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10 de abril de 2018

La irremediable afinidad de la Cala con el agua

Si hace unas semanas contábamos que existía una longeva atracción entre agua y jardín, en esta ocasión vamos a ver una de las plantas que se encuentra irremediablemente unida a una de las formas o elementos en los que el agua participa en el conjunto de un espacio verde. La Cala (Zantedeschia aethiopica) es una planta de flor muy hermosa y llamativa que tradicionalmente se ha sembrado en estanques, fuentes y riachuelos.

Cala (Zantedeschia aethiopica)

También conocida como la Flor de Lirio de Agua, es una planta herbácea perenne que puede alcanzar hasta medio metro de altura para destacar con su flor blanca entre el verde del resto del jardín. Es una flor de origen sudafricano, pero su uso ornamental se ha extendido por todo el mundo, cultivándose en zonas de clima templado.

La Cala posee unas poderosas raíces, capaces de profundizar en el sustrato para poder sobrevivir sin problemas en los ambientes húmedos en los que prefieren habitar. Cómo por ejemplo, asociada a un estanque en el jardín, el cual además de servir de hogar a la cala, nos proporciona muchas ventajas de las que podemos beneficiarnos: refrescar el ambiente, sensación de relax, humedad ambiental, efecto decorativo,…. Desde el punto de vista paisajístico, si el jardín tiene un aspecto informal podríamos crear una lámina de agua naturalizada, pero si lo que tenemos es un jardín de estilo formal sería apropiado un estanque de líneas geométricas, pues quedaría integrado mucho mejor.

En el aspecto puramente del diseño de jardines, es importante que el estanque lleve aparejado una correcta elección de especies. Los estanques deben ser creados siguiendo criterios de sostenibilidad y, realizando acciones de jardinería bien encaminadas, nos aseguramos que estas especies vegetales nos proporcionen una calidad del agua del estanque aceptable. En este sentido, en un estanque podemos encontrar plantas a tres niveles. En el primero encontramos plantas que se encuentran sumergidas, llamadas plantas oxigenadoras. En el segundo nivel encontramos las plantas acuáticas, que son las que flotan sobre el agua. El tercer nivel pertenece a las plantas marginales, las cuales se disponen en los bordes o islas del estanque.

La Cala pertenece al último grupo, pero independiente de ese nombre tan horrible que tan solo nos indica el lugar que ocupa en el estanque, ésta herbácea no tiene nada de marginal. Por eso yo prefiero el término planta herbácea lacustre. Es más, es una de las plantas más apreciadas en los elementos acuáticos del jardín, así como, es muy utilizada como flor cortada para realizar adornos florales. Como planta para principiantes en el mundo de la jardinería podría ser muy adecuada, principalmente para aquellos jardineros que les gusta pasarse de la raya con el riego. Pero como todo en esta vida, incluso los excesos de algo beneficioso puede ser contraproducente, por eso es mejor dejar de regar durante la parada vegetativa de otoño e invierno. El resto de cuidados son muy simples, prefiere lugares sombreados, así que nada de sol directo pues puede achicharrarse, así como, no soporta las heladas por lo que durante las épocas de frío es conveniente protegerlas de las bajas temperaturas. Por último, es fácil propagarla gracias a los tallos con rizomas que posee. La multiplicación puede hacerse cada 2 o 3 primaveras separando tallos subterráneos de la mata de origen y plantando a unos 12 centímetros de profundidad en posición horizontal.   

Cala (Zantedeschia aethiopica)
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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

2 comentarios:

  1. Mira que queda bonita en jardines la cala pero su potencial es mucho mayor. Un abrazo

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    1. Muy certero tu comentario, el potencial siempre está por descubrir cuando hablamos de diseño de espacios verdes. Un saludo Raúl.

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