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24 de mayo de 2017

Lava, rocas, cactus y un jardín bonito

La belleza estás en los ojos del que mira, dice el refrán. Lanzarote es un vergel nacido de las entrañas de un volcán capaz de hacerte cambiar el concepto de isla, paisaje y jardín hermoso. Se puede recorrer su superficie en tan solo un día y puedes conocer maravillas como el Parque Nacional de Timanfaya, los Jameos del Agua, la Laguna de los Clicos o el Valle de las 1000 Palmeras, pero lo ideal es poder quedarte más de un día y disfrutar de todo lo que te ofrece Lanzarote durante un período mucho más prolongado que seguro se transforma en inolvidable.

Cultivo en hoyos en Lanzarote

La isla no debía ser muy diferente a la idea que tenemos de isla, valga la redundancia, con playas de arenas blancas y vegetación frondosa, pero el 1 de septiembre de 1.730 la erupción del volcán Timanfaya cambió por completo su orografía, quedando cubierta de lava y cenizas más de un cuarto de su superficie. Aquel suceso no solo transformó el paisaje en Lanzarote, también obligó a cambiar incluso la forma de cultivar las plantas, pero ya sabemos que hechos drásticos acentúan el uso del ingenio. Nunca olvidaré la forma tan curiosa que tienen de cultivar las vides en grandes hoyos en el suelo para traer la tierra vegetal a las raíces o como se utilizan fragmentos de piedra porosa volcánica con capacidad para capturar la humedad ambiente durante la noche y filtrarla al suelo. Lanzarote, muchos años después, aprovechando su singular orografía y las circunstancias que la habían originado, se convirtió en destino turístico de la mano del lanzaroteño Cesar Manrique, que supo integrar naturaleza, estancia y arte creando muchos de los lugares que son conocidos y reconocidos mundialmente casi como si de una marca comercial se tratase.

La última genialidad de Cesar Manrique fue el Jardín de Cactus, un espacio con forma de anfiteatro que proviene de una antigua cantera y que el pintor, escultor, arquitecto y artista lo mutó en un espacio vivo donde habitan más de diez mil ejemplares de cactus procedentes de lugares distantes como América, Madagascar, Marruecos, Etiopía y, por supuesto, más cercanos de las propias Canarias. Me gusta verlo como un jardín bonito, a pesar de que sean más frecuentes espinas que flores pero… ah! cuando éstas aparecen es difícil que encuentren rival. Sabréis a que me refiero si habéis contemplado alguna vez la flor de un cactus. Cualquiera. No soy el único que piensa así, pues tras 27 años desde su inauguración, al Jardín de Cactus le han otorgado el reconocido premio ‘Carlo Scarpa 2017’ por parte de la Fundación Benetton. Para la entidad italiana, el Jardín de Cactus resume el valor estético del paisaje de Lanzarote, una isla que ha sabido reinventarse tras una etapa de vulnerabilidad, renaciendo, surgiendo de nuevo entre el fuego, la lava y la ceniza. El premio se entregó en el Teatro Comunale de Treviso. Mientras, en el Palacio Bomben situado en la misma ciudad italiana, se inauguraba una exposición dedicada a los valores culturales, artísticos y etnográficos de Lanzarote, dejando un rincón muy especial al Jardín de Cactus con un apartado que muestra su conexión temática e histórica con la tradición del coleccionismo de cactáceas en el mundo. La exposición podrá visitarse hasta el 2 de Julio.

Jardín de Cactus

             
Fuente imágenes: Wikimediacommons 
   
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