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3 de mayo de 2016

Trucos para aprovechar al máximo el espacio en jardines pequeños

Lo grande de las ciudades hace que como contraprestación tengamos que vivir en espacios muy pequeños. Una contradicción, pero no por ello tenemos que renunciar a poseer un jardín en un pequeño patio, a la entrada de una casa o en el rellano de una comunidad de vecinos. Los pequeños espacios pueden darnos mucho juego si se saben sacar el máximo aprovechamiento de ellos. En Japón, por el hecho de vivir en un país muy limitado geográficamente, son unos expertos en obtener de lo pequeño algo extraordinario. También de los jardines, que son capaces incluso de sorprendernos con algún sinuoso camino que se introduce en una espesa vegetación. Para lograr estos efectos se recurre a una serie de trucos durante el diseño que podemos aplicar también nosotros al diseñar nuestro propio jardín, terraza o patio.

Rosal Banksiae

1. Localizar la diagonal: La diagonal es la línea de mayor longitud del espacio que queremos ajardinar y, para evitar sobrecargarla, colocaremos todas las macetas con plantas y los elementos decorativos a los lados de este eje otorgando un efecto de profundidad. De esta forma, si nos colocamos  en algunas de los extremos de la diagonal capturaremos una perspectiva que nos transmitirá sensación de amplitud.

2. Establecer límites y dividir el espacio: Obligarnos a recorrer el jardín implica pasar más tiempo en el jardín, por esta razón, si creamos un espacio con distintas zonas, un solo vistazo no bastará para observarlo completamente y tendremos que transitar por él para descubrir todos los secretos que esconde. El espacio se divide en jardinería utilizando setos, macizos o jardineras con arbustos con el objetivo de ir creando compartimentos donde se van sucediendo diferentes recintos vegetales. Fraccionando el espacio conseguimos un jardín de múltiples facetas.

3. Establecer desniveles: Los desniveles pueden ser una consecuencia del punto anterior, pues distribuir zonas a distas alturas no deja de ser una limitación del espacio, pero por su peculiaridad la veremos como un punto a parte. Si el patio o jardín sobre el que trabajamos ya posee desniveles resulta acertado conservarlos y, en todo caso, modificarlos en función del diseño que queramos obtener ayudándonos con la construcción de varios escalones o rellanos que nos conecten a distintas alturas. En cambio, si el terreno donde levantaremos nuestro jardín es carente de desniveles, los podemos preparar con movimientos de tierras o con tarimas que después podemos aprovechar como elemento decorativo. Con una zona baja conseguimos un lugar más intimista, relajado y un rincón propicio para el descaso. Los espacios en alto, por el contrario, nos permiten establecer miradores que nos hagan tener una idea del conjunto del jardín. Estableciendo distintos desniveles conseguimos mayor impresión de espacio.
   
4. Elegir el árbol adecuado al espacio que disponemos: Existen multitud de especies arbóreas para plantar en jardines y, precisamente por esa inmensa variedad, no debemos enrocarnos por plantar un árbol con un tamaño adulto muy elevado por mucho que nos guste. Para el diseño de un pequeño jardín, terraza o patio elegiremos árboles de porte pequeño, así evitaremos tener que realizar podas drásticas que menoscaben la salud del árbol y destrocen por completo su estructura natural. Además, los arboles con mucha envergadura hacen que se sombree todo bajo su follaje impidiendo el desarrollo de cualquier masa vegetal, las cuales nos proporcionan volumen al nivel del suelo sin limitarnos el espacio. Si disponemos de jardines o patios abiertos al exterior, otra idea podría ser aprovechar los arboles de alineación de la calle para integrarlos visualmente al conjunto del jardín y así conseguir que nuestras plantaciones destaquen sobre un fondo de verdor.

5. Respetar la jerarquía vegetal: Este punto es común para el diseño de cualquier jardín, pero cobra vital importancia en los espacios pequeños. Consiste simplemente en estratificar las diferentes especies en función de su crecimiento final, colando las plantas en sentido ascendente según su tamaño, quedando de esta forma las más pequeñas en primer plano y las más grandes al fondo. La masa vegetal en escala confiere al jardín un tránsito fluido del conjunto de la vegetación, consiguiendo que las plantas queden integradas equilibradamente.

6. La importancia de las trepadoras en jardines pequeños: Las trepadoras poseen la virtud de poder desarrollar el jardín en vertical, cubriendo grandes superficies de pared sin reducir el espacio que disponemos, por eso se hacen tan idóneas para jardines urbanos y patios. Algunas trepadoras poseen unos órganos de fijación para adherirse a los muros como es el caso de la Buganvilla, la Hiedra o la Parra Virgen. Otras trepadoras necesitan de la ayuda del jardinero para que puedan crecer siguiendo una celosía o un enrejado. En este grupo se encuentran la Glicinia, el Rosal Banksiae o la Clemátide.

Buganvilla

Glicinia

Hiedra 

Parra Virgen

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Gracias por perder unos minutos de tu tiempo leyendo este post.

5 comentarios:

  1. un buen resumen, no hay jardin pequeño, si las ideas son abundantes

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  2. Qué buenas ideas, me parecen muy acertadas y las corroboro con mi experiencia pues mi jardín es diminuto. Ya cuando llegué a él tenía el gran desnivel de la rocalla trasera, lo que en principio me pareció una dificultad se convirtió en el punto fuerte del jardín.
    Un tema buenísimo de gran utilidad.
    Saludos!

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    Respuestas
    1. A veces un espacio pequeño puede estar lleno de oportunidades y estoy seguro que has sabido aprovecharlas para crear un jardín es fantástico Mónica. Un saludo.

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  3. Unas ideas muy muy interesantes, me parece magnifico como lo has presentado. Claro y con detalles. Muchas gracias

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