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22 de junio de 2017

Troanilla que no truena

Una de las actividades jardineras que más placer produce, y muchos profesionales estaréis de acuerdo conmigo, es segar una pradera o podar un seto por la mañana temprano en verano. Cuando llevas días y días bajo la presión de las altas temperaturas, en momentos que empiezas a pensar que el calor no terminará nunca, se agradece enormemente el frescor que desprende la hierba recién segada y los restos de poda de ramitas verdes. Una experiencia que he podido disfrutar al podar setos de troanilla durante el período estival. 
Troanilla en floración (Ligustrum ovalifolium)

Uno de los setos más frecuentes en las ciudades es la troanilla (Ligustrum ovalifolium). Como su género indica es un arbusto que está emparentado con el arbóreo aligustre, así que ambos son habituales de los entornos urbanos. Su función es la delimitar parterres para los jardincillos de barrio, los cuales son exiguos espacios con apenas vegetación que se encuentran, unas veces, dentro de los edificios de vecinos y, otras veces, en plena vía pública, aunque en ambos casos es la Comunidad de vecinos quién en se encarga de sus cuidados, ya sea por iniciativa propia, porque cuente con un empleado de mantenimiento o porque se contrate este servicio a una empresa de jardinería. Los jardincillos de barrio apenas poseen vegetación, en ocasiones con pradera o mulch de grava decorativa o corteza de pino cubriendo el suelo, algún árbol pequeño como un naranjo, o una agavácea del tipo yuca (normalmente la Yucca aloifolia), y algún arbusto de flor resistente como Rosa floribunda o Hibiscus rosa-sinesis.

El seto estrella que delimita este espacio de los jardincillos de barrio es la troanilla, un arbusto de rápido crecimiento y que resiste el frio, el calor y la proximidad al mar. Tal vez estas condiciones tan al límite, provocan que en algunos ambientes se comporte como semiperennifolio, perdiendo gran parte del follaje en invierno. No hay que confundir esta característica con la ramificación de la parte aérea. La troanilla en un arbusto muy vigoroso que resiste la poda de manera esplendida, pero cuando alcanza un número elevado, empieza a ramificarse transformando en madera todo lo verde. Aunque pueda parecer que la planta ha muerto, no es así, pues en muchos casos se puede hacer una poda drástica, eliminando gran parte de la parte aérea y permitiendo que vegete para que cree un nuevo follaje frondoso. Hay que tener en cuenta que al tratarse de un seto, que debería estar recortado con una forma geométrica, habrá que empezar a realizar una poda de formación para que vuelva a tener el aspecto que presentó en su origen, por eso lo mejor es que esta acción la lleve a cabo un jardinero experimentado.

Si a la troanilla la dejáramos crecer libremente, sería capaz de alcanzar una altura de hasta metro ochenta e, incluso, se dejarían ver sus pequeñas flores blancas agrupadas en panículas tubulares. Para formar el seto, debemos realizar una plantación lineal dejando una proporción de cuatro plantas por metro lineal, siendo la mejor opción realizar una zanja para plantación de 0.4 x 0.4 metros lineales. A mí el nombre troanilla me suena a trueno, por eso aquello de que no truena. Pero esto es una apreciación personal y seguro que su nombre vulgar tiene una explicación mucho más racional que mi afición de asemejar las plantas a cosas que no tienen nada que ver ¡Que le vamos a hacer! Siempre he sido víctima de mi propia imaginación. 

Seto de troanilla
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