas verdes de la Isla de la Cartuja abandonadas. El riego por microdifusión ha sido sustituido por una tubería de riego por goteo, pero como ejemplo didáctico del fundamento del microclima de la Expo´92 está muy bien.

Quizás me extralimito en mi papel como sencillo blogger de jardinería. Tampoco deseo sentar ninguna cátedra, pero si me permitís me surgen una serie de reflexiones que me gustaría compartir. Un sistema que funcionó aquel verano del 92, que tiene una serie de ventajas ecológicas como captador de CO2 atmosférico en las ciudades o disminución de la radicación solar ¿No tendría cabida esta vieja idea del microclima en la actualidad? Más ahora, que esta tan de moda el tema de los corredores verdes urbanos en las ciudades de un país donde el arbolado de viario y zonas verdes se ha convertido en un “problema” cuya solución requiere apear un gran número de éstos por razones políticas. No lo sé. Ahí lo dejo…    
 
Microclima de la Expo´92 en el Parque del Alamillo

Microclima de la Expo´92 en el Parque del Alamillo

Microclima de la Expo´92 en el Pabellón de la Navegación 
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Muchas gracias por los comentarios al final del post.

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